En su día Elon Musk dijo que un Tesla Model 2 más pequeño que el Model 3 era una estupidez sin sentido. Pero parece que al final está en camino

La llegada de un Tesla más barato parecía desechada por el CEO de la marca estadounidense, pero en dos años han cambiado mucho las cosas.
Suele decirse que por la boca muere el pez y en eso Elon Musk es un auténtico experto. Hace tiempo, el CEO de Tesla fue bastante tajante: la idea de fabricar un coche realmente barato, en torno a los 25.000 dólares, era poco menos que una “estupidez sin sentido”. Su argumento parecía tener lógica en su momento, pero unos años después parece que su compañía va directamente encaminada a eso, al tan rumoreado Tesla Model 2.
The Autopian recuerda cómo fue la llamada a los inversores en las que dejó clara su posición inicial: “Creo que hemos dejado muy claro que el futuro es autónomo. De hecho, lo dije hace muchos años, pero estoy convencido, y creo que se está confirmando, de que el futuro son los vehículos eléctricos autónomos. Los vehículos de gasolina convencionales serán como montar a caballo usando un hueso del pie. No es que no haya caballos. Sí, los hay, pero son poco comunes. Son un nicho de mercado. Por lo tanto, todo será eléctrico y autónomo”.
A lo que a continuación añadía: “En resumen, creo que tener un modelo estándar de 25.000 dólares no tiene sentido. Sería absurdo. Iría totalmente contrario a nuestras creencias”.
Es algo que tenía lógica dentro de su visión: el futuro no pasaba por coches asequibles para conductores humanos, sino por vehículos autónomos tipo robotaxi que eliminarían directamente la necesidad de tener coche propio. Sin embargo, como tantas veces ocurre en la industria del automóvil (y especialmente en Tesla), la realidad está obligando a ajustar el discurso. Ahora, todo apunta a que ese Tesla barato y pequeño… sí está en camino.
Según varias informaciones recientes, que primero destapó Reuters, Tesla estaría trabajando en un nuevo modelo eléctrico compacto, más pequeño que el actual Tesla Model Y y también más asequible que el Tesla Model 3. No está claro si se llamará finalmente “Model 2”, pero en esencia responde a esa idea: un Tesla de acceso, pensado para competir en volumen y no solo en tecnología o prestaciones.
La clave aquí es que no se trataría simplemente de una versión recortada de modelos existentes, como ya ocurrió con las variantes Standard de los Model 3 e Y, sino de un vehículo nuevo, con un tamaño aproximado de 4,2 metros de largo, que se situaría en el segmento de los SUV compactos urbanos, un terreno que Tesla no ha explorado nunca, pero en el que marcas chinas como BYD están creciendo con mucha fuerza gracias a precios agresivos. Ese es precisamente uno de los factores que ha empujado a Tesla a reconsiderar su filosofía.

Porque si algo ha cambiado en los últimos dos años es el contexto. Tesla ya no compite solo contra fabricantes tradicionales: ahora tiene enfrente a una oleada de marcas que ofrecen coches eléctricos más baratos, especialmente salidos desde China y cada vez más en Europa. Esto, sumado a una caída en las ventas globales y a un exceso de producción respecto a las entregas, ha puesto presión sobre la compañía.
En ese escenario, lanzar un modelo más asequible no es solo una opción, sino casi una necesidad para mantener cuota de mercado. Eso sí, no será gratis: los analistas ya advierten de que este movimiento podría afectar negativamente a los márgenes de beneficio de Tesla, que históricamente han sido uno de sus puntos fuertes.
El giro resulta aún más llamativo si recordamos que en 2024 Tesla llegó a cancelar, al menos temporalmente, el desarrollo de ese coche barato para centrarse en proyectos más futuristas, como el robotaxi o incluso robots humanoides. En ese momento, Musk defendía que invertir en un coche económico convencional no tenía sentido en un mundo que, según él, estaba a punto de volverse completamente autónomo.
Pero ese futuro autónomo no ha llegado tan rápido como se esperaba. Los avances en conducción autónoma siguen existiendo, pero están lejos de sustituir al conductor humano a gran escala, y además dependen de regulaciones que avanzan más despacio de lo previsto. Así que mientras el robotaxi sigue siendo una promesa a medio plazo, Tesla necesita vender coches hoy y en volúmenes grandes, a ser posible.
Ahí es donde entra este nuevo modelo. Según las filtraciones, la idea sería reducir costes de forma agresiva: una sola motorización, baterías más pequeñas y un diseño optimizado para ser más ligero y barato de fabricar. Todo ello con el objetivo de situar su precio por debajo del Model 3 actual, que ronda los 34.000–37.000 dólares en algunos mercados.
Además, el plan inicial pasaría por fabricar este coche en China, donde Tesla ya tiene una gran capacidad productiva y donde la presión competitiva es mayor. Desde ahí, podría expandirse a otras fábricas en Estados Unidos y Europa si la demanda acompaña.


