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Supercomparativa: los héroes del Gran Turismo

Muchos crecimos en compañía de la creación de Yamauchi. Hoy conduzco alguno de sus mitos en la vida real.

Imagen de perfil de Redacción Top Gear

Uno de los iconos del motor, con casi 20 años a sus espaldas, no es ningún coche. Hablo del Gran Turismo, del juego, de la obra maestra producida por Kazunori Yamauchi que ha vuelto, una vez más, a la máxima actualidad gracias al lanzamiento de Gran Turismo Sport. Una saga que nos ha emocionado y con la que hemos perdido horas frente a la pantalla, ¿perdido? ¡Ganado! Algunos de los coches con los que jugábamos de niños hoy son leyenda, ¡y hoy voy a probar estos coches en el mundo real!

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Los seis coches que hemos juntado en un circuito representan muy bien el carácter del Gran Turismo. El Honda NSX y su desarrollo por Ayrton Senna, el Nissan Skyline GT-R y su fabulosa herencia, el Mazda RX-7 con su revolucionario motor rotativo, el Toyota Supra con su propia sub-cultura tuning y los Subaru Impreza o Mitsubishi Lancer Evo, con los rallys en su ADN, completan el grupo de joyas con las que cualquier petrolhead babearía, especialmente si sueña en JDM.

 

Un Honda NSX dibujando en el desierto

 

Gran Turismo colocó a todos estos coches en el salón de tu casa como nunca antes se había hecho. Ahora todo el mundo tenía acceso a los coches más caros y potentes, también aquellos que teníamos el carné de conducir como un objetivo en el futuro a largo plazo. Jugar al Gran Turismo fue una experiencia formativa para mi: se lanzó cuando tenía diez años. Hoy, con unos pocos más, me encuentro en el circuito de Rockinham para conducir los coches reales, los mitos.

Para hacer las cosas más fáciles, los seis coches seleccionados se pueden dividir en tres parejas, tal como ocurría también en el juego. El Mazda RX-7 y el Toyota Supra eran coches de la categoría ‘FR’ en el juego y presentan un cara a cara realmente apasionante. El RX-7 es espectacular en directo, especialmente cuando te encuentras uno de estricta serie. Sorprendentemente, es un coche bastante confortable en el interior, algo penalizado por un volante demasiado grande. En las primeras curvas, no se siente tan rápido como en el juego, pero todo cambia cuando pasas de las 4.000 vueltas y el segundo de sus tiros entra en juego: los 252 CV hacen acto de presencia con un sonido espectacular.

El Mazda RX-7 es un coche que necesita trabajo para llevarlo lo más arriba posible. Cuesta hacerse con él, pero una vez que lo dominas, es tremendamente entretenido. Su motor rotativo apenas suma 1.3 litros de cilindrada, por lo que no hay mucho peso en el eje delantero, dejando mayor protagonismo a un eje trasero que puede ser muy juguetón.

Este coche era algo aburrido de conducir de manera electrónica, pero en un circuito real y gracias un ejercicio extra con la dirección, el RX-7 luce un chasis fenomenal, apoyado también en un cambio corto que resulta fantástico.

 

Mitos del Gran Turismo deportivos japoneses jdm

 

El Toyota Supra se siente mucho más coche. Es casi 300 kg más pesado que el Mazda y eso se nota: el motor de seis cilindros y tres litros tampoco tiene mucho en común con el Wankel del RX-7. También sorprende en un primer momento lo bien resuelto y la búsqueda de confort que existe en su interior, especialmente con la caja automática de cuatro velocidades. Este cambio era más emocionante (y eficaz) en la Play Station, pero tampoco es algo terrible: como ocurre con el Mazda, el Supra quiere volar arriba y es a partir de las cuatro mil vueltas cuando se vuelve explosivo. 

Como en el RX-7, el chasis es muy eficaz y la dirección algo pesada: necesitas ser cuidadoso con el gas para evitar sustos. Sin duda es un coche que necesita respeto: el primitivo control de tracción te corta de manera brutal y no voy a desconectarlo, ya que en la vida real no puedo volver atrás si lo empotro contra las protecciones de la pista. El Supra es excitante, pero también delicado: un coche que necesita un adecuado proceso de aprendizaje.

La clase 4WD del Gran Turismo se podría considerar casi como la antítesis de los dos protagonistas presentados anteriormente. El Subaru Impreza Turbo representa a la perfección lo que significa esta categoría. Tras probar el Supra, parece que estás sentado en el techo, magnificando los movimientos de la carrocería. No obstante, no sé si he conducido un coche más ágil en mi vida: la dirección es supera precisa y lleva el coche a la siguiente curva en un instante.

El coche se siente perfectamente equilibrado, con un motor de 215 CV que siempre te ofrece poder gracias a un pedal del acelerador con un comportamiento casi eléctrico, instantáneo. Me vengo arriba con este coche: su tracción es la guinda a un pastel sensacional. Es un coche que no necesita aprendizaje, que te ofrece un nivel de confianza excepcional e incluso una comodidad más que interesante.

 

 

Saltar del Impreza al Mitsubishi Lancer es una experiencia a priori no demasiado radical: aquí te dejo la historia de los Mitsubishi Lancer Evo. Son coches con un concepto similar. Bajo mi poder un Lancer Evo VI Tommi Makinen Edition, una versión especial para homenajear a uno de los más grandes pilotos de rally de la historia, y especialmente de Mitsubishi. Con 276 CV, las diferencias son notables y en el Gran Turismo este sin duda estaría más cerca de las Clase A. Es igual de mágico que el Impreza a la hora de conducir, rápido, instantáneo en sus reacciones, incluso más, apoyado en una tracción integral que no duda en ofrecer grip cuando buscas poder a raudales. 

Tiene una caja de cambios manual fantástica y los pedales están colocados a la perfección. Su pesado motor de cuatro cilindros y dos litros ruge con vehemencia a partir de las 3.000 vueltas, cuando empieza a ofrecer o mejor de sí. No hay un gran lag del turbo a bajas vueltas, aunque quizás sí es algo menos equilibrado que el Impreza. Adoro a los dos coches, en el mundo real, igual que los adoraba (o algo más) en la Play Station. Ofrecen sensaciones y eficacia a partes iguales, emoción y una diversión que no te saca la sonrisa en horas.

La última pareja es algo más seria, dos pesos pesados de la industria del automóvil japonesa, dos coches que son mitos, gracias al Gran Turismo y gracias a su propia condición. El Honda NSX necesita poca introducción, especialmente tras el lanzamiento del Honda NSX 2016. Ya era famoso antes del Gran Turismo, pero este todavía consagró más su leyenda. Concebido para ser el Ferrari del día a día, un superdeportivo práctico y eficaz, fiable y emocionante. 

Motor central, tracción detrás y cambio manual. Tiene todo el potencia del mundo para ser una máquina absolutamente emocionante. Su equilibrio es fantástico e incluso con el firme húmedo, destaca por una facilidad inusual en este tipo de coches para alcanzar sus propios límites. El motor es el único atmosférico del grupo, un V6 de 3.2 litros con la línea roja en las 8.000 vueltas. Es un motor realmente fantástico, con un sonido que pone los pelos de punta a cualquiera, asociado con una caja de cambios que probablemente es una de las mejores de todos los tiempos.

 

Mitos del Gran Turismo deportivos japoneses jdm

 

Es un coche muy serio que convierte a las berlinas deportivas que acabo de conducir en algo más gomoso. Es claramente un coche que en McLaren se probó a fondo a la hora de desarrollar sus propios deportivos de calle. El Nissan Skyline GT-R R34 es uno de los mejores Nissan Skyline y sin duda uno de los mejores coches japoneses de la historia. Es un icono del Gran Turismo, tanto es así que los diseñadores del actual Nissan GT-R utilizaron las gráficas del juego para incorporarlas en los distintos diales de información del coche, como por ejemplo la temperatura del aceite o el marcador de fuerzas G.

A diferencia del resto de coches, que tienden ligeramente al balanceo en las curvas, el Nissan gira completamente plano. La tracción integral le dota de un comportamiento predictivo y controlable, en seco parece imposible sacarlo de sus railes virtuales. Al igual que el Lancer Evo, es un coche que se siente inmediato, como si siempre estuviese con una aguja al rojo vivo bajo su trasero.

No obstante, probablemente lo mejor del Skyline sea su dirección, comunicativa y con un tacto realmente fantástico. La potencia salvaje llega de un propulsor de seis cilindros en línea y doble turbo, agresivo pero dosificable, especialmente interesante cuando lo pones a jugar con el resto de componentes del coche: es un reloj que funciona a las mil maravillas.

Gran Turismo siempre ha buscado el máximo realismo posible, pero mientras que en el juego se busca el coche más potente para buscar la máxima velocidad para ganar a tus rivales, en la vida real la experiencia es mucho más compleja y completa. Entran nuevos factores como las sensaciones y la diversión al volante, algo mucho más difícil de incorporar en algo que utilizas sentado en el sofá de tu comedor. Hoy hay dos coches que me han cautivado, dos coches que se han convertido, desde ya, en dos de los mejores coches que he conducido jamás y que necesito con todas mis fuerzas. Hablo del Impreza y del Evo, dos sedán absolutamente adictivos tanto en el mundo virtual como en el real.

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