Que Subaru tiene un deportivo encima de la mesa es algo asumido. Pero que el sucesor del BRZ pueda ser eléctrico, no tanto

Hace dos años conocimos al Subaru Sport Mobility Concept y ahora parece que la marca está dando vueltas a la creación de un Subaru BRZ eléctrico.
El nacimiento de la dupla conformada por el Subaru BRZ y el Toyota GT86 fue un soplo de aire fresco para los amantes de los coches deportivos de coste asequible (relativamente asequible, al menos), por eso cuando se anunció que su segunda generación no iba a lanzarse de manera convencional en Europa, se nos rompió el corazón. Ahora, parece que el primero podría volver en forma de Subaru BRZ eléctrico.
Hay que recordar que, mientras que el Toyota (ya con el nombre de GR86) si que se vendió en el Viejo Continente en una serie limitada, pero relativamente amplia, el BRZ de segunda generación solo ha comercializado un centenar de ejemplares a este lado del Atlántico, haciendo que su presencia sea meramente testimonial.
Son muchos los seguidores que piden su regreso, algo que no es sencillo, pero que sería únicamente mediante la electrificación. Y no, no se trataría de una mecánica híbrida, sería más probable, o al menos sencillo técnicamente, crear un BRZ de cero emisiones.
Ha sido David Dello Stritto, Jefe de Subaru Europa, el que ha hablado con Autocar al respecto: “Nuestras opciones están abiertas”, señalaba, confirmado que lanzar una versión eléctrica del BRZ es algo que la compañía ha considerado, pero no solo ahora, también en el pasado y de manera conjunta con Toyota.
“Consideramos electrificar el BRZ y el GT86, pero la relación beneficiosa para ambas partes es más importante y, por el momento, no podemos obtener ese tipo de beneficios para ambas compañías”, añadía, apuntando que algo importante en este aspecto es encontrar el momento adecuado para lanzar un modelo de estas características, algo que hasta ahora no ha sido así.
Los compañeros cuestionaron la posibilidad de, en lugar de un Subaru BRZ eléctrico, crear una variante electrificada de la actual generación, equipada con hibridación de algún tipo, pero es una alternativa que descartó Inoue Masahiko, director de la rama eléctrica de la compañía para todo el mundo.
Explicó que sería muy difícil crear una versión de este tipo debido a las limitaciones del Subaru, que es un coche de dimensiones muy contenidas y de peso ligero, en el que sería altamente complicado encajar todos los componentes necesarios para hibridar su sistema de propulsión.
Además, añadió que, a ese respecto, sería mucho más sencillo para ellos crear una versión completamente eléctrica. Tiene lógica porque, a pesar de la presencia de las baterías, que son voluminosas, los motores eléctricos son más compactos, así que podría reemplazarse el sistema de propulsión de gasolina por uno de cero emisiones en un espacio relativamente similar.
También hay que tener en cuenta que, aunque no han ido más allá sobre cómo podría ser este BRZ EV, la idiosincrasia del modelo es la de ser un deportivo ágil, algo que solo se consigue reduciendo al mínimo posible el peso. Esto es difícil con baterías eléctricas, pero podría contenerse empleando pilas de capacidad justa para, a costa de no tener una enorme autonomía, no sacrificar demasiado la dinámica del vehículo.
Eso sí, aunque Stritto señala que le gustaría ver un coche deportivo eléctrico en Europa, para ello antes la marca tiene que tener un buen rendimiento comercial, especialmente el último modelo presentado por la compañía: “Tenemos una opinión muy positiva de los entusiastas de Subaru, pero primero necesitamos ver cómo le va al Uncharted”, ha comentado.
Ahora bien, ¿son estas declaraciones campanas al aire o de verdad Subaru está desarrollando o al menos planeando un coche deportivo de cero emisiones? La esperanza de que sea lo segundo se puede fundamentar en que, hace no tanto, aunque hablemos de 2023, la firma presentó en el Japan Mobility Show el Sport Mobility Concept.
Era un prototipo, sí, pero uno de corte deportivo y naturaleza eléctrica, con un tamaño parecido al de un BRZ, pero con un sistema de propulsión de cero emisiones, conformado por dos motores gemelos que le otorgaban una potencia combinada de 380 CV y tracción a las cuatro ruedas.
A nivel de diseño poco tenía que ver con el deportivo de gasolina, puesto que parecía un cruce con un modelo de corte campero, con unas formas más cuadradas, un frontal más alto, pasos de rueda muy musculosos, protecciones en los paragolpes y, en conjunto, unas líneas que podrían considerarse hasta retro.
Sin embargo, el envoltorio es una cosa y las entrañas mecánicas otra, así que podría ser la piedra de toque para ver, en un futuro próximo un Subaru BRZ eléctrico que, libre de emisiones, tendría el camino despejado para venderse en Europa.

