El Nissan 300ZX Z32 fue probablemente el mejor deportivo de los 90. Pero tenía un problema: quizá era demasiado perfecto

El Nissan 300ZX Z32 llegó al mercado en 1989 sustituyendo al Z31. Tenía un gran motor y soluciones tecnológicas muy avanzadas, pero también era muy difícil de mantener.
La década de los 90 nos dejó algunos de los mejores deportivos de la historia. Fueron años gloriosos que ahora recordamos con mucha nostalgia y pena, viendo en lo que es hoy el sector. Pero hubo un modelo que destacó especialmente. Era tan bueno que ese era, precisamente, su defecto. Nos referimos al Nissan 300ZX Z32.
Este modelo llegó en un momento en que las marcas japonesas querían hacerse un hueco en el olimpo de los coches deportivos. Entre los 80 y 90, se produjeron los mejores deportivos japoneses, muchos de ellos son muy apreciados hoy en día, como el Nissan GT-R Skyline, el Mazda RX-7 o el Honda NSX, pro citar sólo tres ejemplos.
El turno del Nissan 300ZX Z32 llegó en 1989 y fue un coche revolucionario por varios motivos. Fue uno de los primeros automóviles gestados completamente por ordenador, en una época en la que todavía se utilizaban los lápices. Concretamente, fue diseñado mediante uno de los superordenadores más potentes en su momento, el Cray-II, y modelado por software CAD.
El resultado fue un coche adelantado a su tiempo, con un espectacular diseño afilado, obra de Toshio Yamashita, con unos faros que luego los usaría Lamborghini en el Diablo GT y un rendimiento capaz de toser a Porsche y Ferrari.
Nissan 300ZX Z32, cuando te pasas de bueno

Cuando una marca se propone desarrollar un coche, especialmente, si es un deportivo, lo normal es que quiera que salga bueno. En el caso del Nissan 300ZX Z32, los japoneses se pasaron.
Empezando por el motor, montaba el V6 VG30DETT biturbo de 3.0 litros, un bloque muy refinado y con un rendimiento extraordinario. La potencia no era excesiva, sólo 280 CV, debido al famoso pacto de caballeros que mantenían las marcas japonesas en aquella época.
Pero, además, el deportivo japonés equipaba una serie de soluciones tecnológicas completamente novedosas en la época que hoy utilizan fabricantes como Porsche o BMW. Por ejemplo, el sistema Super HICAS, que proporcionaba una dirección activa en el eje trasero para mejorar la estabilidad y maniobrabilidad.

Circulando a baja velocidad, por ejemplo, en medio del tráfico o en un garaje, las ruedas traseras giraban en sentido opuesto a las delanteras para mejorar la maniobrabilidad. A ritmo rápido, giraban en paralelo.
A esto hay que añadir una suspensión multibrazo en ambos ejes, frenos de alto rendimiento, un chasis muy equilibrado y una rigidez estructural extraordinaria. Era un coche construido sin pensar en los costes.
El 300ZX Z32 era de esos coches en los que te sientes bien, a gusto, sientes que tienes todo bajo control. Todo estaba pensado para el conductor, desde el tacto del cambio hasta el aislamiento justo y necesario para ir cómodo, pero sin desconectarte de la mecánica.
Un coche caro y difícil de mantener

Pero no todo era de color de rosa. El Nissan 300ZX Z32 era un coche bastante caro y difícil de mantener. Y caro de comprar también.
En Europa, costaba el equivalente hoy a unos 60.000 euros, pero eso no era lo peor. Requería un mantenimiento muy minucioso y costoso, además de mucha paciencia. La sustitución de las bujías era una operación delicada, acceder a los turbos requería desmontar medio motor, la bomba de agua tenía poca esperanza de vida, las juntas se cuarteaban si no se tenía cuidado y había que estar muy pendiente de la correa de distribución. No era un coche para cualquiera, incluso, con dinero.
Poco a poco, el 300ZX Z32 fue perdiendo interés, a medida que iban cambiando los gustos y aparecían los todocaminos en el mercado. A esto hay que sumar que el coche llegó al mercado coincidiendo con la burbuja económica en Japón en 1990, lo que obligó no sólo a Nissan sino al resto de fabricantes a cancelar muchos proyectos.
El coche se retiró del mercado estadounidense en 1996, mientras que en Japón siguió hasta 2001, aunque las ventas eran anecdóticas. En más de una década, se vendieron unas 136.000 unidades, una cifra ridícula si se compara con su predecesor, el Z31.
