El Alpine A390 GT ya está aquí y he podido conducirlo: “Te hace poner una sonrisa interesante gracias a sus maneras sofisticadas”
El nuevo Alpine A390 llega con su versión GT de 400 CV como primer integrante de la familia de SUV eléctricos deportivos que se completará en 2026.
Que el mundo está cambiando es algo que todos lo sabemos. Los aficionados a los coches también, porque hemos dejado de hablar únicamente de gasolina, cilindros y demás para dar paso a los coches eléctricos. Uno de los que más polvareda va a levantar en 2026 va a ser el Alpine A390, un SUV eléctrico de corte deportivo que ya he podido conducir.
Pero antes vamos a echar un vistazo a lo que es el A390 2026. Para empezar, es el primer modelo desarrollado desde cero de la nueva Alpine (lo han hecho en Dieppe, donde está la sede de la marca) ya que el primero, el A290, se basa en el Renault 5 E-Tech.
Por “nueva Alpine” me refiero a esta nueva etapa que se inauguró con el glorioso A110. Se asienta sobre la plataforma denominada AmpR Medium, que es la que inauguró el Renault Mégane E-Tech y que antes se llamaba CMP-EV.
En Alpine dicen que es “un coche de carreras trajeado”, aunque lo que vas a ver tú es un SUV de estilo coupé de 4,61 metros de largo, más o menos lo mismo que el Nissan Ariya Nismo (4,65) que se puede considerar su competidor más directo, ya que además comparte plataforma y tiene una potencia de 435 CV frente a los 400 o 475 del A390.
Un interior para cinco personas
Si echas un vistazo a los modelos que han creado en los 70 años de historia, verás que el habitáculo de este eléctrico es el más grande que han hecho jamás.
Está pensado para acoger a cinco personas, aunque como siempre la banqueta trasera tiene preferencia por los pasajeros de los lados, que van a disfrutar de un respaldo diseñado para acoger mejor la espalda. La parte mala es que no existe un reposabrazos central, por lo que los viajes se harán un poco menos cómodos.
Pero en el apartado práctico te va a gustar que las puertas se abren bastante y que el maletero, al que se accede por un portón más grande de lo que podrías esperar, tiene 532 litros, un valor bastante decente, aunque es cierto que aunque es muy ancho y profundo, tiene poca altura. También aparece una especie de doble fondo donde podrás guardar los cables, lo que tampoco está nada mal.
La parte frontal está dividida en dos partes. En cierto modo me recuerda al habitáculo con “espina dorsal” del Cupra Tavascan (prueba), cuya versión más potente se queda en 340 CV, porque tiene una gran consola central que separa el espacio de los dos asientos.
Delante todo está orientado hacia el conductor. La pantalla tiene el mismo formato de los Renault de última generación y utiliza el sistema Google Automotive, lo que es una garantía de buen funcionamiento. El diseño es agradable a la vista y la usabilidad no está mal gracias a “botones” grandes que no son complicados de acertar en marcha.
Lo que sí es vistoso es el cuadro de relojes de detrás del volante. Tiene 12,3 pulgadas y es muy grande, lo que han aprovechado en Alpine para ofrecer mucha información y además buena legibilidad.
Me han gustado los asientos delanteros: son cómodos y recogen bastante bien el cuerpo. También el volante por forma y grosor, que actúa sobre una dirección muy precisa, aunque me gustaría que tuviera algo más de peso al menos en los modos Sport y Track (este último es nuevo en Alpine).
Junto al centro aparecen dos controles específicos del A390. Por un lado, abajo a la izquierda aparece un control para los modos de recarga (desde un one-pedal hasta avance libre) y arriba a la derecha el pulsador OV (de Overtake). No funciona como un overboost: en realidad lo que hace es que el pedal del acelerador manda más fuerza al motor con el mismo recorrido para facilitar los adelantamientos, pasar un rato divertido... o marear a tus acompañantes.
Una batería, dos potencias
El Alpine A390 tiene un sistema de tracción integral compuesto por un motor delantero y dos traseros que es idéntico en las dos versiones que hay, GT y GTS. Se diferencian en detalles de equipamiento y en la potencia final, 70 CV en favor del GTS.
En el caso del Alpine A390 GT, que es el que he podido conducir, son de 98,3 kW cada uno (unos 133 CV) para conseguir esos 400 CV y 661 Nm de manera combinada. En el GTS 115 CV (156 CV) para subir hasta los 470 y 824 Nm.
En ambos casos la batería que los alimenta es de tipo NMC con 89 kWh que tiene una garantía de ocho años o 160.000 km. Su potencia de carga máxima es de 150 KW para el GT y de 190 para el GTS debido a algunas diferencias en la composición química.
En total, tanto GT como GTS homologan un consumo de 18,7 kWh/100 km y 557 km con llantas de 20” y 20,4 y 503 con las de 21”.
¿Y cómo es conducir el Alpine A390?
Una de las ventajas que tienen los deportivos eléctricos es que tienen un centro de gravedad muy bajo que les permite ir como trenes de alta velocidad en curvas rápidas en las que las inercias de su peso (en este caso hablamos de 2.124 kilos; 2.121 el GTS) no son demasiado importantes.
En el caso del A390 también me gusta que los ingenieros y desarrolladores han conseguido un reparto de pesos muy bueno, con el 49% delante y el 51 detrás, lo que se traduce en un comportamiento noble y bastante predecible.
Pero más allá de hacerte gritar y reír por las sensaciones que ofrece, te hace poner una sonrisa gracias a sus maneras sofisticadas. No es un deportivo con el que vencer a un A110, sino uno con el que avanzar rápido y sin esfuerzo.
Dicho esto, en marcha el Alpine A390 me parece un modelo más que decente, que funciona muy bien en todo tipo de terrenos. En curvas enlazadas vira plano, el reparto activo de par funciona bien y te ayuda a redondear los giros sin problemas mientras disfrutas de una dirección que ordena al eje delantero y este se decide a obedecer ciegamente.
También te ayudará a disfrutar de viajes largos gracias a su más que elevada calidad de rodadura si estás dispuesto a pagar el precio. El precio no en euros, sino en forma de planificación de cargas y demás.
Los precios: más caro de lo que podrías esperar, pero justificado
Hablar de un precio desde 67.500 euros es meterse en terreno de pesos pesados. Pero si echas un vistazo a la calidad de los acabados, al tacto y sensación de materiales, a toda la carga tecnológica (no es excesiva, sino más bien la adecuada) y al nivel de conducción que ofrece, está (si se puede decir eso de un coche de casi 70.000 euros) justificado, y más con los tiempos que corren.
Los precios de la gama son estos:
Alpine A390 GT: 67.500 euros
Alpine GTS: 78.000 euros
Frente a sus rivales, el Nissan Ariya Nismo cuesta unos 58.000 euros por 435 CV y el Ioniq 5 N, otro modelo que podría ser parecido, cuesta 66.000 euros para 650 CV.
También parecido en concepto es el Cupra Tavascan, un SUV de línea fastback que en su variante más potente VZ (340 CV) cuesta unos 50.000 euros.
En cuanto a los modelos premium, un BMW iX3 de 469 CV cuesta 69.900 euros, mientras que el Mercedes GLC eléctrico de 489 CV se acerca peligrosamente a los 80.000.

Luis Guisado
Webmanager
Luis Guisado es Webmanager en TOPGEAR.es y AUTOBILD.es. Prueba coches desde 2001 y es un apasionado de los clásicos y la historia del automóvil. Tan porschista que hasta el Cayenne diésel o los 718 eléctricos le parecen genial.


