Ya hemos probado el Brabus Bodo, el superdeportivo que hace del Vanquish un supervillano con motor V12 biturbo

Brabus sorprende con un giro inesperado: el Bodo nace sobre un Aston Martin Vanquish, pero lo transforma en un hipercoche de casi 1.000 CV con una estética radical y solo 77 unidades en el mundo.

Tranquilo: también nosotros nos estamos acostumbrando a esta nueva etapa de Brabus. No hay duda de que crear monstruos basados en Mercedes-Benz sigue siendo su negocio principal —alrededor del 85 % de sus ingresos, de hecho—, pero Brabus también ha puesto el foco en el Porsche 911 Turbo con el 900 Rocket R. También está el modelo de nombre parecido pero muy distinto, el Brabus 900 basado en un Bentley Continental GT, y otro coche llamado, ejem, Brabus 900 basado en el Lamborghini Urus SE.

Pero no se quedan ahí: además de eso hacen modificaciones de Rolls-Royce y Range Rover. Y barcos. Y están construyendo dos islas Brabus en Bakú y Abu Dabi. Sí, de las que están rodeadas de mar: una en Bakú (Azerbaiyán) y otra en Abu Dabi. Se entiende que estén demasiado ocupados como para pensar en nombres distintos a “900”.

Quizá este coche también se habría llamado 900. Pero su V12 biturbo de 5,2 litros desarrolla 1.000 CV, respaldados por 1.200 Nm de par. Impresionante. Se llama Bodo en honor a Bodo Buschmann, fundador y alma de Brabus, que hoy la dirige su hijo, Constantin. Y sí, volviendo a la pregunta original, el Bodo está construido sobre la arquitectura del Aston Martin Vanquish.

¿Entonces es un Aston con una carrocería nueva y un sobreprecio enorme? Si quieres resumirlo rápidamente, sí. Pero Brabus es una empresa seria y rediseña por completo el conjunto mecánico del Vanquish, cambiándolo de forma radical. Literalmente desde la base (echa un vistazo a esos neumáticos Continental SportContact 7 Force específicos) hasta la punta de su fina ala trasera activa al final de esa silueta en forma de lágrima alargada, casi todo es nuevo.

Además, es bastante bonito también. Solo se fabricarán 77 unidades con un precio de 1 millón de euros más impuestos.

Esto es lo que cambia en el Brabus Bodo

Empecemos por el motor. Se desmonta por completo y se reconstruye con todo tipo de componentes nuevos: admisión, culatas, pistones forjados, bielas de titanio, intercoolers más grandes, turbocompresores nuevos y de mayor tamaño, además de un sistema de escape completo de titanio. Es un monstruo: desarrolla sus 1.000 CV a 6.400 rpm y los 1.200 Nm entre 2.900 y 5.000 rpm. Brabus declara un 0-100 km/h en 3,0 segundos y velocidad punta de 359 km/h.

Sigue transmitiendo la potencia a las ruedas traseras mediante una caja automática de ocho velocidades y un diferencial electrónico. Esos neumáticos de sección 325 tienen mucho trabajo por delante. Aun así, Brabus ha trabajado a fondo la dinámica. El Bodo es más bajo, algo más agresivo en su puesta a punto y cuenta con brazos de suspensión, muelles y amortiguadores específicos.

Aun así, mantiene una sensación de coche “de fábrica”: los modos de conducción funcionan como en el Vanquish, lo que evita que sea un coche de una sola cara que sacrifica su esencia GT en favor de aspiraciones puramente deportivas. También tiene un sistema de elevación para salvar esos largos voladizos.

Tiene una pinta espectacular. ¿Es tan llamativo en persona?

El Bodo tiene una presencia enorme y aprovecha las increíbles proporciones del Vanquish. Se inspira en el concept Vision Mercedes-Maybach 6, pero con más músculo para mantener el característico estilo oscuro y agresivo de Brabus. La carrocería es completamente de fibra de carbono y la ejecución es realmente impresionante. Brabus afirma que incluso pesa ligeramente menos que un Vanquish: alrededor de 1.700 kg en seco.

El interior es muy, muy negro. Muy siniestro. Pero también muy bonito. Como cabría esperar de un coche que utiliza en gran parte la arquitectura del Vanquish, pero con materiales nuevos y un interior muy bonito. Y si aún te molesta que el Bodo no esté basado en un Mercedes, el mando de los intermitentes/luces es de la marca.

La visibilidad es claramente distinta a la de un Vanquish y el ambiente general del coche es más enfocado a la conducción. La ligereza de carácter desaparece, sustituida por una actitud muy sugerente. Sin duda creo que el Bodo tiene un magnetismo irresistible.

¿Cómo se conduce? Una dinámica particular la del Bodo

Es bastante impresionante. Desde el primer momento hay familiaridad, pero también suficiente personalidad nueva como para sentirse fresco. La suspensión es un poco más firme que en el Vanquish, pero la plataforma se siente más plana y estable. La dirección tiene más peso. Hay un control y una respuesta que llevan este chasis a otro nivel.

El sonido, el tacto de la caja de cambios y el equilibrio básico no se alejan demasiado del Vanquish, pero cuando aumentas el ritmo, el Bodo muestra una gran precisión y un agarre delantero brutal. Es un coche enorme, pero enseguida te encuentras lanzándolo a las curvas mientras el eje trasero empieza a deslizar levemente cuando esos enormes neumáticos delanteros se clavan.

El Aston Martin en el que se basa ya es un coche brillante de por sí, así que Brabus ha hecho un gran trabajo elevando la experiencia.

En ese sentido, es incluso más vivo que el Vanquish y se siente más preciso y dispuesto a atacar carreteras reviradas. A baja velocidad hay buen nivel de refinamiento y el confort es suficiente para cumplir también como GT. Quizá lo mejor es decir que cada modo de conducción está muy bien definido: aumenta la agresividad de forma progresiva, pero sigue siendo utilizable. Se nota la ingeniería que hay detrás.

Cómo es el motor del Brabus Bodo

Aquí aparece una pequeña contradicción. El motor V12 biturbo es tremendamente potente y, en una carretera rápida y fluida, seguro que resulta espectacular y casi de otro mundo. Sin embargo, en las carreteras de montaña estrechas en Italia donde lo probamos, los turbos más grandes implican una respuesta inicial menor al salir de las curvas y, en la práctica, el Bodo no se siente mucho más rápido que el modelo de origen, bastante menos potente.

Además, el chasis, extremadamente reactivo, pide potencia inmediata para aprovechar su equilibrio y su estilo agresivo, pero a veces tienes que esperar a que los grandes turbos entreguen todo su empuje. Es una crítica menor y probablemente condicionada por el entorno, pero demuestra que, en ocasiones, una cifra menor puede ofrecer una entrega más aprovechable y enérgica.

¿Cuál es el veredicto?

Como cabía esperar, teniendo como base una plataforma rígida y muy bien diseñada con un motor descomunal, el Bodo es una auténtica pasada. Se siente exclusivo y muy bien construido, combina un rendimiento enorme con una sorprendente precisión y rebosa carácter. Es una receta muy convincente que justifica tanto su diseño dramático como los detalles más oscuros de Brabus.

Si estamos entrando en una era de “neocoachbuilding”, el Bodo es una lección de cómo hacerlo bien. ¿Y si no te gusta? Pues precisamente de eso se trata. Cuando solo se fabricarán 77 unidades a millón (como poco) cada una, dividir opiniones no es ningún problema.

Nuestro veredicto

9

Más información sobre: