Ferrari está terminando de poner a prueba el hiperdeportivo que debería sustituir al SF90 Stradale de 500.000 euros. Puedes esperar más de 1.000 CV, pero no un V12

Ferrari trabaja en el sucesor del SF90 Stradale, un híbrido enchufable de alto rendimiento que se espera supere los 1.000 CV. Eso sí, nada de V12.
Cuando probamos el Ferrari SF90 Stradale hace ya cinco años, lo definimos como indescriptible. Quizá sea esa la sensación que sintamos desde ahora al subirnos a un Cavallino que arranca en silencio. Y la que nos deje el sucesor del SF90 Stradale, que ya se pone a prueba en circuito.
El Ferrari SF90 Stradale se despidió de nosotros el año pasado, pero en Maranello ya trabajan en su reemplazo que, de momento, se conoce como F173M.
CarScoops ha publicado unas imágenes de un prototipo que se está sometiendo a pruebas y, aunque está muy tapado por el camuflaje, deja entrever que tendrá un diseño evolutivo.
Se aprecia un frontal renovado, con una gran entrada de aire central y en forma rectangular, unida a un prominente divisor. Hay detalles adicionales difíciles de distinguir todavía, pero parece que el coche conservará un morro saliente. Sin embargo, podemos esperar que esté flanqueado por nuevos faros.
No hay imágenes del interior, pero se espera que el sucesor del Ferrari SF90 Stradale tenga un nuevo volante y un sistema de infoentretenimiento actualizado. Es posible que se combine con una nueva instrumentación digital, con diseño y gráficos más modernos.
El sucesor del Ferrari SF90 Stradale será un híbrido enchufable de más de 1.000 CV
En cuanto al sistema de propulsión, aún es pronto para saber detalles precisos. Lo único claro es que será híbrido enchufable, como su predecesor, pero aumentará la potencia hasta superar los 1.000 CV.
El SF90 Stradale contaba con un motor V8 biturbo de 4.0 litros que, respecto a anteriores V8, estrenaba nuevos colectores de admisión y escape, culata, cigüeñal y pistones. Además, por primera vez en un propulsor de estas características en Ferrari, tenía inyección directa.
Entregaba 780 CV, pero unido a los tres motores eléctricos que completa el sistema, alcanzaba los 1.000 CV y 800 Nm de par con los que podía completar el 0 a 100 km/h en apenas 2,5 segundos y alcanzar una velocidad máxima de 340 km/h.
Todo ello, unido a una batería de 7,9 kWh que le permitía circular en modo eléctrico hasta un máximo de 25 kilómetros, aunque dudamos de que el propietario de un coche así quisiera que el V8 biturbo no rugiera en el cogote.
El motor se estira hasta donde tiene el corte, situado en las 8.300 rpm, aunque en realidad no tiene mucho sentido ir mucho más allá de las 5.000 vueltas. Lo más adictivo se encuentra en la gama baja, el golpe eléctrico instantáneo y luego el rápido empuje turbo.
Se espera que el sucesor del SF90 Stradale mejore esas cifras, de nuevo, apoyándose en un V8 biturbo. Por lo que no verás un motor de 12 cilindros, al contrario que Lamborghini, que aún conserva esa arquitectura en el Revuelto, aunque electrificada.
Ferrari construyó su reputación en los motores y lo ha mantenido. Puede que ningún motor turbo tenga una mejor respuesta que el V8 en el F8 Tributo ni haya un V12 con más sabor y feeling que el instalado en el 812 Superfast. Pero ahora, la electrificación llama a la puerta.
