Aunque el GT-R ha sido un deportivo que ha marcado una época, no están claros los planes que tiene Nissan para Godzilla

Nissan GT-R
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El Nissan GT-R va a volver a la vida. Así lo han confirmado diversos altos cargos de la marca japonesa. Ahora queda por decidir si es de gasolina, híbrido o eléctrico.

El Nissan GT-R es uno de los coches más emblemáticos de todos los tiempos. El superdeportivo japonés ha marcado un antes y un después en la industria del automóvil, un coche que, sin demasiadas pretensiones, ha superado a muchos grandes nombres en el mercado. Pero, a pesar de su importancia, en Nissan todavía no tienen claro cómo va a ser el nuevo Godzilla.

En Nissan tienen una cosa clara: el GT-R va a volver. Sin embargo, en mitad de un cambio transcendental como el que atraviesa el sector actualmente, con el coche eléctrico presionando a todos los fabricantes por igual, la compañía nipona debe tomar una decisión que será transcendental para el futuro del Nissan GT-R: qué sistema de propulsión va a equipar la nueva generación.

La electrificación podría cobrar protagonismo en el nuevo Nissan GT-R

Hasta ahora no había existido este debate. El GT-R era un coche con motor de combustión. Pero lo cierto es que en 2007 no había lugar para este tipo de cuestiones. Hace casi dos décadas nadie se planteaba la posibilidad de que la electromovilidad estuviera a punto de cambiar las reglas del juego, por eso el R35 era de gasolina y no tenía ningún tipo de electrificación en su sistema de propulsión.

En 2025, las cosas han cambiado mucho. Los gobiernos aprietan para cumplir con sus objetivos de reducción de emisiones, y esto pasa indudablemente por cambiar los viejos motores de combustión por sistemas de propulsión híbridos o 100% eléctricos.

Esta presión recae directamente sobre las marcas de coches que, amenazados por fuertes sanciones económicas, sobre todo en el caso de Europa, deben adaptar sus gamas de vehículos a las nuevas exigencias medioambientales, como la casi inminente entrada en vigor de la norma Euro 7.

Y en mitad de esta encrucijada se encuentra Nissan, decidiendo qué hace con el GT-R R36. Por el momento no se descarta ninguna vía. Esta la posibilidad de que el nuevo GT-R sea de combustión, como lo ha sido hasta ahora; pero también podría equipar un tren motriz híbrido o convertirse en un coche eléctrico puro. Todo está abierto en los despachos de Nissan.

Así lo confirmó Guillaume Cartier, director de rendimiento de Nissan, en una entrevista reciente con Autocar, donde dijo que “no hay un plan claro” para el nuevo superdeportivo, ya que el fabricante está explorando “diferentes caminos”.

Ya hubo un prototipo

La posibilidad de que sea 100% eléctrico no está ni mucho menos descartada. De hecho, en octubre de 2023 la marca presentó el Nissan Hyper Force Concept totalmente eléctrico y le puso insignias GT-R pixeladas (al menos en las fotos de prensa) para ocultar lo que era evidente. Incluso se podían ver algunas líneas del R35 en el prototipo.

Dos años más tarde, Nissan tiene dudas. El prototipo eléctrico, equipado con cuatro motores que producen una potencia combinada de 1.360 CV, fue una declaración de intenciones, pero después no se ha concretado nada y la marca no lo ha confirmado tampoco.

Iván Espinosa, CEO de Nissan, dijo a principios de este año que la compañía desea que el nombre GT-R “regrese algún día”. El alto cargo añadió Nissan no tenía “un plan preciso finalizado” y que Godzilla “evolucionaría y resurgiría en el futuro”. Esto mismo dijo Ponz Pandikuthira, jefe de planificación de producto de Nissan USA, quien afirmó que “el GT-R volverá, sin duda”.

Ahora bien, no está claro qué solución tecnológica adoptará el fabricante asiático para propulsar al nuevo Nissan GT-R. las exigencias ambientales y normativas podrían empujar a la marca a desarrollar un GT-R híbrido o incluso eléctrico, pero el riesgo de que no tenga el éxito esperado es muy alto, especialmente con la opción que renuncia por completo al motor de combustión.

¿Gasolina, híbrido o eléctrico?

Tampoco parece viable la posibilidad de desarrollar un Nissan GT-R de producción limitada, lo cual haría posible (o más fácil) que la marca instale un sistema de propulsión de gasolina, ya que esta decisión elevaría considerablemente el precio de venta y lo dejaría fuera del alcance de muchos compradores. Además de que no habría para satisfacer toda la demanda que pudiera generar.

Por tanto, la opción que a día de hoy parece ser la más lógica es la de un Nissan GT-R híbrido. Recordemos que esta tecnología ya se ha instalado en otros superdeportivos del mercado, pero con un enfoque que da prioridad al motor de gasolina y utiliza la electrificación como un apoyo para mejorar el rendimiento, y no tanto para reducir las emisiones contaminantes o el consumo de combustible.

Pero ni siquiera Nissan sabe qué le depara el futuro a la próxima generación del GT-R. Solo el tiempo lo dirá, aunque la marca deberá tomar una decisión más pronto que tarde.

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Aarón Pérez

Colaborador

Colaborador redacción motor Auto Bild España