Si quieres un coche con motor V8, exclusivo y barato, la respuesta la tienes en el 75 berlina que Rover vendió durante unos pocos meses

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Hoy descubrimos el Rover 75 V8, la versión más picante que ofrecía la berlina británica a principios del siglo XX equipada con un motor de origen Ford.
Las berlinas han vivido tiempos mejores, especialmente antes de que se popularizaran los SUV. Era un tipo de vehículo con cierto estatus, un coche aspiracional que ofrecía un excelente equilibrio entre confort para viajar y habitabilidad para la familia. Y si a todo esto le sumabas un potente motor, tenías la combinación perfecta, un concepto que el Rover 75 V8 supo transmitir desde el primer momento.
Es posible que cuando pienses en una berlina deportiva, te vengan a la mente modelos como el BMW M5, el Audi RS4, si quieres un coche con carrocería familiar, o el Mercedes-AMG C63. Pero en lo que no vas a pensar es en una berlina de la extinta Rover que equipaba un V8 de origen Ford a principios de este siglo.
El origen del Rover 75

El Rover 75 ve la luz en el Salón del Automóvil de Birmingham de 1998. Por aquel entonces, Rover contaba con la Serie 600, una berlina de segmento D nacida en 1993. Sin embargo, la marca se lanza al desarrollo de un modelo diferente, no sin antes experimentar una serie de cambios importantes que afectan a Rover a nivel empresarial.
Las últimas décadas del siglo XX fueron un continuo cambio de propietario para Rover. En 1988, la empresa fue adquirida por British Aerospace, que la tuvo en su haber hasta que en 1994 la compra BMW. Y es aquí cuando Rover tiene la oportunidad de desarrollar una berlina nueva que pudiera plantarle cara a la Clase C de Mercedes-Benz y al A4 de Audi.
Para dar forma al 75, Rover elije su plataforma R40 y diseña una carrocería con un estilo aerodinámico y toques clásicos, una mezcla entre lo atemporal con detalles modernos. En 1998, el Rover 75 está listo para debutar, iniciando su comercialización de forma oficial a mediados de 1999.
Apenas unos meses llevaba a la venta el 75 cuando BMW decide vender la marca británica a Phoenix Venture Holdings, pero sin llegar a desprenderse por completo de sus derechos sobre la empresa (se quedó con los derechos de propiedad intelectual de la marca Rover). Por su parte, Ford adquiere directamente de BMW la marca Land Rover.
En ese momento, la berlina inglesa se vendía con una, cuanto menos llamativa, combinación de motores que daban forma a su oferta mecánica.
El 75 estaba disponible con motores de gasolina de origen Rover, que incluían un 1.8 litros en versión atmosférica de 120 CV, un V6 de 2.0 litros con 150 CV y otro V6 de 2.5 litros que llegaba hasta los 177 CV. También había motores diésel, concretamente el M47R de BMW, una unidad de 2.0 litros que compartía con el E49 y el E39, con 116 CV de potencia.
En el año 2002 se introducen nuevos motores en la gama. Desaparece el V6 de 2.0 litros para dar paso a una versión turbo del 1.8 litros, ahora con 150 CV de potencia. Ese mismo año se introduce en la gama una versión de GLP del motor V6 2.5 litros, y el M47R turbodiésel evoluciona para introducir una segunda versión más potente en la gama, con 131 CV.
Nace la versión V8

Pero lo realmente interesante tiene lugar un año más tarde. En 2003, la gama introduce un nuevo motor de gasolina que se posiciona como el modelo más prestacional a la venta. El Rover 75 V8 debuta con una unidad de ocho cilindros bajo el capó, un bloque de origen Ford de aspiración natural y 4.6 litros que rendía 260 CV de potencia con un par motor máximo de 410 Nm.
La versión V8 del Rover 75 se asocia a dos opciones de caja de cambio. Por un lado, una transmisión manual, que tal vez sea la configuración mecánica más interesante. Por otro lado, una versión automática, pero no cualquiera, sino una transmisión de cuatro velocidades también de origen Ford.
Esta variante derivaba del MG ZT 260, el hermano gemelo del 75, pero comercializado bajo la marca MG. Era el primer Rover V8 desde el SD1, que había dejado de comercializarse en el año 1986. Pero para darle forma a esta versión, se necesitó realizar ajustes profundos en la plataforma que sustentaba el vehículo, se instaló un túnel de transmisión más largo y se equipó el chasis con una suspensión trasera a medida.
El Rover 75 V8 solo estuvo a la venta, hasta que en el año 2005 no solo dejó de fabricarse esta berlina, sino todos los modelos que la histórica marca británica producía. Ese año, MG Rover Group entró en suspensión de pagos, aunque la marca sobreviviría bajo el grupo automotriz chino, que la adquirió en 2006 y la ha relanzado para convertirla en todo un éxito de ventas.
