Prueba del BYD Seal: el coche eléctrico chino despunta en calidad

BYD Seal

Hemos conducido el BYD Seal, una berlina eléctrica a la que debemos juzgar sin complejos, porque se trata de un vehículo sensacional.

Ya había conducido otros coches eléctricos de la marca china, pero hace unos días realicé la prueba del BYD Seal. La berlina de acceso del fabricante, aunque estuve al volante de la versión más potente. Y siendo sinceros, me encantó. Sin tapujos ni complejos, porque no nos sirven de nada.

Los que me conocen saben que soy el aficionado a los coches clásicos, a los deportivos con motores de combustión y a todo lo analógico. Pero vengo de la generación de los 90' y soy consciente de la importancia de la tecnología. Los eléctricos (y los vehículos chinos) no me crean rechazo. Todo tiene cabida en el mercado y deben ser tratados como sus semejantes.

Quizá, la idea de que los coches chinos son de mala calidad y no valen la pena está desfasada. Llevan años aprendiendo a construir coches, han contratado ingenieros y diseñadores occidentales y poseen las materias primas y los conocimientos para hacerlo bien. BYD es un buen ejemplo de ello y os voy a explicar por qué.

Diseño e interior del BYD Seal

El BYD Seal posee unas medidas de 4.800 mm de largo, 1.875 mm de ancho y 1.460 mm de alto. Una figura muy elegante que se roba bastantes miradas allá por donde pasa y que no se parece a ningún otro coche del mercado. A diferencia, por ejemplo, del Xiaomi SU7.

Su firma lumínica tiene personalidad, con ópticas LED estiradas al frente que poseen una especie de boomerang debajo o la infinite light trasera entre ambos faros posteriores. Un techo acristalado, manetas de las puertas ocultas y llantas de 19 pulgadas.

Algunas de las curiosidades del modelo es su lip delantero, líneas y aristas bien marcadas que le dan un toque bastante deportivo y un enorme difusor trasero que... Bueno, es más propio de coches de alto rendimiento. Aunque el BYD Seal eléctrico va sobrado, como ya veremos después.

En el interior, mi unidad lucía una tapicería de piel blanca que contrasta genial con el tono azulado exterior. Asientos con una posición de conducción coupé, de ajuste eléctrico y separados por una gran consola central a doble altura.

Ahí encontramos un buen espacio para objetos en la parte inferior y en la superior, bastantes botones físicos, selector de marcha, dos cargadores inalámbricos para smartphone y una profunda guantera. Minimalista pero muy elegante, aunque nunca fui aficionado al negro piano.

Su enorme pantalla multimedia de 15,6 pulgadas se roba todas las miradas. Una interfaz con un funcionamiento muy fluido e intuitivo. Accesos directos personalizables de aplicaciones y una tool bar superior que se desliza como en cualquier tablet Android o Apple. Y como de costumbre, la pantalla puede rotar y colocarse en formato vertical.

En cuanto a espacio, no hace falta decir que sobra por todos lados. Los ocupantes disfrutarán detrás de mucha comodidad y cuenta con un maletero de 400 litros. No es especialmente grande y quizá no entra cualquier objeto de la mejor manera, pero pude cargar una televisión de 43 pulgadas tumbando la fila posterior (sí, el BYD me hizo el día con esto).

Motorizaciones y conducción del BYD Seal

BYD Seal Excellence

Sus acabados son sorprendentes. Mucha calidad, costuras, iluminación ambiental... A muchos europeos puede comerles la tostada. ¿Pero qué hay de las motorizaciones? ¿Es igual de bueno? Pues en mi caso, os traigo la prueba del BYD Seal Excellence.

En su parte trasera, además, hay un 3,8s bajo el nombre. Y eso significa que puede acelerar de 0 a 100 km/h en 3,8 segundos. Cuenta con una velocidad máxima de 180 km/h y un coeficiente aerodinámico de 0,22 Cx. Un sobresaliente en cuanto a trabajo de carrocería y flujos de aire.

Posee dos motores eléctricos que suman 530 CV y 670 Nm de par máximo con tracción integral. Su batería de 82,5 kWh le otorga una autonomía de hasta 520 kilómetros con un consumo homologado de 18,2 kWh a los 100 km. Si bien, de media, con una velocidad de 120 km/h en autovía e incluso la calefacción puesta, ronda los 21 kWh a los 100 kilómetros.

Sus tres modos de conducción (Eco, Normal y Sport) influyen considerablemente en la entrega de potencia y el consumo. Aunque de cualquier forma, se comporta como un coche muy cómodo de usar en ciudad o carretera. Y especialmente rápido y con un buen paso por curva si quieres una conducción más picante.

Su autonomía real se acerca bastante a las cifras dadas por BYD y puede superar sin problemas los 450 kilómetros. Y a la hora de recargar, admite potencias de hasta 150 kW en CC o de 11 kW en CA. En el caso de la primera opción, podrás aumentar la energía de su batería del 0 al 80% en solo 37 minutos.

¿Vale la pena el BYD Seal?

BYD Seal Excellence

En el caso del tope de gama que he probado, el precio parte desde 48.990 euros sin incluir ayudas. El modelo básico de 313 CV con tracción trasera y algo más de 600 kilómetros de autonomía parte desde los 46.990 euros.

Una buena opción para pasarse a un coche eléctrico con el Plan Moves III, que dejaría al tope de gama con un precio de algo más de 40.000 euros o a la versión de acceso por 36.900 euros. Un gran diseño, mucha tecnología, acabados de calidad y seguridad.

Sin embargo, el gran obstáculo de BYD es el de convencer a los clientes de que esta apuesta es mejor que la del Tesla Model 3, que parte desde 39.990 euros en su versión básica (menos potente), con 513 km de autonomía, mayor velocidad de recarga y un interior simplificado pero con una pantalla mucho mejor conseguida. ¿Tú con cuál te quedas?

Nuestro veredicto

8

BYD Seal

BYD Seal

Marca:

BYD