Countach o Diablo: ¿cuál fue el primer Lamborghini en superar los 300 km/h?

Los superdeportivos de Lamborghini son conocidos por todos, especialmente el Countach y el Diablo. Pero ¿cuál de ellos fue el primero en alcanzar los 300 km/h?
Las cifras de velocidad son especialmente importantes en las marcas de superdeportivos. Aunque ahora es algo habitual, hace décadas no era fácil encontrar coches que superaran los 300 km/h, de manera que alcanzar o superar esa cifra era un hito importante. En el caso de Lamborghini, hay quien piensa que el Countach fue el primero en alcanzar esa velocidad, pero otros señalan que fue el Diablo. ¿Cuál fue realmente el primero?
Los superdeportivos de Lamborghini han sido el sueño de muchos amantes de las cuatro ruedas durante décadas gracias a su combinación de diseño seductor, filosofía salvaje y grandes prestaciones. Así fue desde el lanzamiento del Miura en la década de 1960, tras el cual llegaron otros modelos que también marcaron una época.
Uno de los pilares de la marca fue el Lamborghini Countach, lanzado en 1974. Su diseño anguloso y forma de cuña obra de Bertone, así como sus puertas de tijera, le permitió no pasar desapercibido. No obstante, también debía ser capaz de ofrecer un rendimiento muy superior al del Miura y otros superdeportivos de la época.

Para ello se optó por un motor V12 de unos 375 CV, si bien originalmente se quiso contar con 440 CV. No obstante, con el tiempo se fue perfeccionando la fórmula con variantes como el LP400 S, el LP5000 S y el LP5000 S ‘Quattrovalvole’, con 455 CV. Sin duda, las prestaciones mejoraron y Lamborghini afirmaba en la época que el Countach alcanzaba los 300 km/h, lo cual era un gran reclamo. Sin embargo, la realidad es que se quedaba cerca de esa cifra.
El LP5000 S ‘Quattrovalvole’ podía alcanzar una velocidad punta de 295 km/h y más cerca se quedó el Countach 25 Aniversario de 1988, que firmaba 298 km/h de punta. Por poco no alcanzaba la frontera de los 300 km/h, la cual solo superaron prototipos como el Countach Evoluzione, la variante más radical del superdeportivo italiano que acabó descartada y en cierto modo propició la creación de Pagani.
De esta manera, el Lamborghini de producción capaz de alcanzar esta cifra y superarla no llegó hasta unos años después, con el Diablo de 1990. Se trataba del sucesor del Countach y mantenía elementos similares a los de aquel modelo, como las formas angulosas (pero más redondeadas), las puertas de tijera y los faros escamoteables. También repetía la elección de un motor V12, en este caso de 5,7 litros y 492 CV de potencia, pero este era un coche más evolucionado en todos los sentidos.

Acompañado de una caja de cambios manual de cinco velocidades, el V12 era capaz de catapultar al Diablo de 0 a 100 km/h en 4,5 segundos, pero lo más destacable fue su velocidad máxima. Este fue el primer coche de la marca en superar la barrera de las 200 mph (321 km/h). Alcanzó nada menos que 325 km/h, lo que le convirtió en el coche de producción más rápido del mundo en su momento.
Esto supuso una declaración de intenciones por parte de la marca de Sant’Agata Bolognese, ya que pudo superar a modelos como el Porsche 959 y el Ferrari F40 en un momento en el que los superdeportivos estaban evolucionando a pasos agigantados. Lamborghini siguió entre los más grandes y el Diablo estaba llamado a convertirse en otra de las leyendas de su historia.
Con las sucesivas evoluciones y versiones, el superdeportivo italiano se situó a la altura de los grandes nombres del pasado de la marca, pero más aún lo logró tras la compra de la marca por parte de Audi a finales de la década de 1990. Entonces el Diablo recibió un rediseño, más tecnología y fiabilidad y un motor de 6 litros. En este momento llegó el SV, con 575 CV y 338 km/h de velocidad punta.
Por supuesto, tras este modelo llegaron otros que también merecen ser bien valorados e incluso en 2026 las creaciones de la compañía siguen enamorando a todos. No obstante, el Countach y el Diablo son de los modelos más especiales al representar esa época de cambio y evolución en el terreno de los superdeportivos, con hitos que un día lo eran todo, como fue el hecho de poder alcanzar y superar los 300 km/h.
