Comparativa: Toyota GR Yaris Rovanpera y GR Yaris Ogier Edition

Dos versiones al gusto de dos campeones del mundo de rallys.

Puede que sea el coche de la década, incluso de este siglo -sobre todo si Europa sigue con su estúpida intención de no dejar vender automóviles con motor de combustión más allá de 2035-. Es la idea de un loco muy cuerdo que decidió introducir, de nuevo, deportivos en la gama de Toyota. Y todo ello gracias a que la firma japonesa había hecho los deberes con sus coches híbridos, pero, sobre todo, a la pasión de su mandamás por los coches de competición. Akio Toyoda, ese es el nombre del artista cuando viste camisa; Morizo, cuando se pone el mono de piloto.

Porque la decisión de coger la trasera de un Toyota Corolla y su plataforma GA-C para tener un mayor ancho de vías y la parte delantera de un Yaris Electric Hybrid con la plataforma GA-B, la pueden pensar muchos, pero ejecutarla, solo unos pocos.

Súmale un capó, unas puertas y un portón en aluminio; un techo en fibra de carbono que va situado más bajo para mejorar el centro de gravedad y una amortiguación trasera independiente, y tienes el deportivo que mejores críticas ha tenido en los últimos años. Y no solo por periodistas del motor como yo, a los que nos pagan millonadas las marcas por escribir bien de sus productos, sin olvidar las villas en Ibiza que ponen a nuestra disposición en verano. También sus 40.000 propietarios en todo el mundo, 20.000 de ellos, europeos.

Ahora, la compañía nipona ha rizado el rizo. Ha mejorado lo que parecía inmejorable. Con la actualización del Toyota GR Yaris 2024, con nuevos paragolpes con tomas de refrigeración, incluida una NACA, como los aviones; una parrilla metálica que sustituye a la de plástico o unos pilotos unidos gana enteros.

Se suma a la paleta de colores el 'Gris Átomo' -se une a los ya existentes 'Blanco Classic', 'Rojo Emoción' y 'Negro Montecarlo’-. Pero lo que es más importante, gana en potencia y en mejoras técnicas.

Por ejemplo, los amortiguadores delanteros ofrecen mayor rigidez y un mejor guiado de los neumáticos gracias a los nuevos soportes. Asimismo, la suspensión es más firme. Por su parte, los Torsen que solo equipaba el Circuit Pack, ahora vienen de serie. Y se ha introducido un 13% más de puntos de soldadura y un 24% más de adhesivo estructural.

Con todo ello, podrás imaginarte dos cosas: que la respuesta es aún más efectiva y que, claro está, la factura final se ha visto incrementada. 

Todas esas mejoras junto con el nuevo puesto de mandos, menos sugerente, desde mi punto de vista, pero con las modificaciones pertinentes para mejorar la visibilidad -nueva ubicación del retrovisor interior y un cuadro de mandos 50 mm más bajo y 15º girado hacia el conductor-, han sido propuestas por los pilotos de la marca, incluido Morizo. Cabe recordar que desde 2018, Ott Tänak, Sébastien Ogier y Kalle Rovanperä han sido campeones del WRC con un Toyota Yaris.

Y, precisamente, los dos últimos han ayudado a desarrollar y perfilar a su gusto unas ediciones especiales y limitadas a 100 unidades en Europa, que son las que voy a poder probar en el Circuito de Laquais, en Lyon: el Toyota GR Yaris Ogier Edition y el GR Yaris Rovanpera Edition.

Trae diferencias estéticas. El creado por el de Gap, está bañado por una pintura especial gris mate y acoge la bandera francesa en la parrilla y las llantas. Las pinzas de freno son azules y el alerón, que es más grande, está fabricado en fibra de carbono con plástico reforzado. No faltan los adhesivos conmemorativos del WRC y la placa de la versión en el portón. 

En el interior, los toques exclusivos son más comedidos: pespuntes con los colores de la bandera francesa en el volante y blancos en el pomo y los asientos, y una placa en el salpicadero con los títulos conseguidos por Ogier con Toyota (2020 y 2021).

Echo un vistazo al Toyota GR Yaris Rovanpera, que pasa menos desapercibido con su pintura, que no adhesivos, con la decoración de Henri Liupakka, autor de la del coche de drift del bicampeón del mundo de rallyes, que ha utilizado los colores de Toyota Gazoo Racing. El alerón del de Kalle está hecho en el mismo material, pero en su caso es ajustable.

Asimismo, las llantas de 18" son unas BBS forjadas. No le falta la pegatina K.Rovanperä Edition en el portón ni la placa con sus títulos en el salpicadero (2022 y 2023). Además, los pespuntes son azules y blancos, como la bandera de su país, Finlandia.

Pero no todo es estética, porque tienen diferenciales traseros mecánicamente diferentes, además del software que controla el acoplamiento central. También trae cambios en los modos del sistema de tracción total GR-Four. El Sport ha sido sustituido por el Gravel, que brinda un reparto de 53% delante y 47% detrás. Por su parte, el Track suma un antilag para reducir el tiempo de entrada del turbo. Has tomado nota, ¿verdad? Pues bórralo, porque en estas versiones los modos cambian: en el Rovanpera están el Donut y Kalle y en el de Ogier, Morizo y Seb.

Comienzo la prueba con el Toyota GR Yaris Ogier, que equipa el mismo diferencial trasero que la versión estándar del nuevo GR Yaris. Es manual, como todas las unidades que se han puesto a la venta de estas dos ediciones. Sí, porque el Toyota GR Yaris 2024 ahora equipa una transmisión automática de convertidor de par y ocho velocidades, con levas en el volante y función Launch Control, que no mejora, pero sí iguala, el 0 a 100 de la opción manual.

Este Circuito de Laquais, un pequeño Nürburgring por sus diferentes curvas y cambios de rasante rodeados de verde, me permite ir a tope con este deportivo de bolsillo… Que no para todos los bolsillos, como comprobarás al final de esta comparativa entre el Toyota GR Yaris Ogier y el GR Yaris Rovanpera Edition.

Al modo normal se suma, como te he comentado, el Morizo y el Ogier. Con el primero, el acoplamiento central está totalmente abierto -100% de deslizamiento delantero y trasero- en deceleración, con lo que se consigue un mayor sobreviraje. Con el segundo, el reparto de par es 40% delante y 60% detrás, mejorando el paso por curva.

¡Es tan veloz como divertido y adictivo! Te permite ir muy, muy rápido y corregir con bastante facilidad casi cualquier error que cometas. Eso sí, como las velocidades que alcanzas son tan altas, cualquier despiste puede salir caro.

La dirección es rápida y precisa, y realiza un trabajo notable. Lo mismo que la suspensión, que mantiene firme la carrocería y permite cambios de apoyo en un abrir y cerrar de ojos. 

Me bajo del Ogier para subirme al Toyota GR Yaris Rovanpera. Esta unidad tiene el volante a la derecha -recuerda que también se van a vender 100 unidades en Japón, donde también conducen por el lado equivocado-, por lo que se me acumula el trabajo con su cambio manual y mi intención de no dejar al país nipón con un coche menos. Y suerte que el iMt, el punta-tacón automático, desempeña su tarea de forma óptima.

En el caso del Yaris del finlandés, el diferencial trasero es de velocidad constante. El campeón del mundo de rallyes más joven del WRC ha configurado el modo Donut, con el que el acoplamiento central está completamente cerrado en aceleración y deceleración, gracias a que los diferenciales delantero y trasero tienen mecánicamente la misma relación. ¿Y qué se consigue con ello? El tentempié de los policías estadounidenses: donuts (ceros). Claro, influye que los ejes delantero y trasero empujan con la misma fuerza y velocidad.

El otro es el modo Kalle, con el mismo reparto de 40:60 del de Ogier, pero como ese diferencial trasero es de velocidad constante, el par en el eje posterior no cambia, con lo que también tiende a sobrevirar. 

Lo cierto es que tampoco noto unas diferencias enormes entre un modo y otro por tres motivos: estoy pendiente de meter la marcha correcta con la mano izquierda yendo a una velocidad muy loca, los ingenieros japoneses a pie de pista vigilan para que no haya ningún tipo de desmadre y que este circuito no es el mejor para tal fin y sí lo sería uno de grava o tierra. Lo que sí corroboro, de nuevo, es que este Toyota GR Yaris 2024 es mejor que el anterior y te permite ir más rápido gracias a un mejor paso por curva.

Y si eres uno de los afortunados elegidos, ¿cuánto tienes que pagar por uno de ellos? 72.750 euros. Una diferencia notable respecto a la versión base, que parte de 49.500 euros con cambio manual, 47.500 con descuento y de 57.000 euros, 55.000 con la rebaja de la marca, con el automático.

Nuestro veredicto

9.5

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Hugo Valverde

Web Mánager autobild.es y responsable de Audiencias

Hugo Valverde es Responsable de Audiencias y webmanager en AUTOBILD.es. Prueba coches desde 2007. 'Elige un trabajo que te guste y no tendrás que trabajar ni un día de tu vida'. Eso ha hecho.