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Por esto las petroleras no temen la caída de las ventas de coches diésel

En junio, por primera vez en décadas, se vendieron más coches de gasolina que diésel. Pero Repsol o Cepsa parecen estar de lo más tranquilas...

Imagen de perfil de Noelia López

Si el pilar de tu negocio está a punto de caer y tu no te muestras nervioso es que escondes un as en la manga. Eso es lo que pensamos de las petroleras, que a pesar de la caída imparable de las ventas de coches diésel no parecen estar preocupadas por el futuro.

En junio, por primera vez en décadas, se vendieron más coches gasolina que diésel. La razón es sencilla: el gasóleo empieza a estar demonizado. De todas formas, si eres de los que estás dudando entre diésel o gasolina, en el enlace tiene más información sobre el debate.

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La nueva norma de medición de emisiones y las amenazas de restricción de la circulación en el interior de las ciudades (ya es realidad a días y a ratos en capitales como Madrid -donde los coches antiguos no podrán circular en 2025-) está haciendo que muchos compradores se replanteen aquello de que un diésel es más rentable y opten por un coche de gasolina o movido por energías más limpias (la rapidez con la que se agotó el Plan MOVEA 2017 da cuenta de ello). Aquí puedes ampliar detalles sobre la incertidumbre gasolina, diésel, híbrido o eléctrico: qué comprar ante las restricciones medioambientales

Con este panorama, lo lógico es que refinerías como Repsol, Cepsa o BP empezarán a estar intranquilas con la posible expansión del coche eléctrico, pero la realidad muestra lo contrario. Pero, ¿por qué?

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Según explica el diario El Economista las petroleras tienen el negocio asegurado a pesar de la caída de ventas del diésel. Y lo tienen asegurado por dos razones:

La primera es el incremento de las exportaciones. En lo que va de año las ventas al exterior han aumentado un 33%, siendo África, Francia e Italia los destinos más frecuentes.

La segunda, el hecho de que el gasóleo sigue siendo el carburante de referencia para camiones y lo es cada vez más para la industria naval. Las exigencias medioambientales están condenando al fuelóleo a la desaparición y, en su lugar, crece imparable el uso del gasóleo como combustible para los barcos. 

Ante este panorama, se empieza a entender por qué las petroleras no temen la demonización del diésel entre los coches nuevos.

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Fuentes de BP consideran que un potencial escenario en el que se produjera un trasvase significativo del consumo de gasóleo al de gasolina "no debería preocupar" a "un sector que, históricamente y hasta la llegada de la crisis, se había visto obligado a importar gasóleo". "Aún en el caso de que esta situación se produjera, no estaría sino equilibrándose la producción y la demanda del mix de carburantes en nuestro país", añaden. 

Por parte de Cepsa creen que la sustitución de los turismos "va a ser lenta". "Solo si se acelerase la electrificación podría preocupar".

 

 

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