En el laboratorio de diseño de Peugeot se vuelven locos e idean un salvaje 504 del futuro para Pikes Peak

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El familiar que triunfara en la década de los 70 y 80 se modifica con una imagen futurista y deportiva de la que no se ha anunciado todavía qué motor incorporará.
Nos encantan los conceptos que arrastran altas dosis de insensatez, de riesgo. Y eso es precisamente lo que estás viendo. Se trata de un Peugeot 504 Break clásico alimentado por una brutal máquina para subir el Pikes Peak. Y sea cual sea la pregunta, la respuesta es "sí, hazlo ahora" porque la locura, si es compartida, siempre es mejor.
En gran medida porque tiene un aspecto terriblemente brillante. Ancho. Furioso. Inútil en cualquier sentido práctico, salvo para recolectar cueros cabelludos de coches de rally modernos gracias a ese divisor delantero. ¡Diablos!, ese alerón trasero es lo suficientemente grande como para enviar de vuelta a casa al legendario Escudo de Suzuki con el rabo entre las piernas.
Grandes aberturas de ventilación se reparten por toda la carrocería, mientras que los pasos de rueda delanteros quedan parcialmente expuestos para ver los neumáticos en acción. También hay tapacubos de aspecto amenazante que, en realidad. le dan un toque salvaje.
Los emblemas "113" hacen referencia al grupo de rap francés del mismo nombre, que condujo un 504 Break en el escenario de los National Music Awards en 2000. Un bonito detalle del Peugeot Lab Design, que son los encargados de hacer esta locura. Igualmente, los faros delanteros se han cambiado por LED dispuestos en el mismo motivo de "garra de león" que en el actual 508 familiar.
Peugeot ha eliminado las puertas delanteras, lo que hace aún más agradable ver ese habitáculo modificado revestido con una tapicería a cuadros y una colorida mezcla de tonos blancos, azules y rosas.
Hay un volante Hypersquare y tres pedales, lo que significa que podrás hacer todos los cambios de marcha correctamente. Asimismo, cuenta con una jaula antivuelco para darle seguridad, que ocupa el espacio de los asientos traseros, que se han eliminado.
Hablando de eso, Peugeot no ha dicho qué motor lleva este clásico, solo que será "sobrealimentado". ¿Eso significa que será turboalimentado? ¿O simplemente tendrá suficientes electrones para derretir tus sentidos?
Según algunas publicaciones, el Subaru GL Family Huckster fue proyectado con unos patrones semejantes a los que ha utilizado Peugeot para el 504. Aquel familiar nipón lo estrelló el conocido piloto de rallys Travis Pastrana contra una de las protecciones del Festival de Velocidad de Goodwood del pasado año.
A aquel modelo se le instaló un motor turboalimentado de cuatro cilindros que desarrollaba 874 CV a las cuatro ruedas a través de una caja de cambios secuencial de seis velocidades. De ser así el nuevo proyecto de la firma francesa habrá que ver cómo ruge el león.
El hecho de que se diera a conocer este 504 modificado tiene como razón de ser que la marca va a echar mano de coches de antaño para recuperar su esencia. "Queremos conectar la marca con lo que representa, con su pasado, con su herencia en todos los sentidos", manifestó Alain Favey, nuevo director general de Peugeot.
El ejecutivo de la compañía gala dejó un aviso de lo que puede venir próximamente: “Estudiaremos el legado de la marca y veremos hasta qué punto se puede adaptar al mundo moderno, y no descartamos nada en nuestra revisión de este aspecto”.
Tampoco se ha detallado si verdaderamente llegará al Pikes Peak de este año, que se celebrará el 22 de junio en las colinas de Colorado, si lo hará en futuras ediciones o si se quedará en un mero proyecto. Estaremos pendientes.
El Peugeot 504 Break Riviera tuvo pasado español
El proyecto que planea la firma de Stellantis tiene como base al Peugeot 504 Break Riviera. Aquel coche, que lanzó Pinifarina en 1971, tiene un pasado español, puesto que en nuestro país hay algún modelo que se ha conservado en muy buen estado en una colección privada de la que poco o nada se sabe.
Incorporó un motor 1.8 turbo que desarrollaba 77 CV. Tenía una estética más limpia que el original y, además, como aspecto diferenciador contaba con unos asientos más cómodos.
Se le incorporó, asimismo, nuevos elementos como una moqueta capaz de aislar del calor y el ruido de rodadura, un panel de instrumentos cubierto en material antirreflectante, unos prácticos huecos para objetos en el maletero y los elevalunas eléctricos que empezaban a hacer acto de aparición por aquellos tiempos.
