El Alfa Romeo SZ quería revivir la tradición de los Sprint Zagato, pero sin la firma del diseñador: así nació el ES-30 con base del 75 y líneas de Robert Opron

Te contamos cómo se desarrolló uno de los deportivos más espectaculares y exclusivos de todos los tiempos, el Alfa Romeo SZ, del que se fabricaron muy pocas unidades.

Cualquiera que haga una lista con los mejores coches de Alfa Romeo de todos los tiempos, en ella incluirá el Alfa Romeo SZ, un deportivo compacto muy especial que quiso revivir la tradición Sprint Zagato, pero sin la firma del diseñador. Así nació el ES-30, con base del 75 y líneas de Robert Opron.

El Alfa Romeo SZ se desarrolló en un contexto muy particular, a finales de los años 80, en un momento en el que la marca del Bisione quiso revivir su herencia deportiva tras integrarse en Fiat en 1986

La casa milanesa pretendía rememorar al Giulietta Sprint Zagato de finales de los 50 y principios de los 60. En aquella época, el presidente de Fiat era Vittorio Ghidella y estaba dispuesto a crear un vehículo único, excepcional, con un diseño muy deportivo y un gran rendimiento en carretera. Fue así como nació el proyecto ES-30.

La única condición que puso Ghidella fue no pasarse con los costes de desarrollo. aunque ya te avanzamos que esta cláusula no se cumplió. 

ES-30, el Alfa Romeo SZ que quiso recuperar la tradición deportiva del Biscione

Mucha gente cree que el Alfa Romeo SZ fue diseñado por Zagato. Quizá, porque las siglas hacen referencia a Sprint Zagato. Pero es un error. En realidad, el coche se diseñó internamente

El desarrollo se encomendó a dos equipos: por un lado, Robert Opron, del Centro Stile Fiat, quien realizó los bocetos iniciales; por otro, Antonio Castellana se encargó de los detalles finales de estilo y el interior

Sólo se conservó el logo ‘Z’ de Zagato, pero resulta evidente que no es un diseño típico del carrocero italiano, al no contar con elementos característicos como el techo de doble burbuja.

El resultado de esta colaboración fue un coche muy vanguardista y, por qué no decirlo, raro. Lucía un diseño muy anguloso y conceptual, caracterizado por unos faros triples y estrechos, una pequeña parrilla frontal, una línea de cintura muy elevada, un techo en contraste y una zaga muy cuadrada, con un portón trasero corto. 

Era un diseño inusual, de esos que amas u odias, pero que no dejaba a nadie indiferente. Además, fue el primer coche de Alfa Romeo diseñado mediante técnicas CAD/CAM, o diseño y fabricación asistidos por ordenador

Su carrocería estaba hecha de ModarTM, una resina sintética reforzada con fibra de vidrio, y tenía una estructura de acero que garantizaba una alta rigidez torsional y un peso muy contenido de solo 1.256 kg. Las empresa italiana Carplast y la francesa Stratime Cappelo Systems se encargaron de la fabricación de los paneles.

Al margen de la estética, el ES-30 tenía un coeficiente de 0,30, muy bueno para la época, e incluía el máximo efecto suelo posible, igualando a un monoplaza de Fórmula 1.

La base del Alfa Romeo 75

Para el apartado mecánico, los ingenieros italianos recurrieron al motor V6 de 3.0 litros del Alfa Romeo 75, pero aumentaron la potencia hasta los 210 CV y el par hasta los 245 Nm a 4.500 vueltas, gracias a una nueva electrónica Bosch Motronic y a nuevos árboles de levas. El montaje lo realizó Zagato en Terrazzano di Rho, cerca de la fábrica de Alfa Romeo en Arese.

El motor empujaba hasta más allá de las 6.200 rpm y se asociaba con una caja de cambios manual colocada en el eje trasero, elaborada por el departamento de carreras de la marca y adaptada al modelo, lo que elevó los costes de desarrollo, en contra del deseo del presidente de Fiat, como señalamos antes. 

En cuanto al chasis, el ES-30 recurría a las suspensiones del Alfa Romeo 75 del Grupo A/IMSA, aunque modificada por Giorgio Pianta, ingeniero, piloto y director de equipo del equipo de rally de Lancia y Fiat, quien más tarde ganaría el Campeonato Alemán de Turismos DTM con Alfa Romeo. Además, incluía un sistema de amortiguación hidráulica Koni. 

A todo esto hay que añadir una distribución de pesos muy equilibrada y una dirección excelente, lo que, unido a un motor potente y una excelente puesta a punto, hacía que el Alfa Romeo SZ tuviera un comportamiento muy deportivo. 

Por último, las llantas de 16 pulgadas estaban envueltas en unos neumáticos Pirelli P Zero 205/55 ZR 16 delantero y 225/50 ZR 16 traseros

Poco más de un millar de unidades

El Alfa Romeo SZ era un deportivo puro en todos los sentidos. No contaba con ningún tipo de asistencia a la conducción, aunque sí incluía algunos elementos de confort, como aire acondicionado, así como asientos eléctricos, elevalunas eléctricos, un salpicadero revestido en cuero y un cuadro de instrumentos en fibra de carbono

El gran problema del ES-30 era su precio, en torno a los 50.000 euros, casi 8.320.000 pesetas. Sólo se fabricó en un color, Rosso Alfa, combinado con un techo en contraste gris oscuro y un interior en piel clara. De manera excepcional, el director de Zagato, Andrea Zagato, recibió una unidad exclusiva en negro. 

En total, se vendieron 1.036 unidades entre 1989 y 1993. En 1992, la marca italiana realizó una versión spider, el Alfa Romeo RZ (Roadster Zagato), del que solo se construyeron 287 ejemplares. 

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Álvaro Escobar

Colaborador

Colaborador redacción motor Auto Bild España