Andy Wallace, el experto en hipervelocidad que rozó los 500 km/h: "a 489 km/h la fuerza que actúa sobre los neumáticos es de 7.000 kg

Superar la barrera de las 300 mph (482 km/h) es algo al alcance de pocos pilotos y pocos hiperdeportivos. Pero aquí tenemos a Andy Wallace para explicarnos algunas cosas.
Solo un hombre ha superado la mágica barrera de los 300 mph (que es exactamente 482,8 km/h) en un coche de producción, ha vivido para contarlo… y después se ha ido a almorzar tranquilamente: su nombre es Andy Wallace, todo un titán de las velocidades máximas, un conquistador del “vmax” y, además, uno de los tipos más majos que puedas conocer (en las fotos le puedes ver junto a un Bugatti Mistral que tampoco es precisamente lento).
Y esto es todo lo que nos ha enseñado:
1. Agárrate cuando saltes a 434 km/h
Podrías llamarlo “espera lo inesperado”, porque Ehra-Lessien (el circuito donde el Chiron Super Sport alcanzó los 490,6 km/h) “fue reasfaltado justo a la mitad del tramo donde haces el vmax, y hay una unión entre el asfalto nuevo y el viejo”, explica Andy.
“Volvía y les decía a los ingenieros: ‘El coche se mantiene bastante estable en el salto’, y ellos se enfadaban diciendo: ‘¿Qué salto? No puede estar despegando’. Miraron los datos y volvieron diciendo: ‘Pues sí, es un salto’. Eso fue a unos 434 km/h”.
2. Mantente firme a 489 km/h
A 489 km/h, la fuerza que actúa sobre los neumáticos es de 7.000 kg: tres Bugatti Chiron y medio. El caos giroscópico provocado por unas ruedas girando a 4.100 rpm bloquea la geometría de dirección delantera y anula la capacidad del volante de volver al centro.
En otras palabras: si giras demasiado, quizá no puedas volver a enderezarlo. Para ser justos, los aviones suelen volar a estas velocidades, así que es normal que haya ciertos comportamientos… poco habituales por mucho hiperdeportivo que sea.
3. En forma por una buena razón
El coche del récord no era un Chiron cualquiera. El Super Sport 300+ era un prototipo 250 mm más largo que el original y tenía una altura al suelo significativamente más baja para reducir la resistencia aerodinámica.
En su parte trasera, su “longtail” tenía una sección transversal reducida (para mejorar la aerodinámica y minimizar el drag), mientras que el alerón trasero y el freno de aire fueron eliminados y sustituidos por un elemento fijo que mejoraba el downforce.
4. Que le den a las reglas
Las normas del récord Guinness de velocidad dicen lo siguiente: el coche debe alcanzar la velocidad en dos direcciones, sobre el mismo tramo y en un plazo de 60 minutos, y la media de ambas será el resultado oficial.
Andy solo hizo la prueba en una dirección, por lo que no se certificó el récord Guinness. Bugatti explica que, tras décadas de coches rodando en el sentido horario, la estructura del asfalto se ha “acostumbrado” a ese sentido. Hacerlo en sentido contrario es como nadar contra corriente, generando un brutal aumento de temperatura en los neumáticos.
5. El equilibrio lo es todo
Aunque quieras mantener el coche pegado al suelo, no puedes simplemente echarle carga aerodinámica sin más. Esta genera resistencia, lo que requiere más potencia y provoca más calor en los neumáticos.
Lo ideal es un equilibrio: dos toneladas de sustentación y dos toneladas de carga negativa (downforce); es decir, cuatro toneladas de fuerza intentando partir el chasis en dos. Pero si se equilibra bien, a su velocidad máxima el coche se mantiene en el suelo con su propio peso estático, reduciendo el esfuerzo sobre los neumáticos, el calor… y las posibilidades de acabar en un árbol.
Antes de irnos: ¿y cómo es el Bugatti Chiron Super Sport+?
Como es lógico, el coche que superó este récord de velocidad no está pensado para ser conducido por gente corriente en la calle. Para eso se creó una versión para clientes... que, bueno, tampoco podía rodar en la calle.
Sus características son apabullantes: como los 1.500 CV del motor W16 de ocho litros y cuatro turbos sabían a poco, han pasado a 1.600 CV para 2.000 kg de peso.
En cuanto a la carrocería, los 30 millonarios que se hicieron con uno de esos recibieron unidades 25 cm más largas que los vulgares Chiron de calle con lo que se reducía la pérdida aerodinámica en torno a un 40%.
Además, para no pelearse demasiado con el muro de viento, se retocaron algunos elementos como los pasos de rueda y algunos orificios para que pudieran lidiar con la presión negativa que se genera a esas velocidades.
Cuando Bugatti entregó el último Chiron Super Sport 300+, en la marca guardaron los planos porque no tenían (y supongo que siguen sin tener) ningún interés en producir más. Los propietarios que llegaron a tiempo (o que fueron escogidos a tiempo), desembolsaron 3,5 millones de euros.
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Luis Guisado
Webmanager
Luis Guisado es Webmanager en TOPGEAR.es y AUTOBILD.es. Prueba coches desde 2001 y es un apasionado de los clásicos y la historia del automóvil. Tan porschista que hasta el Cayenne diésel o los 718 eléctricos le parecen genial.
