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Leyendas del motorsport: Peugeot 206 T16

Fue bonito mientras duró

Imagen de perfil de Redacción Top Gear
Un Grupo B con todas las de la ley

Cuando apareció el Peugeot 205 T16 de rallies, se empezaba a barruntar que aquello no podía durar. Y eso que mientras los Grupo B del Mundial de rallies estuvieron en juego, el eje de los deportes de motor cambió de la Fórmula 1 a la nieve, la tierra y a etapas desérticas que obligaban a los pilotos a improvisar como locos. De 1982 a 1986 hubo una época en la que todos consideramos seriamente aprender finlandés.

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La capacidad de conectar es importante para lograr una gran audiencia; ésta fue otra de las las causas del tremendo impacto de los Grupo B. Nunca estuvo tan claro como cuando apareció el Peugeot 205 T16 de calle, que unía los puntos entre el GTI y el T16 de los rallys. ¿Competir para vender o vender para competir? Esta filosofía doble, que ilustra la guerra entre Ford y Ferrari en Le Mans en los años 60, le funcionó de maravilla a Peugeot.

El hombre tras el 205 T16 Jean Boillot: decidió que participar en el Mundial de Rallies subrayaría la reputación de robustez de los coches de la compañía (aún se ven 504 funcionando en África). Peugeot Talbot Sport se creó bajo el liderazgo del actual jefe de la FIA Jean Todt, mientras que la ingeniería del 205 de rallys fue encargada a Jean-Claude Vaucard y Bernard Perron. Contrataron a André de Cortanze, anteriormente en Alpine, para supervisar el chasis y a Pierre Boudy, un ex-integrante de Renault F1, para que hiciera el motor (había formado parte de los trabajos pioneros en el turbo del gigante francés). El piloto de desarrollo fue el galo Jean-Pierre Nicolas.

Colocaron un propulsor 1.8 16V basado en la unidad diésel de la familia XU (prácticamente, era un bloque a prueba de balas). Inicialmente producía 324 CV, controlados mediante la caja de cambios de un Citroën SM, aunque montada de forma transversal. El par se distribuía de forma variable entre ambos ejes para que la tracción fuera máxima. Se fabricaron 200 unidades de calle del T16, debido a las normas de homologación, y aunque parecían bastante salvajes, ‘sólo’ contaban con 200 CV.

¡Al principio con caja de cambios del Citroën SM!

Lo que importaba era la versión de carreras del 205 T16. Peugeot probó el coche en el circuito de Mortefontaine, en canteras locales y en un par de secciones del Rally San Remo. Los jefazos dieron el visto bueno el 29 de marzo de 1984. Ari Vatanen, con Terry Harryman como copiloto, lo hizo debutar en el Tour de Corse en mayo. En el tercer tramo, fue el más rápido. En el octavo, lideraba la prueba. Ese estreno de manual se arruinó en la primera especial de la última jornada, cuando el vehículo chocó y se incendió (sus ocupantes salieron ilesos, pero los inflamables Grupo B se convertían en algo preocupante).

Vatanen y Harryman ganaron tres eventos seguidos esa temporada. En 1985, el equipo se llevó los títulos de Pilotos y Constructores: Timo Salonen venció en 7 de las 11 pruebas, mientras que Juha Kankkunen logró el triunfo en 1986, al volante del Evolution 2, aún más potente en un esfuerzo por mantenerse por delante de los Lancia Delta 4S (con más de 500 CV), Audi Quattro Sport S1, Metro 6R4 y Ford RS200.

Aquel campeonato, sin embargo, está ensombrecido por lo ocurrido en Córcega ese año: Henri Toivonen y su copiloto, Sergio Cresto, murieron, junto a tres espectadores, cuando su Lancia se salió de la carretera y explotó. La FIA no tuvo más remedio que prohibir los Grupo B.

Peugeot cambió sus miras entonces al París-Dakar, un evento de dureza imposible en el Sáhara y más allá. Vatanen obtuvo la victoria con el Peugeot 205 T16 en enero de 1987. Su coche, con el dorsal 205, sufrió daños muy serios ya en París, pero luchó desde el puesto 274 y ganó 13.000 km y 15 días más tarde. De hecho, la marca venció cuatro veces de 1987 a 1990, acumulando 48.125 kilómetros agotadores en el proceso.

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