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Cómo calentar el motor del coche en invierno correctamente

Calentar el motor del coche es fundamental para evitar averías, especialmente en la época invernal que estamos a punto de estrenar. Pero, ¿sabes cómo hacerlo correctamente? Te lo vamos a explicar en este artículo, vídeo con cámara térmica incluido.

Imagen de perfil de Jorge Morillo
calentar el motor del coche

Son muchos los conductores que llegan por la mañana a su vehículo y lo dejan arrancado unos minutos para que se caliente, especialmente en épocas de clima frío como las que vivimos ahora. Pues no, amigos, para calentar el motor del coche no hay que actuar así. Si queremos que todo coja temperatura como debe tendremos que hacer algo más que sentarnos, arrancar y ver cómo las manillas del reloj avanzan. Comprueba este vídeo que te dejamos para tener una primera idea de cómo actuar, aunque si sigues leyendo te lo vamos a explicar con todo lujo de detalles.

Como has visto no hay que dejar el coche al ralentí para calentarlo. Lo más recomendable es comenzar a utilizarlo normalmente, aunque con precauciones. Aunque sea invierno, lo primero que hay que hacer poco después de arrancar -unos 30 segundos es suficiente- es emprender la marcha. Ese lapso de tiempo es suficiente para que el sistema de lubricación haya alcanzado las partes sensibles.

Una vez que comiences tu camino has de trabajar para calentar el motor del coche. ¿Cómo? Actuando con toda la suavidad que te sea posible y no revolucionando en exceso el propulsor. Si lo haces así, verás como poco a poco las temperaturas del agua y del aceite se acercan a sus baremos recomendados. Poco a poco podrás subir la intensidad de tus maniobras para sentirte totalmente liberado cuando todo esté en orden.

Si bien no existe una cifra en concreto porque cada coche es un mundo, puedes tomar como referencia las 2.000 revoluciones por minuto en el caso de los diésel y las 2.500 para los de gasolina. No pases de ahí hasta que las temperaturas estén donde deben, y siempre llegando a esos límites de forma suave y progresiva.

Calentar el motor del coche de esta manera provoca que lleguemos antes a las temperaturas idóneas que si lo hacemos con él al ralentí y sin movernos. Además favoreces la mezcla de aire y combustible, ya que de lo contrario puede aparecer un exceso de lo segundo que a largo plazo acabe provocando averías. Y, por supuesto, nada de pegarle un buen acelerón nada más arrancar o justo antes de parar, que son dos bulos que corren por ahí y carecen de sentido alguno.

Ya que hemos llegado hasta aquí, ¿quieres saber cuál es tu coche ideal?

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