Mercedes W124 Cabriolet: 33 años en los que el límite era el cielo

Tal día como hoy, pero de 1991, Mercedes lanzó este descapotable que marcó una época por su diseño y prestaciones. Aunque suene raro, fue desarrollado conjuntamente entre la empresa de la estrella y Porsche. En la actualidad puedes conseguirlo en el mercado de ocasión a un precio no tan caro como se vendió en su día.
Si le preguntas a todos aquellos que vivieron en primera persona lo que era tener un descapotable a principios de los años 90 te dirán que era "lo más" porque tu cuenta corriente debía estar bien nutrida. Pero si querías poseer un Mercedes W124 Cabriolet, tu saldo debía tener sobrepeso, ya que era una joya para la época.
Hoy, 12 de septiembre, se cumplen 33 años desde que esta hermosura permitiera a algunos privilegiados viajar a cielo descubierto. Fue en 1991 cuando la compañía de la estrella lanzó este vehículo, que rompió moldes por su estética cuidada y sus prestaciones porque en él, el límite era el cielo.
Aunque pueda resultar llamativo, este Mercedes fue desarrollado conjuntamente con Porsche. La elaboración arrancó en la empresa Karmann (ubicada en Osnabrück) en 1988. En enero de 1989, los de Stuttgart se hicieron cargo de la manufactura. Su producción en serie comenzó en la planta de la compañía de la estrella en Sindelfingen en marzo de 1992.
Equipaba un motor de seis cilindros en línea de 3 litros que generaba 220 CV. Posteriormente, ese propulsor se redujo a 2.2 litros, pero mantuvo la misma potencia. Y ahí empezó una nueva nomenclatura, en concreto, Clase E Cabriolet.
Ese nuevo modelo incorporaba el radiador integrado que se basó en la serie de modelos 140 S-Class, luces de señalización delanteras con lentes transparentes y tiras de protección de parachoques del mismo color que las piezas desmontables del vehículo.
También añadía elementos como el airbag del conductor, así como los espejos exteriores ajustables eléctricamente a la izquierda y a la derecha, que venían de serie, como también ocurría con el sistema de cierre centralizado y la transmisión de cinco velocidades.
A partir de entonces se produjo un baile de denominaciones con los siguientes descapotables de cuatro plazas con techo blando que fueron las siguientes: CLK Cabriolet A 208 (1998 a 2003) y A 209 (2003 a 2010), así como E-Class Cabriolet A 207 (2010 a 2017) y A 238 (desde 2017).

Capota retráctil
La capota de lona, totalmente retráctil, fue diseñada para que cumpliese con unos exigentes requisitos de seguridad y comodidad en la conducción. El diseño de alta precisión, que pesaba 43 kilos, constaba de 27 piezas de conexión y 34 juntas. Cuando estaba plegado tenía un volumen de apenas 80 litros.
La cubierta estaba aislada por una capa de fibra de vellón de 20 milímetros de espesor entre el revestimiento exterior y el techo interior de la capota. La piel exterior también estaba conectada de forma permanente a los marcos delantero y central para evitar que la capota blanda se inflara, como suele suceder en los descapotables.
Todo esto permitía que este modelo tuviera un comportamiento casi similar al del Coupé de la misma serie y con techo cerrado. También ayudaba a que la gran ventana trasera térmica estuviera fabricada
de vidrio de seguridad. Gracias a un doble marco, estaba al ras con la piel exterior para proporcionar así una vista sin distorsiones hacia la parte trasera.
Un mecanismo electrohidráulico de techo blando estaba disponible como equipo opcional, que se convirtió en parte del alcance del equipo estándar luego del lavado de cara en 1993. En la actualidad, puedes obtener este modelo en el mercado de ocasión con precios más asequibles si los comparamos con lo que valía en su época.