Ya es oficial: ¿imaginas un Veyron eléctrico? Bugatti sí. Estuvo sobre la mesa, se hubiera llamado Megawatt y sería un hiperdeportivo de 1.360 CV

El Bugatti Veyron eléctrico estuvo sobre la mesa, pero el proyecto no salió adelante por los argumentos de Ferdinand Piëch.
La historia de los hiperdeportivos la ha escrito Bugatti. Guste o no, se ponga la gente como se ponga y por muchas otras marcas que lancen modelos del mismo corte al mercado, la realidad es que la firma ha sido la que ha ido marcando la pauta y abriendo terrenos inexplorados. Lo que no sabíamos hasta ahora, es que también podía haber sido pionera entre los hiperdeportivos de cero emisiones, porque casi vio la luz un Veyron eléctrico.
Frank Heyl, Director de Diseño de Bugatti Rimac, ha sido quien ha soltado la bomba a los compañeros de la edición inglesa de Top Gear: “Hubo una etapa intermedia. Estábamos trabajando en el Veyron Super Sport, esto fue en 2008/2009, y el equipo de ingeniería tenía otro as en la manga. Un motor ‘MegaWatt’. Es decir, 1.360 CV, e íbamos a hacer otra variante, otra renovación del Veyron”.
Poniéndonos en contexto, para entonces el Bugatti Veyron ya llevaba un tiempo en el mercado y, aunque fue recibiendo versiones de mayor rendimiento, la marca estaba en el punto en el que tenía que dar un paso más.
En esa tesitura se abrían dos posibles caminos: desarrollar una suerte de Veryon “2”, con cambios sustanciales, pero basándose en el mismo coche, o crear directamente un sucesor. Sabemos que finalmente se optó por lo segundo, pero durante el tiempo que se exploró la primera opción nunca se había sabido que una variante eléctrica hubiera estado sobre la mesa.
Pero, ¿qué es lo que hizo que nunca se materializara? “Se iba a llamar el MegaWatt Veyron… hasta que un tal Sr. Ferdinand Piëch entró por la puerta con unas tablas. Era ingeniero, así que las dibujó él mismo: potencia versus resistencia. Y dijo: «Si tuviéramos 1500 CV (1479 CV), calculé que podríamos alcanzar los 450 km/h, caballeros. ¿Adivinan que es lo que vamos a hacer? No un MegaWatt Veyron, sino 1500 CV». Y todo fue un boom, y volvimos a la mesa de dibujo con los ingenieros”, comenta Heyl.
Ante esa declaración, además de la estupefacción ante la posibilidad de a ver tenido un hiperdeportivo eléctrico de Bugatti a principios de los 2010, surge una pregunta relativamente obvia: ¿No se podrían haber metido 1.500 CV en un Veyron? Pero la respuesta no es tan fácil: “No habría funcionado. Para alcanzar los 450 km/h se necesitaría la parte trasera recortada que implementamos en el Chiron, tomas de aire mucho más grandes... y así, la idea de «mejorar el Veyron» fue un fracaso”.
Son ingenieros. Saben lo que hacen. Así que si dicen que no se podía, es que no se podía… pero claro, es una declaración que llega en un momento poco apropiado, porque precisamente la semana pasada la marca presentó un Veyron no de 1.500 CV, si no de 1.600 CV, el Bugatti Veyron F.K.P. Hommage.
Admitimos que con esta afirmación hemos hecho algo de trampa. Esta unidad única lleva el nombre del hiperdeportivo y es un homenaje al primero que se mostró, pero la realidad es que a nivel técnico utiliza las entrañas del que fuera su reemplazo, el Chiron, así que sí que dispone de toda la tecnología nueva que se desarrolló para éste. Así, podemos decir que une lo mejor de los dos mundos.

El propio Heyl, en su presentación, comentaba: “El Prof. Dr. Ferdinand Karl Piëch fue un ingeniero excepcional, siempre exigiendo que sus coches contaran con la tecnología más avanzada. Por eso, para el Homenaje a F.K.P., honramos su visión con el motor de máxima especificación de 1600 CV, la caja de cambios de doble embrague reforzada, los compuestos de neumáticos más modernos y una termodinámica y aerodinámica optimizadas: todos los avances más recientes de 20 años de evolución del W16, envueltos en la forma atemporal de un Veyron”.
De esta manera, el Veyron finalmente ha tenido el motor y el rendimiento que originalmente Ferdinand Karl Piëch le hubiera querido dar.
Se puede decir que la historia ha tenido un final feliz, pero ahora nosotros tenemos en la cabeza el “what if…?” que hubiera supuesto el desarrollo de un Bugatti Veyron eléctrico en la fecha en la que se planteó la idea.
Era 2008/2009, justo a la vez que comenzaba la concepción del que se puede considerar el primer hiperdeportivo eléctrico de la historia, el Rimac Concept_One. Éste no empezó a producirse hasta 2015, es decir, 6 años de desarrollo. Si tenemos en cuenta que Rimac por aquel entonces era un fabricante pequeño, casi recién nacido, no sería descabellado pensar que Bugatti, con muchos más recursos, podría haber terminado el proyecto antes y haberle adelantado.

