El Mercedes W116 apareció en una época en que los coches estaban pensados para durar y no para aguantar el plazo del renting

Viajamos al pasado para ver cómo se producción el Mercedes W116, un coche avanzado a su época que es la definición misma de solidez.
No hace falta ser demasiado mayor para soltar de vez en cuando algo similar a que “antes las cosas se hacían mejor”. Puede sonar a viejo, pero es la verdad. Antes las cosas, fueran las que fueran, estaban diseñadas y construidas para durar toda la vida, mientras que ahora la obsolescencia programada hace que la situación sea totalmente la opuesta. Es algo que también se puede aplicar al mundo del automóvil.
Aunque siempre ha habido ejemplos de todo, lo cierto es que mirando atrás hay modelos de coche que eran prácticamente indestructibles, que aguantaban todo lo que les echasen y que, tres, cuatro incluso cinco décadas después de haber salido de la línea de producción, siguen “dando el callo” sin despeinarse.
Hoy os traemos uno de esos casos, que nos ha recordado Mercedes, concretamente la cuenta de Mercedes Museum. En su perfil de Instagram ha publicado un carrusel recordando cómo era el proceso de fabricación del Mercedes W116.
El título que le ha puesto es que “El W116 no se ensamblaba, se forjaba” y no le falta razón. La publicación permite echar un vistazo al pasado y a cómo se hacían las cosas antes, a unas líneas de producción automatizadas, pero no hasta el punto actual, en las que el trabajo manual de los operarios estaba más presente.
En cada una de las “diapositivas” se respira la misma sensación: solidez. Tanto a la hora de montar los paneles de la carrocería, de instalar las puertas y el capó, de llevar a cabo el proceso de pintura, cuando tocaba comprobar la calidad de los componentes que eran entregados por terceros, cuando tocaba montar los motores o en los retoques finales antes de su salida de la línea de producción.
Son imágenes de otra época y que, claramente, no tendrían sentido a día de hoy. No podrían competir con líneas completamente automatizadas, así como tampoco podrían igualar a las líneas actuales a nivel de costes. Sin embargo, aunque los coches de la actualidad estén repletos de tecnología y sean objetivamente mejores, es cierto que los de aquel entonces transmitían la sensación de poder ir al fin del mundo con ellos y que seguirían al pie del cañón.
La historia del Mercedes W116
El Mercedes-Benz W116 es un modelo de importancia capital dentro de la historia de la marca alemana. Producido entre 1972 y 1980, fue un referente en la evolución de las berlinas premium y de lujo, además de ser la primera generación que oficialmente recibió la denominación “Clase S”, que se ha mantenido hasta nuestros días.
Sirvió de piedra de toque para que el fabricante consolidara un estándar de referencia en términos de confort, seguridad y calidad de construcción. Su llegada supuso una renovación importante en la línea de modelos de gran tamaño de Mercedes, introduciendo innovaciones técnicas que influirían en la industria en los años venideros.
A nivel de diseño, el W116 adoptó un estilo más moderno y robusto en comparación con su predecesor. Destacaba por una carrocería de líneas rectas, faros rectangulares y una mayor presencia visual. Una imagen que desde los estándares actuales se vería anticuada, pero que era muy sólida y con el paso del tiempo se ha convertido en fácilmente reconocible y de aspecto clásico.
Mercedes pensó en el confort en su desarrollo. Detalles como la suspensión ofrecía un equilibrio notable entre comodidad y estabilidad, mientras que en la ergonomía del interior es un clara muestra de la atención al detalle característica de la marca: un habitáculo amplio, materiales de alta calidad y un diseño orientado a maximizar la seguridad del conductor y los pasajeros.
Esto último fue algo clave para Mercedes, que dotó al vehículo de una amplia gama de soluciones pioneras. Entre ellas destacaban las zonas de deformación programada, el depósito de combustible situado sobre el eje trasero para minimizar riesgos en caso de colisión, mejoras en la dirección, mejores frenos, la posibilidad de montar ABS como opción a partir de 1978 (primera vez en un turismo de producción), etc.
En cuanto a motorizaciones, la gama era amplia e incluía desde un eficiente 280 con motor de seis cilindros en línea hasta el poderoso 450 SEL 6.9, una de las versiones más icónicas. Este último equipaba un motor V8 de 6.9 litros y una sofisticada suspensión hidroneumática, posicionándose como una de las berlinas más rápidas y avanzadas de su época.
Estuvo en producción durante 7 años, tiempo en el que consiguió más de 470.000 ventas, lo que le confirmó como un éxito de ventas para la marca alemana si se tiene en cuenta el segmento al que pertenecía, así como el hecho de que superó en unas 100.000 unidades a su predecesor.

