A diferencia de Mercedes y su experimento con AMG, BMW no piensa juguetear con motores pequeños. Y ha dado una respuesta clara: "No"

En BMW M no están dispuestos a seguir los pasos de su rival, Mercedes-AMG, por lo que ya han renunciado a la opción de equipar motores pequeños en sus coches.

De un tiempo a esta parte, los motores de alta cilindrada parecen estar condenados al ostracismo. Los cada vez más estrictos límites de emisiones impuestos, sobre todo, por Europa (con la inminente llegada de la norma Euro 7 a partir de 2027) han provocado que la mayoría de fabricantes hayan fijado sus objetivos en el coche eléctrico, dejando los motores de combustión atrás.

Por el camino, hemos sido testigos de cómo los motores V12 han perdido representación en el mercado. Lo mismo ocurre con el motor V10, un tipo de propulsor del cual ya no existe ni un solo modelo a la venta, y ahora parece ser el turno de los V8.

Electrificación y motores más pequeños

Tanto es así que Stellantis decidió acabar con el famoso motor HEMI V8 de los modelos Hellcat de Dodge, lo que ha dado lugar al primer Challenger eléctrico (si bien tiene una variante con un motor de seis cilindros). Esto al menos es lo que sucedió cuando Carlos Tavares estaba al mando del grupo automotriz, ya que el nuevo CEO parece que va a revertir la situación.

Sea como fuere, algunas marcas han decidido reducir el tamaño de sus motores (algo conocido en la industria como ‘downsizing’) y recurrir a la tecnología híbrida para complementar la falta de potencia que estos propulsores de menor cubicaje y número de cilindros presenta frente a los V8, V10 o V12.

El ejemplo más sonado (y también el que más polémica ha generado) fue la decisión de Mercedes-AMG de equipar al C 63 S con un sistema híbrido enchufable cuya base es un motor de gasolina 2.0 turbo de cuatro cilindros. Si bien el tren motriz híbrido genera hasta 680 CV de potencia, también es más pesado y no ofrece las sensaciones que transmitía el C 63 S anterior con su V8 biturbo de 4.0 litros.

Esto es algo que en BMW M ni se plantean. O al menos así lo ha hecho saber su director ejecutivo, Frank van Meel, en unas declaraciones concedidas a la revista británica Autocar durante el pasado Festival de la Velocidad de Goodwood 2025, que tuvo lugar entre el 10 y el 13 de julio.

No en BMW M

Van Meel fue preguntado sobre la posibilidad de que la nueva norma de emisiones Euro 7 puede acabar afectando a los motores de alto rendimiento de la división deportiva de BMW, a lo que el directivo dijo que “el desafío no era tanto fabricar un motor que cumpliera con la norma Euro 7”, sino “mantener el rendimiento” de estos motores.

También dio las claves de cómo BMW M pretende conservar tanto su motor biturbo de seis cilindros en línea y 3.0 litros, como el V8 biturbo de 4.4 litros que encontramos en un tren motriz híbrido enchufable en los modelos M5 y XM.

“Normalmente, en situaciones de alto rendimiento, se refrigera el motor con el combustible”, explicó Frank van Meel al citado medio. “Con la norma Euro 7, eso es imposible, así que hay que buscar maneras de evitar la acumulación de temperatura”.

“Es necesario mejorar el proceso de combustión en cuanto a la acumulación de calor y también la refrigeración, y esos son los retos. Claro que se puede reducir el rendimiento para evitar este aumento de temperatura, pero no conviene; ahí es donde empezamos. El nuevo equilibrio de rendimiento consiste en usar lambda uno, pero no queremos perder rendimiento”, añadió el directivo.

La marca alemana renuncia al ‘downsizing’ en sus coches deportivos

Pero lo más interesante, más allá incluso del hecho de que BMW quiera conservar sus motores más potentes en la gama incluso bajo la norma Euro 7, es el hecho de que no están dispuestos a renunciar ni al cubicaje ni al número de cilindros.

A van Meel le preguntaron acerca de si BMW M tenía previsto recurrir al ‘downsizing’ para mantener vivos los motores de gasolina en sus coches de alto rendimiento, a lo que el máximo responsable de la división respondió con un rotundo “no”.

Para la compañía alemana, “el motor de seis cilindros en línea es nuestro legado, y el V8 tiene una larga historia en las carreras, así que tenemos la intención de seguir adelante”, tal y como explica su director ejecutivo.

Sin embargo, todos los fabricantes deberán trabajar en sus motores de combustión interna para reducir las cifras de emisiones homologadas con el objetivo de adaptarse a los nuevos límites que fijará la norma Euro 7 a partir del año 2027.

Y puede que BMW M ya haya dado con la clave para conservar su motor de seis cilindros y el V8 biturbo: integrarlos como parte de un sistema de propulsión híbrido enchufable como ya ha hecho con los citados BMW XM y M5.

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Aarón Pérez

Colaborador

Colaborador redacción motor Auto Bild España