El Volkswagen Golf G60 fue de los deportivos que más aterrorizaron a los conductores de los años 80. Tenía un truco: Digifant

Volkswagen Golf G60.
Volkswagen Golf G60.

El compacto deportivo de Volkswagen dejó una huella profunda en la historia del modelo alemán y entre los aficionados. El Golf G60 tenía un compresor volumétrico y alcanzaba los 160 CV.

Antes de la hegemonía SUV y de que los coches se convirtieran en electrodomésticos con ruedas (¿has visto el nuevo Ferrari Luce?), los fabricantes se atrevían a hacer cosas muy locas. Un ejemplo de ello fue el Volkswagen Golf G60 que apareció a finales de los años 80.

Desde que llegó al mercado en 1974, Volkswagen ha desarrollado numerosas versiones especiales del Golf, pero estas dos se encuentran entre las más radicales.

Hay que retroceder hasta finales de la década de los 80, tiempos muy diferentes en los que abundaban los compactos deportivos, como el Golf GTI, pero también el 205 GTI, el Kadett GSi, el Supercinco GT Turbo…

La segunda generación del Golf, presentada en 1983, tuvo su correspondiente versión GTI. Primero con 112 CV y, más tarde, evolucionó a 139 CV con el motor de 16 válvulas. Sin embargo, en Wolfsburgo quisieron añadir más picante a su compacto y a finales de la década desarrollaron una versión muy especial: el Volkswagen Golf G60.

Motor EA827 1.8 con compresor volumétrico y alimentación Digifant

motor del Volkswagen Golf G60.
motor del Volkswagen Golf G60.

La idea para potenciar el Golf GTI era bien sencilla: sobrealimentar el motor. Para ello, Volkswagen recurrió a un compresor volumétrico, una tecnología que ya había experimentado anteriormente en el Polo G40 y en el Passat B3.

El motor del Golf G60 se basaba en el que montaba el Golf GTI, el mítico EA827 de cuatro cilindros y 1.8 litros, un bloque diseñado íntegramente por Audi y uno de los mejores del Grupo VAG por rendimiento y fiabilidad.

Este motor de 1.781 cc empezó como un 1.3 de 55 CV en el primer Passat y el Audi 80, aunque al final creció hasta ser un 2.0 litros en modelos como el Volkswagen Golf III 16v con 150, entre muchos otros.

Asimismo, inicialmente se alimentó por carburador y luego por inyección Bosch, K-Jetronic y hasta por el sistema Digifant, que era una evolución de la L-Jetronic. El Golf G60 recurría a este último. El Digifant controla de forma electrónica y digital tanto la inyección de combustible como el encendido en motores de gasolina.

La denominación G60 hacía referencia al compresor volumétrico G-Lader, un compresor que se patentó a principios del siglo XX, pero no se pudo fabricar porque no existían los procesos y materiales que requería para ello.

El número 60 se refería al diámetro de las paredes del compresor (exactamente, 59,5 milímetros). Gracias al compresor, la potencia se incrementaba hasta los 160 CV a 5.600 vueltas y 225 Nm de par entre 3.800 y 4.000 vueltas. El motor estaba conectado a una caja de cambios manual y tracción integral Syncro.

Volkswagen Golf G60: el Rally G60 y el GTI G60

Volkswagen Golf GTI G60.
Volkswagen Golf GTI G60.

El Volkswagen Golf G60 mejoraba notablemente sus prestaciones con respecto al GTI: aceleraba de 0 a 100 km/h en 8,5 segundos y alcanzaba los 209 km/h de velocidad máxima.

El Golf G60 estuvo disponible en dos variantes, una denominada Golf Rallye G60 y otra Golf GTI G60. En 1989, la marca de Wolfsburgo decidió competir con el Volkswagen Golf en el mundo de los rallyes y necesitaba homologar el coche de competición, desarrollado por Volkswagen Motorsport a partir de este nuevo motor.

Así nació el Golf Rally. La normativa exigía 2.500 unidades y Volkswagen produjo 5.000, todas ellas ensambladas en Bélgica. El coche estrenaba también un kit de carrocería específico procedente en parte de la versión americana, en el que destacaban los faros cuadrados en lugar de los redondos tradicionales y sus pasos de rueda ensanchados.

Sin embargo, el Volkswagen Golf G60 no ofreció el resultado esperado a nivel dinámico. El peso de la tracción a las cuatro ruedas lastraba en exceso el coche, que perdía efectividad.

Fue entonces cuando llegó el Golf GTI G60, que montaba el mismo motor con la misma potencia, pero adelgazaba 120 kg gracias a la eliminación de la tracción total Syncro. No obstante, sufría pérdidas de motricidad en el tren delantero cuando se pisaba a fondo el acelerador.

El Volkswagen Golf G60 se puso a la venta en marzo de 1990 y permaneció poco más de un año. En verano de 1991 se retiró sin hacer mucho ruido. Parte de culpa la tuvo su precio: costaba el doble que un Golf GTI normal.

Ese mismo año aterrizó la tercera generación, el Golf Mk3, que no incluyó nunca una motorización sobrealimentada. Habría que esperar hasta el Golf Mk5 con los motores TSI.