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Un coche mítico: el Volkswagen W12 Nardo

El superdeportivo que allanó el camino para el Veyron.

Actualizado
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El Volkswagen W12 Nardo es uno de esos prototipos que seguro que conocerás muy bien, al menos si eres de los 80. Un coche que jamás llegó a los concesionarios pero que fue fundamental para que el grupo Volkswagen, décadas más tarde, nos mostrase deportivos tan alucinantes como el Lamborghini Huracán o el Bentley Continental GT. Su diseño, obra de Italdesign, es tan alucinante que no tengo dudas que el Volkswagen W12 Nardo se vería completamente actual si estuviese aparcado en cualquier calle del mundo.

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El Volkswagen W12 nació como un prototipo donde el protagonista era el motor: un W12 syncro que se basaba en unir dos V6 y que finalmente fue un motor relevante para el grupo. El grupo de Wolfsburg necesitaba un propulsor potente para sus nuevos tope de gama y, a su vez, quería diferenciarse de todo el mundo creando un motor grande, eficaz y eficiente: en 1997 nacía el Volkswagen W12 con 414 CV y desde el primer momento ya se dijo que ese motor pasaría a la producción: el deportivo, más tarde bautizado como Volkswagen Nardo, lo tenía más complicado pero siempre dejaron algo de esperanza a los fans.

 

 

El motor W12 del W12 (no te rías) era un éxito de la ingeniería: habían unido dos motores VR6 (sí, el mismo que llevaba un Volkswagen Golf) para crear un propulsor espectacular. Tras el lanzamiento de este prototipo, el motor siguió su desarrollo y poco después este propulsor llegó a un buen puñado de modelos: Volkswagen Touareg y Phaeton, Audi A8 o Bentley Continental GT. Por supuesto, la tecnología también se utilizó para el desarrollo del bestial W16 del Bugatti Veyron, cuya fórmula básica era la misma, aunque en este caso uniendo dos motores V8.

 

Volkswagen W12 Nardo

Con el paso del tiempo, el Volkswagen W12 evolucionó en el Volkswagen Nardo, un guiño al circuito donde la marca y este modelo habían conseguido varios récords de velocidad: el más impresionante es el de las 24 horas de resistencia, cubriendo más de 7.700 kilómetros a una velocidad de más de 320 km/h. Giugiaro revisó su diseño original para convertirlo en un superdeportivo más serio, más real. Funcionó y muchos empezamos a soñar.

 

 

El Volkswagen Nardo se presentó en el Salón de Tokyo de 2001, mismo escenario pero tres años más tarde del primer Volkswagen W12. El diseño había evolucionado y bajo el capó, el espectacular propulsor había sido optimizado a un uso más real: con la cilindrada aumentada hasta los seis litros y más de 600 CV de potencia. ¿Te suena? Son prácticamente las mismas cifras que vimos más tarde en el Bentley Continental GT, presentado en el Salón e Ginebra de 2003. Esa funcionalidad mecánica y una puesta a punto pensada para la calle, nos hicieron soñar. El Volkswagen Nardo apenas pesaba 1.200 kg, con lo que las prestaciones eran verdaderamente espectaculares: 0 a 100 en 3,5 segundos y 350 km/h de velocidad máxima.

Con el Volkswagen Nardo sobre la mesa de los comerciales de Volkswagen, los rumores no cesaron durante un buen tiempo. Algunos hablaron del lanzamiento de una serie limitada del VW Nardo a 150 ejemplares. Finalmente alguno se llegó a fabricar, aunque casi, casi de manera extraoficial: seguro que el señor Piech guarda alguno en su garaje. Una pena que finalmente el Volkswagen Nardo no llegase jamás a los concesionarios, aunque cumplió con su tarea a las mil maravillas y quitó el miedo que Volkswagen tenía con los superdeportivos: todo parece indicar que el riesgo de sacar un superdeportivo tan caro en una marca generalista era demasiado elevado, mejor usar una marca con solera como Bugatti. ¡No obstante, a diferencia de otras locuras, el Volkswagen Nardo fue un prototipo fundamental para el grupo y un superdeportivo desgraciadamente poco reconocido por los fans!


 

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