En un mundo en el que los deportivos con motor V10 reinaban, había un SUV que ofrecía una receta parecida: el Volkswagen Touareg R50... con su motor TDI

A principios de los 2000 los SUV grandes con motor diésel de alto rendimiento no eran tan raros, pero el Volkswagen Touareg R50 grabó su nombre en la historia.

Cuando uno tiene cierta edad, que tampoco es necesario que sea demasiado elevada, empieza a echar la mirada atrás para darse cuenta de cómo han cambiado las cosas. En el mundo del automóvil los cambios se suceden a un ritmo más vertiginoso de lo cabría creer y el Volkswagen Touareg R50 TDI es un ejemplo perfecto de ello.

A quien se le diga en 2025 que hace no tanto fue posible la creación de un SUV de alto rendimiento equipado con un motor V10, que utilizaba diésel y no tenía electrificación de ningún tipo, le costaría creérselo. Sin embargo, fue verdad, un ejemplo de una época pasada que fue bastante loca en la industria de las cuatro ruedas.

Dicho sencillamente, hablamos de otro mundo. Hablamos de principios de los 2000, lo que podría considerar los albores del dominio SUV actual, un momento en el que los todocaminos estaban despegando, donde eran los de mayor tamaño los que estaban causando sensación y, sobre todo, poco antes de la primera crisis económica moderna.

Esto es importante, puesto que, en una economía creciente, se dio luz verde a muchos proyectos automotrices que tan solo unos años después serían considerados una auténtica locura.

Antes de hablar del R50, hay que hablar de la versión que cimentó su camino. El Volkswagen Touareg original vio la luz en 2003, convirtiéndose en un éxito inmediato que llevó, apenas un año después, a que la marca alemana uniera fuerzas con Porsche para crear una versión de alto rendimiento que fue todo un golpe sobre la mesa.

Primero, el Touareg 6.0 W12

Nació el Volkswagen Touareg W12 Sport, una edición limitada de la que solo se fabricaron 500 unidades y que es claramente hijo de su época.

Bajo el capó montaba un motor 6.0 W12 de aspiración natural que ya se había visto en otros modelos del Grupo VAG, un bloque que desarrollaba 450 CV de potencia y 660 Nm de par máximo. Con esto era capaz de acelerar de 0 a 100 km/h en 5,8 segundos y de alcanzar una velocidad máxima de 250 km/h.

Con esto, era capaz incluso de hacer sombra al Porsche Cayenne Turbo que había servido como base de su desarrollo. Desde arriba, a Volkswagen le dieron un toque para contenerse y que no se metiera en el territorio del Porsche.

Esto hizo que, para 2007, presentara un sustituto que tomaría el relevo del W12 Sport, el Volkswagen Touareg R50, pero que experimentaría un cambio importante: abandonaría la gasolina para pasarse al diésel.

En esta ocasión estaba desarrollado partiendo de la base del Touareg V10 TDI, que como su nombre indica montaba un bloque V10 de 5,0 litros que en esta versión desarrollaba 313 CV de potencia. Sin embargo, en el R50 se subirían las apuestas.

Mantenía el mismo motor, pero “apretado” para exprimir 37 CV adicionales y llegar hasta los 350 CV, a los que añadía un par máximo de 850 Nm (100 Nm más que el otro). Se combinaba con un sistema de tracción integral y con una caja de cambios automática de seis velocidades. Gracias a ello era capaz de acelerar de 0 a 100 km/h en 6,7 segundos y de alcanzar una velocidad máxima de 235 km/h.

Era suficiente para subirle al olimpo de los SUV de aquella época, siendo el SUV diésel más potente del mercado. 

De hecho, aunque fuera de gasóleo, no es que fuera un modelo precisamente eficiente. Hay que tener en cuenta que por aquel entonces el ciclo de homologación no era el WLTP, si no que todavía se empleaba el NEDC, que era todavía más optimista, así que las cifras que se arrojaban no era para nada realistas.

Aún así, el Volkswagen Touareg R50 homologaba un consumo en ciclo mixto de 11,9 l/100 km, así como unas emisiones de CO2 de 315 g/km.

La guinda la ponía el precio: costaba más de 100.000 euros. La cifra es alta incluso vista desde el punto de vista actual, todavía más a principios de los 2000 y más aún si se tiene en cuenta que tan solo un año después de su lanzamiento llegaría la crisis de 2008, un momento que pondría punto y final a creaciones como ésta.

Fueron eras circunstancias las que hicieron que durara muy poco en el mercado: desde 2007 y 2009. Ese tiempo de producción tan limitado, sumado a la situación económica que se generó, hizo que sus cifras de ventas fueran muy bajas. Se estima que se fabricaron poco más de 5.000 unidades, así que a día de hoy es una rara avis.

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Mario Herráez

Colaborador

Colaborador redacción motor Auto Bild España