El motor V8 de 5.0 litros y 1.000 CV del Kimera K39 proviene de Koenigsegg y es un V8 biturbo en V caliente

Kimera K39.
Kimera K39.

El motor del Kimera K39 es una mecánica procedente de Koenigsegg que cuenta con una potencia de 1.000 CV y una configuración en V caliente que lo hace todavía más especial.

En la industria del automóvil es frecuente que fabricantes que no guardan una relación directa, en algún punto de su trayectoria acaben uniendo fuerzas y compartiendo plataformas, tecnología o incluso motores. Es el caso del motor del Kimera K39, una mecánica procedente de Koenigsegg que otorga al deportivo italiano las prestaciones que necesita para estar a la altura de su exclusividad. El bloque, además, tiene una curiosa configuración de V caliente, lo que lo hace todavía más especial y, sobre todo, pensado para el K39.

Y es que el motor que impulsa al Kimera K39 es mucho más que una mecánica de altas prestaciones. Se trata de una evolución específica del célebre V8 biturbo de 5.0 litros desarrollado por Koenigsegg, una de las arquitecturas más avanzadas y potentes que existen actualmente dentro del mercado de los hiperdeportivos. Además, esta es la primera vez que la firma sueca suministra uno de sus motores a otro fabricante de automóviles, lo que lo hace aún más especial.

Las especificaciones técnicas del motor del Kimera K39

Kimera K39.
Kimera K39

La base técnica sigue siendo el conocido bloque V8 a 90 grados de 5.0 litros utilizado por Koenigsegg en modelos como el Agera, el Regera, el Jesko o el CC850. Está construido íntegramente en aluminio, emplea culatas de aluminio, distribución DOHC con cuatro válvulas por cilindro y un sofisticado sistema de doble sobrealimentación mediante turbocompresores.

Sin embargo, el motor del Kimera K39 es ligeramente diferente al empleado por el fabricante sueco en sus coches. Los ingenieros de Kimera Automobili y Koenigsegg trabajaron conjuntamente para desarrollar una versión adaptada a la filosofía del K39, un coche concebido para ofrecer una experiencia de conducción mucho más analógica que la de los hiperdeportivos actuales.

El resultado es una mecánica capaz de generar 1.000 CV de potencia máxima a 7.350 rpm y un impresionante par motor de 1.200 Nm disponibles a 5.500 rpm. A pesar de estas cifras, los ingenieros no buscaron únicamente la máxima potencia posible. Uno de los objetivos principales fue mejorar la respuesta del acelerador y conseguir una entrega de potencia más progresiva.

Para ello se recurrió a unos turbocompresores más compactos y ligeros que los utilizados en algunos modelos de Koenigsegg, reduciendo el retraso de respuesta y mejorando las sensaciones al volante. A esto se suma el hecho de que es un motor con una configuración hot-V o V caliente, una solución técnica cada vez más utilizada en los motores de altas prestaciones.

A diferencia de un V8 convencional, donde los turbocompresores suelen situarse en la parte exterior de las bancadas de cilindros, en el caso del motor del Kimera K39 ambos turbos se colocan en el interior de la V que forman los ocho cilindros.

Esta disposición permite reducir considerablemente la longitud de los conductos de escape que alimentan las turbinas, mejorando la rapidez de respuesta de los turbocompresores y disminuyendo el conocido turbo lag. Además, contribuye a compactar el conjunto mecánico, facilita una distribución más eficiente de masas y mejora la gestión térmica del motor.

Analógico y de altas revoluciones

Kimera K39.
Kimera K39.

Otro aspecto especialmente llamativo del motor del Kimera K39 es su régimen de giro. El V8 puede alcanzar las 8.250 rpm, una cifra muy elevada para un motor sobrealimentado de 5.0 litros y cuatro cifras de potencia. Esto permite combinar una enorme capacidad de aceleración con un carácter muy deportivo en la zona alta del cuentavueltas.

La transmisión también juega un papel fundamental en la personalidad del motor del Kimera K39. Mientras la mayoría de hiperdeportivos modernos recurren a sofisticadas cajas automáticas de doble embrague, Kimera ha decidido asociar este motor a una transmisión manual de siete velocidades, y toda la potencia se envía exclusivamente al eje trasero. También está prevista una variante equipada con una caja secuencial más enfocada a la competición.

El propulsor está ubicado en posición central trasera longitudinal sobre un chasis monocasco de fibra de carbono y forma parte de un conjunto muy ligero. El K39 apenas supera los 1.100 kilos de peso gracias, en parte, a una carrocería que también está fabricada en fibra de carbono, por lo que se presenta con una relación potencia-peso de unos 900 CV por tonelada, o lo que es lo mismo, una relación peso-potencia de 1,1 kg/CV.

Del Kimera K39 solo están previsto que se fabriquen entre 50 y 100 unidades, a lo que hay que sumar los 10 ejemplares de la versión K39 Pikes Peak, una variante que cuenta con un paquete aerodinámico específicamente desarrollado para competir en la famosa ‘carrera a las nubes’, donde el fabricante espera alcanzar un registro que demuestre el verdadero potencial del K39.

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Aarón Pérez

Colaborador

Colaborador redacción motor Auto Bild España