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Opinión: ¿está el fin del diésel tan cerca como parece?

¿Tic, tac?

Imagen de perfil de Alex Aguilar
Actualizado
Audi A8 TDI

¿Está el fin del diésel tan cerca como parece? En este artículo trataremos de analizar la situación actual del carburante más demonizado del momento y predecir cuál será su futuro en el corto y medio plazo. ¿Vienes? 

Primero fue el escándalo del dieselgate, que eso sí ya ha sido solucionado por las marcas afectadas. Después llegaron las nuevas normativas anticontaminación... y ahora unas declaraciones poco afortunadas de nuestra actual ministra de Transición Ecológica. Y la pregunta que nos ronda a todos es ¿realmente queda poco para que llegue el fin del diésel?

Lo cierto es que, gracias a este debate, el público se ha planteado cuestiones realmente interesantes sobre las que quienes amamos el automóvil llevamos ya unos años incidiendo: ¿es realmente necesario que un usuario que no hace al día más de 15 kilómetros sin salir de la ciudad vaya por ahí en un SUV de gasóleo con un bloque V8 de cuatro litros? Hay quien ya está dando por hecho que el fin del diésel está más cerca que nunca... pero en realidad este paso no debería ser necesario si se empezara a comprar con cabeza: ¿vives en la ciudad? Apuesta por un coche híbrido o uno de gasolina con un motor pequeño? ¿Realmente recorres grandes distancias? Lánzate a por un petrolero.

 

La situación actual

"Evidentemente, el diésel tiene los días contados. Durará más o menos, pero sabemos que su impacto en partículas y en lo que respiramos es suficientemente importante como para ir pensando en un proceso de salida". No, esa perlita no la ha soltado un tertuliano cualquiera de un programa de televisión matutino... sino Teresa Ribera, que actualmente ocupa el sillón de mando en el ministerio de Transición Ecológica del gobierno de Pedro Sánchez. Unas declaraciones poco afortunadas: en España el sector del automóvil tiene un peso muy importante como para andar dando rienda suelta a la lengua sin pensar en el daño que se puede hacer a una industria con tal potencia en nuestro territorio.

No es descabellado pensar que el fin del diésel pueda estar más cerca que lejos. Buena prueba de ello son los nuevos planes anticontaminación como el de Madrid Central o el hecho de que haya varias marcas que hayan abandonado el desarrollo de mecánicas a gasóleo, como Toyota, Lexus o Volvo. ¿Significa eso que pasado mañana desaparecerá este combustible de las estaciones de servicio? No perdamos la cabeza: este tipo de cosas llevan su tiempo.

¿Sabes qué debes hacer si tu coche no pasa la ITV?

En primer lugar, lo que más falta hace en este momento es la concienciación de la sociedad: que entre los coches nuevos de 2018 que se han vendido ya este año la proporción entre gasolina, diésel y eléctricos sea del 62,4, 37 y 0,6% respectivamente resulta una buena señal, pues demuestra que el chip del comprador medio de nuestro bendito país empieza a cambiar. Pero sólo con eso no se soluciona el problema: existen muchos vehículos altamente contaminantes circulando por ahí por culpa de un parque móvil demasiado vetusto -y los sueldos sin subir- al que se unen unas inspecciones periódicas que hacen poco hincapié en las emisiones. Algo que en principio se resolverá con la nueva normativa de las ITV 2018

 

Estación ITV

 

A nuestros ojos, lo más urgente es convencer a los conductores de que el consumo de cuatro litros cada 100 kilómetros que logran obtener de su Seat León del 2001 no justifica el impacto en la atmósfera que su tubo de escape puede tener y que, en la medida de lo posible, trate de cambiarlo a uno nuevo... o utilizarlo al menos de una forma sostenible. Nada podemos cambiar si nosotros mismos no estamos dispuestos a mover un solo dedo. Y menos aún si esperamos que la solución provenga de la piara de políticos que tenemos ahora mismo al frente de las distintas Administraciones. ¡Ay! 

 

Entonces... ¿para cuándo podemos esperar el fin del diésel? 

En realidad vemos muy difícil que el fin del diésel se produzca de un modo repentino: la realidad probablemente hará que, mediante la concienciación, la elevación de la carga impositiva de este tipo de automóviles y la aparición de alternativas más que razonables -como el carsharing- su uso empiece a quedar reservado en exclusiva a los profesionales del transporte que recorran grandes distancias con sus vehículos. Siempre y cuando no aparezcan primero opciones tan espectaculares como el camión eléctrico de Tesla, claro está. La era del gasóleo aún no ha terminado y gracias a la tecnología actual todavía tiene bastante recorrido... Eso sí, también es muy probable que la demanda de este tipo de mécanicas sea capa vez menor y, que por lo tanto, deje de ser un pedazo de pastel tan apetecible para las marcas.

De momento, toca esperar...

 

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