Este Nissan 300ZX IMSA de 1989 y 872 CV busca un nuevo hogar. ¿Lo acogerías?

Este modelo, que no logró venderse en la subasta de Amelia Island, sigue sin dueño a pesar de ser uno de los siete fabricados en los años 80 por Cunningham Racing.
Ford Mustang GTO, Audi 90 Quattro o Mazda RX-792P tuvieron gran repercusión en la IMSA (International Motor Sports Association), competición que se celebraba y que sigue activa en Estados Unidos. Como gran oponente se toparon con nuestro protagonista de hoy, el Nissan 300ZX IMSA (Z32) fabricado en 1989, que dio mucha guerra en los albores de la década de los 90.
Este coche de competición que ves en la foto de apertura viene a ser uno de los siete fabricados en la década de 1980 por Cunningham Racing con el soporte fundamental de Nissan. Hace escasas fechas se subastó a través Gooding & Company en Amelia Island, pero no consiguió unas cifras acordes con lo que el propietario consideraba adecuadas.
Esto quiere decir que este veterano de guerra (logró cuatro victorias en más de 45 participaciones entre 1989 y 1992) busca un hogar y la verdad que quien pueda o quiera hacerse con él se va a encontrar con un vehículo espectacular en todos los sentidos, ya que tiene unos brutales 872 CV, una suspensión de competición y muchos detalles que vamos a ir desgranando poco a poco.
Pero como un coche vintage que es puede traer consigo diferentes inconvenientes. Uno de ellos es que sólo viene con un asiento (el del copiloto se quitó -aunque lo tuvo en algún momento de su vida-) para que tuviera las especificaciones de la IMSA; y la segunda dificultad es el precio, que no se ha facilitado, pero suponemos que será bastante alto.
Para que te hagas a la idea, en octubre de 2020 salió a subasta un modelo del mismo año que el 300ZX que ahora busca dueño y tampoco se vendió. En aquel entonces salió en almoneda por 350.000 dólares (320.372 euros). También hubo otro, pero éste de 1990, que se vendió en mayo de 2021 por 545.000 dólares (498.865 euros).
Tras sus participaciones en las carreras de la IMSA, este Nissan volvió a tener un asiento de pasajero y se utilizó como coche de experiencia en pista con Cunningham Racing. Más tarde, lo adquirió una persona particular, quien lo mantuvo tal y como salió de fábrica.
Hace ocho años lo compró su propietario actual, quien se encargó de restaurarlo para que siguiera teniendo el gen competitivo que había tenido en sus inicios. Pero eso sí, durante el proceso de rehabilitación no se tocó la decoración con la que Nissan lo dio a conocer en 1989.
Asimismo, el único asiento está equipado con un arnés Sabelt de cinco puntos, un tablero de competición o una jaula antivuelco.
¿Qué hay debajo del capó?
Quizás, uno de los elementos más interesantes de este 300ZX sea su tren motriz. Nissan encargó a Clayton Cunningham Racing la construcción y el desarrollo del motor biturbo V6 de 3.0 litros. Equipado con culatas de doble árbol de levas y cuatro válvulas por cilindro, el propulsor alcanzaba, como mínimo, 650 CV, y llegó hasta los 872 CV ya citados en su última modificación.
Los turbos se ubicaron a ambos lados del motor, mientras que los intercoolers se instalaron tras las ruedas delanteras. Todo este conjunto lleva asociado una caja de cambios de cinco velocidades a medida con componentes internos de Hewland.
Cuenta con suspensión delantera y trasera totalmente ajustable y un sistema de frenos refrigerado por agua. Para darle un toque mucho más aerodinámico se revistió de una carrocería de fibra de carbono que daba continuidad al diseño y el perfil del modelo de producción. Aun así, las únicas piezas que se trasladaron del 300ZX de carretera sólo fueron las luces traseras.
De igual forma, también dispone de una barra de refuerzo en los pilares anteriores para proteger mejor al piloto, y unas llantas de 18 pulgadas que sustituyen a las BBS del modelo original.
Millen y Morton, a los mandos
Los experimentados Steve Millen y John Morton fueron los encargados de pilotar el nuevo 300ZX, que estuvieron a los mandos de este vehículo durante siete temporadas en las que consiguieron numerosos triunfos en las diferentes carreras de la IMSA como Miami, Mosport, Mid Ohio, Nueva Orleans y Lime Rock Park, entre otras.
En la temporada de 1995, el equipo salió a competir con una nueva versión del coche con motor V8 (se prohibió el V6), que ganó las 12 Horas de Sebring. El dominio seguía siendo aplastante hasta que en la siguiente carrera celebrada en en Road Atlanta, Millen sufrió un grave accidente que supuso el fin a su carrera y Cunningham decidió apartarse de la competición.
