La guerra de los 500 km/h: Bugatti Chiron Super Sport 300+, SSC Tuatara y Hennessey F5 Venom

La batalla por los 500 km/h sigue abierta. Bugatti, Koenigsegg, SSC y Hennessey compiten por romper la barrera de la velocidad máxima en coches de producción.
Durante décadas, batir récords de velocidad ha sido una de las mayores obsesiones en la industria automotriz. Desde los primeros deportivos en los años 60 hasta los hiperdeportivos actuales, los fabricantes han librado una batalla constante por alcanzar cifras de velocidad cada vez más impresionantes.
Si en los años 80 del siglo pasado superar los 300 km/h era un hito, en la actualidad la lucha se ha trasladado a los 500 km/h, una cifra que parece hasta desafiar las leyes de la fisica. Tres modelos destacan en esta guerra: el Bugatti Chiron Super Sport 300+, el SSC Tuatara y el Hennessey Venom F5. Pero hay más.
Los récords de velocidad en vehículos homologados para carretera tienen una larga tradición. Hasta los años 60, pocos de ellos se preocupaban por medir oficialmente la velocidad máxima de un vehículo de producción. Sin embargo, con la llegada del Lamborghini Miura en 1966, que alcanzó los 275 km/h, comenzó una lucha entre fabricantes.
Ferrari respondió en 1968 con el 365 GTB/4 Daytona, que elevó la cifra a 280 km/h. A partir de los años 80, la velocidad máxima se convirtió en una de las principales cartas de presentación de los superdeportivos. En 1984, el Ferrari 288 GTO fue el primero en superar los 300 km/h, y en 1986, el Porsche 959 llevó el récord a 317 km/h.
Pero espérate, porque seguimos subiendo poco a poco la velocidad. El icónico Ferrari F40 en 1987 lo incrementó a 326 km/h, antes de que el Bugatti EB110 y el Jaguar XJ220 en los 90 elevaran la marca a 336 km/h y 349 km/h, respectivamente. Luego llegó el McLaren F1 en 1993, que con 372 km/h dominó el récord durante más de una década.
En 2005, el Bugatti Veyron irrumpió con su motor W16 tetraturbo de 1.000 CV, alcanzando 408 km/h. Su versión Super Sport de 2010 mejoró esa cifra hasta los 431 km/h, manteniéndose en la cima hasta 2017, cuando el Koenigsegg Agera RS lo superó con 447,49 km/h.
Sin embargo, Bugatti recuperó el trono en 2019 con el Chiron Super Sport 300+, que marcó 490,48 km/h. Desde entonces, la batalla se ha centrado en un único objetivo: los 500 km/h. Pero vamos a conocer más a fondo a estos tres iconos.
Bugatti Chiron Super Sport 300+

Bugatti siempre ha sido un referente en la lucha por la velocidad máxima. En 2019, el Bugatti Chiron Super Sport 300+ hizo historia al ser el primer coche de producción en superar los 300 mph (482 km/h), alcanzando 490,48 km/h en una pista de pruebas en Alemania.
Este logro se consiguió gracias a su motor W16 de 8.0 litros y cuatro turbos, que genera 1.600 CV. Además, su aerodinámica optimizada y su chasis reforzado permitieron que el coche se mantuviera estable a velocidades extremas algo que, por supuesto, es imposible para muchos otros vehículos de altas prestaciones que se comercializan en la actualidad.
A pesar de este récord, el Chiron Super Sport 300+ no es un vehículo homologado para circular por carretera en su configuración con la que consiguió el récord. Bugatti fabricó una serie limitada de 30 unidades con una velocidad limitada a 440 km/h para garantizar su seguridad. Esto ha dejado abierta la puerta a que otros fabricantes reclamen el récord de coche de producción más rápido del mundo.
SSC Tuatara

El fabricante estadounidense SSC (Shelby SuperCars) ha estado en la carrera por el récord de velocidad desde que su Ultimate Aero superó al Bugatti Veyron en 2007 con 412 km/h. En 2020, SSC presentó el Tuatara, un hiperdeportivo con un motor V8 biturbo de 5.9 litros capaz de desarrollar 1.750 CV con combustible E85. Este coche prometía ser el primero en alcanzar los 500 km/h.
En octubre de 2020, SSC anunció que el Tuatara había alcanzado 508,73 km/h en una carretera de Nevada, superando todos los récords anteriores. Sin embargo, este logro se cuestionó debido a la inestabilidad en las mediciones del GPS y la falta de pruebas verificables.
Como resultado, SSC repitió la prueba en enero de 2021, logrando una velocidad de 455,3 km/h en un solo intento y 474,8 km/h en promedio en una pista de 3,7 km. Aunque impresionante, no llegó a los 500 km/h que había prometido inicialmente.
Hennessey Venom F5

Hennessey Performance es otra firma que ha estado en la lucha por la velocidad desde hace años. Su modelo Venom GT ya desafió a Bugatti en su momento, alcanzando los 435 km/h en 2014. Su sucesor, el Hennessey Venom F5, ha sido diseñado específicamente para romper la barrera de los 500 km/h.
El Venom F5 monta un motor V8 biturbo de 6.6 litros llamado "Fury", que genera 1.817 CV y un peso extremadamente bajo de sólo 1.385 kg gracias a su construcción en fibra de carbono. En pruebas realizadas en 2023, el coche alcanzó 437 km/h, y Hennessey ha confirmado que están preparando una prueba oficial para intentar superar los 500 km/h en una pista más larga.
Como decíamos antes, no sólo estos tres iconos del automovilismo luchan por alcanzar los 500 km/h, sino que el listado es más amplio de lo que pensamos. Aquí van más vehículos que forman parte de esta batalla:
Koenigsegg Agera RS

El Koeigsegg Agera RS fue en su momento el coche de producción más rápido del mundo, alcanzando los 447,49 km/h en 2017. Su motor V8 biturbo de 5.0 litros entrega más de 1.340 CV y cuenta con una aerodinámica optimizada para maximizar la estabilidad a altas velocidades. Su récord fue clave para consolidar a Koenigsegg como un referente en la guerra por la velocidad.
Rimac Nevera

El Rimac Nevera es una de las mayores revoluciones en la industria de los hiperdeportivos eléctricos. Con cuatro motores eléctricos que producen un total de 1.914 CV, su rendimiento es impresionante. Ha logrado alcanzar los 412 km/h, convirtiéndose en el coche eléctrico más rápido del mundo, y demuestra que la electricidad también puede competir en el segmento de la velocidad extrema.
Bugatti Veyron 16.4 Super Sport

El Bugatti Veyron 16.4 Super Sport, lanzado en 2010, fue en su momento el coche más rápido del mundo con una velocidad máxima de 431 km/h. Su motor W16 tetraturbo de 8.0 litros generaba 1.200 CV, y su diseño se centró en la estabilidad a alta velocidad y la seguridad del conductor.
Koenigsegg Regera

El Koenigsegg Regera es un hiperdeportivo híbrido que combina un motor V8 biturbo de 5.0 litros con tres motores eléctricos, generando una potencia total de 1.500 CV. Su sistema de transmisión directa, sin caja de cambios convencional, le permite una aceleración brutal y una velocidad máxima estimada de 410 km/h.
McLaren Speedtail

El McLaren Speedtail es el heredero espiritual del legendario McLaren F1. Su diseño aerodinámico y su configuración de tres plazas lo hacen único. Monta un sistema híbrido que combina un motor V8 biturbo con un motor eléctrico para desarrollar 1.070 CV, alcanzando una velocidad máxima de 403 km/h.
Koenigsegg One:1

El Koenigsegg One:1 debe su nombre a su relación peso-potencia perfecta: 1.360 CV para 1.360 kg. Gracias a esta proporción, es capaz de lograr aceleraciones increíbles y una velocidad de hasta 440 km/h. Su desarrollo se basó en la búsqueda de la máxima eficiencia aerodinámica y, como el resto, con el ansia de conseguir batir el récord.
Koenigsegg Jesko Absolut

Entre los próximos coches que pretenden batir el récord, está el Koenigsegg Jesko Absolut, el cual se presenta como un firme aspirante a romper la barrera de los 500 km/h. Diseñado para alcanzar la máxima velocidad posible, su aerodinámica optimizada y su motor V8 biturbo de 1.600 CV podrían convertirlo en el nuevo rey.






