Con miles de vueltas en Nürburgring, hay que prestar atención a Misha Charoudin cuando dice que el Xantia Activa tiene la mejor suspensión de los coches que no son de circuito

Misha Charoudin es un youtuber de los buenos, de los que aportan. Ha probado todo lo probable, pero ha sido un Citroën Xantia Activa con suspensión hidroneumática el que le ha roto los esquemas: "la mejor suspensión de fábrica".
Si crees que tú tienes manos al volante, mira a Misha Charoudin y baja un poco los humos. Este youtuber ha dado miles de vueltas a Nürburgring, que no es precisamente un circuito sencillo, con coches de todas formas y colores. Podemos concluir todos que tiene bastante experiencia en lo suyo, así que cuando apunta que un a priori humilde Citroën Xantia Activa es de lo mejor que ha cogido, como mínimo nos despierta la curiosidad.
El youtuber / piloto ha tenido la oportunidad de probar una unidad un poco especial del Citroën, puesta a punto por un grupo de ingenieros y que, entre otras cosas, tiene un motor más potente. Sin embargo, no es por el lado de los caballos por donde le gana el corazón el modelo francés.
Afirma que tiene “la mejor suspensión de fábrica de un coche no es de circuito”, lo que viniendo de Charoudin (quien también rodó con un Bolide, pero de acompañante) no es un piropo pequeño, ya que a estas alturas de la película está cansado de probar prácticamente cualquier cosa que tenga ruedas y que un amante del motor le haría ilusión tener la oportunidad de conducir aunque fuera solo durante un rato.
Es algo que podemos entender. La marca gala lleva toda su historia destacando por sus suspensiones y, quien prueba uno de sus coches, por norma general suele destacar lo cómodos que son. Uno de los inventos a los que debe su reputación es al sistema de suspensión hidroneumático, que empezó a usar a mediados del siglo pasado, pero que evolucionó durante años y con el modelo que tratamos hoy llegó a un nivel excelso.
Así, lo primero es explicar cómo funciona este sistema. La suspensión hidroneumática opera utilizando una mezcla de líquido hidráulico y gas comprimido (nitrógeno) dentro de esferas separadas por una membrana. Cuando el vehículo encuentra un bache o topa con una irregularidad, el movimiento de la rueda empuja el líquido a través de una válvula, comprimiendo el gas que actúa como muelle.
Eso es cada rueda, pero además, en cada eje hay otra esfera adicional que hace las veces de acumulador. Si a esto se añade una bomba para mantener la presión y correctores de altura se consigue un sistema que sobre el papel es algo complejo de explicar, pero que en la práctica funciona como la seda.
Hablando en plata, lo que consigue la suspensión hidroneumática es que el coche vaya completamente pegado al suelo, ejerciendo la presión necesaria sobre cada rueda para que ésta no se despegue del asfalto, lo que consigue tener la mayor tracción posible en las cuatro.
Esto, como es lógico, supone una ventaja enorme respecto a otros sistemas, puesto que el coche apenas balancea (se puede ver en los cientos de vídeos que hay en internet), logrando una estabilidad en el paso por curva sobresaliente… de hecho, tan buena que hasta resultaba contraproducente.
En el Xantia Activa, dado que el coche no cabeceaba, acostumbrados a que el resto de automóviles si lo hicieran, los conductores no eran plenamente conscientes de la “leña” a la que estaban entrando en curva. Así, eran muchos los que iban más ligeros de lo que debían y acababan saliéndose o empotrándose.
Esto llevó a Citroën ha introducir modificaciones, siendo la más significativa que permitió introducir una ligerísima inclinación al sistema, de apenas 2,5 grados, pero suficientes como para transmitir las sensaciones correctas al piloto y que así obrara en consecuencia.
Por mucho que digamos, cuesta hacerse a la idea de lo fino que iba este sistema, así que vamos a dar un dato que demuestra su predominio en este aspecto, incluso por encima de coches muchísimos más nuevos y caros: el Xantia Activa en 1999 consiguió el récord de mayor velocidad para superar el test del alce, logrando pasarlo a 85 km/h.

Hubo que esperar nada menos que 25 años, hasta el año pasado, en 2024, para que un automóvil consiguiera superarle. Hablamos de un reinado de un cuarto de siglo para un coche bastante asequible. Y hablamos de que para destronarlo hizo falta nada menos que el Porsche 718 Cayman GT4 RS Manthey… que superó la prueba a 86 km/h, es decir, 1 km/h más.
La guinda del modelo francés la ponía su motor. Aunque el sistema se ofreció con múltiples motorizaciones, la más destacada era el tope de gama, un bloque 3.0 V6 que desarrollaba 190 CV, cifra más que sobresaliente para finales de los 90.
La unidad que ha probado Misha Charoudin encima tiene una versión potenciada del bloque, pero como el mismo admite, lo que de verdad le ha dejado con la boca abierta es su suspensión.
