Si tienes un Ford Escort XR3i, puedes tener un compacto deportivo de 150 CV. Dale las gracias a Tolman

¿Quieres un compacto deportivo de los 80 modernizado en la cantidad justa? El Ford Escort XR3i de Tolman es la respuesta, con 150 CV, mejor manejo y la misma esencia.
En los años 80, el Ford Escort XR3i era uno de los compactos deportivos más divertidos que podías comprar, aunque la competencia era bastante dura en ese sentido. Hoy en día es considerado un coche de culto entre los amantes de los clásicos de las últimas décadas del siglo XX, pero eso no quiere decir que no pueda ser deportivo. Especialmente, con los 150 CV y las mejoras de suspensión que le ha agregado Tolman.
No es la primera vez que este preparador británico trabaja con un compacto deportivo clásico para mejorar sus capacidades según los estándares modernos, sin eliminar su esencia. Un ejemplo claro fue su Peugeot 205 GTI y ahora es el turno de un modelo de Ford que también competía con aquel icónico urbano francés en la década de los cardados, las hombreras y las cintas de cassette.
El Ford Escort XR3i de Tolman parece un ejemplar normal muy bien cuidado, pero esconde muchas sorpresas. Lo primero que hace la compañía es restaurar el coche que se utiliza como base, para lo que lo desmonta por completo para reparar y adecentar todos y cada uno de los componentes. Si es necesario, se llegan a cortar y sustituir partes del metal que presentan oxidación, de manera que el estado sea inmejorable.
Solo con esto, el valor de este clásico aumenta considerablemente, pero la idea de este preparador es incluir una cierta mejora mecánica que haga más interesantes sus capacidades. Por ello, el motor cuatro cilindros de 1,6 litros recibe una nueva unidad de control, nuevos pistones y bielas y una culata Zetec de 16 válvulas.
El resultado mejora claramente el apartado prestacional, pero sin llegar a alcanzar cifras excesivas. La potencia del Escort XR3i crece hasta unos 150 CV y el par se sitúa en 162 Nm. Una cifra modesta, pero más que suficiente para mover el ligero peso del compacto de la marca del óvalo, cuya potencia se gestiona a través de una caja de cambios de cinco velocidades y se envía el tren delantero.
Por supuesto, el trabajo no acaba en la mejora de potencia, ya que también es recomendable modificar otros componentes para que estén a la altura de las nuevas capacidades del coche. Así, Tolman también agrega unos nuevos amortiguadores Bilstein y una barra antivuelco que ayudan a mejorar el manejo, con una estabilidad mucho mayor en curvas. Además, el preparador apunta que también incluye “experiencia y componentes” del Ford Escort RS1600i, un icónico compacto deportivo de principios de los 80 creado como modelo de homologación para el Grupo A y colocado por encima del XR3.

Junto a estos elementos, no faltan unos frenos más capaces, con discos AP delante y también detrás, donde antes se colocaban tambores. También se suman nuevos latiguillos de freno para completar la lista de mejoras mecánicas, aunque el toque final lo protagonizan una serie de modificaciones estéticas y tecnológicas que hacen más confortable la convivencia diaria con un compacto deportivo de los años 80.
Un ejemplo de esto son las nuevas luces delanteras LED, que ofrecen una visibilidad muy superior a las halógenas originales. También destacan elementos como una nueva alarma con inmovilizador, una radio Blaupunkt, nuevos detalles de tapicería y unas nuevas llantas de 15 pulgadas.
Con todo, el Ford Escort XR3i de Tolman no es un restomod como tal, sino una restauración con una ligera mejora que no modifica la esencia del coche original, sino que la potencia con la cantidad justa de elementos modernos. Es la misma fórmula que se siguió con el 205 GTI en su momento y la que menos pueden criticar los amantes de los coches clásicos más puristas.

“Al igual que con el 205 GTI, hemos aplicado nuestros conocimientos para que se conduzca tal y como crees recordar que se conducía el original, sin dejar de parecerse, en esencia, al que tanto anhelabas”, ha señalado el director y fundador de la compañía británica, Chris Tolman.
“Hubiera sido más fácil incorporar una mecánica moderna en una carrocería restaurada, pero se habría perdido la experiencia y el vínculo emocional que el cliente nos pidió que recreáramos”, ha agregado.
Hoy en día, los compactos deportivos son una especie en extinción, pero en la década de 1980 estaban en pleno auge y el Escort XR3i es un modelo que representa ese fenómeno a la perfección. Aunque no es un coche común, conseguir uno usado no te costará demasiado dinero, así que ¿por qué no añadirle el tratamiento especial de Tolman?

Sergio Ríos
Redactor
Sergio Ríos es Redactor de Auto Bild y Top Gear. Prueba todo tipo de coches, escribe artículos y graba contenido para redes sociales. Por un friki del motor, para los frikis del motor
