Shock en los Honda JDM: en Japón van a empezar a vender coches fabricados en un país que jamás hubieran imaginado

En Japón, Honda ha tomado la drástica decisión de vender dos coches que no se producen en el país y vienen directamente de fábricas estadounidenses.
Honda ha tomado la decisión de que dos coches fabricados fuera del país se van a empezar a comercializar en Japón en la segunda mitad de este 2026. Los coches elegidos por el fabricante asiático son el Acura Integra Type S y el Honda Passport TrailSport Elite, dos modelos recientemente presentados cuya producción se lleva a cabo exclusivamente en Estados Unidos.
Esto también significa que por primera vez Honda va a vender coches de su propia marca importados desde Estados Unidos. Para la mayoría de marcas, esto es lo habitual, ya que buscan obtener mayores beneficios en la venta de cada vehículo fabricando en otras regiones del mundo donde los costes de producción son menores.
Japón y su preferencia por la producción local
En cambio, en Japón existe una fuerte sensibilidad hacia el hecho de que las marcas nacionales fabriquen sus coches dentro del propio país. Se debe a una mezcla de factores económicos, culturales e históricos que explican por qué muchos japoneses valoran especialmente que un automóvil hecho por una marca local también esté fabricado en Japón.
Por ejemplo, la industria del automóvil es uno de los pilares de la economía japonesa desde la segunda mitad del siglo XX, por lo que las marcas JDM (Japan Domestic Market) generan empleo directo en las fábricas, y sostienen una enorme red de proveedores, empresas tecnológicas, logística y servicios. Cuando la producción se realiza dentro del país, ese ecosistema industrial se mantiene activo y protege miles de puestos de trabajo.
A ello se suma el modelo industrial japonés, caracterizado por una estrecha relación entre fabricantes y proveedores. Sistemas como el desarrollado por Toyota se basan en cadenas de suministro muy integradas y en la mejora continua de los procesos. Muchas de estas empresas proveedoras están ubicadas en Japón y dependen directamente de la producción doméstica.
También influye el orgullo nacional y la reputación tecnológica. Durante décadas, el automóvil japonés ha estado asociado a la fiabilidad, la precisión y la calidad. En la percepción de muchos consumidores, fabricar en Japón ayuda a preservar esos estándares. Esta idea está muy ligada al concepto cultural de monozukuri, que describe el espíritu japonés de fabricar productos con dedicación, precisión y orgullo por el proceso.
Además, la historia refuerza esta percepción. Tras la Segunda Guerra Mundial, Japón reconstruyó gran parte de su economía gracias a la industria manufacturera, especialmente el automóvil. El éxito internacional de los coches japoneses en las décadas posteriores consolidó la idea de que la producción doméstica es un símbolo del desarrollo económico del país.
Honda importará al mercado japonés dos coches fabricados en Estados Unidos

La última decisión de la compañía parece dejar de lado esta mezcla de protección del empleo, orgullo industrial y tradición cultural para centrarse en lo que parece ser una decisión estratégica basada en la oportunidad de ampliar su gama de productos local con dos nuevos modelos, pero sin el desafío que supone implementar su producción en Japón.
Para Honda resulta más sencillo importar estos dos coches aprovechando un sistema de certificación simplificado para vehículos de pasajeros fabricados en Estados Unidos, un certificado recientemente establecido por el Ministerio de Territorio, Infraestructura, Transporte y Turismo de Japón (MLIT); con el objetivo de “mejorar su línea de productos y satisfacer las diversas necesidades de los clientes en Japón”, explica la compañía en un comunicado.
Tanto el Acura Integra Type S como el Honda Passport TrailSport Elite son fabricados por Honda Development & Manufacturing of America, LLC, una subsidiaria de desarrollo y fabricación de automóviles de la marca japonesa en territorio estadounidense. Los dos nuevos modelos se expusieron en el Salón del Tokio y en el Osaka Auto Messe a principios de este año.

El más interesante tal vez sea el Acura Integra Type S, con una estética deportiva y un potente motor turbo de 2.0 litros y cuatro cilindros en línea que genera 320 CV de potencia y 420 Nm de par (el mismo del Honda Civic Type R), gestionados a través de una caja de cambios manual de seis velocidades. Además, tiene un peso de solo 1.460 kilos, por lo que debería ofrecer un comportamiento bastante ágil tanto en carretera como en circuito.
Por otro lado, tenemos al Honda Passport TrailSport Elite, un SUV de tamaño con 4,86 metros de longitud de carrocería y un interior de cinco plazas. Bajo el capó de este todocamino se esconde un motor V6 atmosférico de 3.5 litros que produce 285 CV de potencia y 355 Nm. El bloque se asocia a una caja de cambios automática de diez velocidades y a un sistema de tracción a las cuatro ruedas.
La producción del Acura Integra Type S se lleva a cabo en Marysville Auto Plant, una fábrica ubicada en Ohio. Mientras tanto, el Honda Passport TrailSport Elite se ensambla en Alabama Auto Plant, en el estado de Alabama.
