Prueba del Chevrolet Camaro ZL1 1LE: el rival yanqui del 911 GT3

¿Quién dijo muscle?

Imagen de perfil de Redacción Top Gear

Sabemos lo que nos vas a decir y no, no llevas razón: esta prueba del Chevrolet Camaro ZL1 1LE es completamente nueva. Puede que te estés confundiendo con la prueba del Camaro ZL1 que te dejamos hace algún tiempo... o también con la del Camaro 1LE que también tratamos de domar para transmitirte nuestras impresiones en un intento completamente altruista de enriquecer y ampliar los umbrales de tu conocimiento. Ha sonado poco creíble, ¿verdad? 

¿Quieres algo más brutal? Dodge Challenger SRT Demon

Deja que vayamos al grano: el motivo por el que estamos aquí se llama Camaro ZL1 1LE, acaba de reventar el récord de Nürburgring y tiene unos cuantos argumentos para que, una vez más, sigamos manteniendo que los coches americanos molan más. ¿Quieres los más importantes? Aquí van: está propulsado por un bloque V8 LT4, tiene 660 CV, 895 Nm de par máximo... y puede completar el 0-100 en 3,4 segundos con una velocidad máxima estimada de 321 km/h. Pero no te quedes en las cifras, porque hay más. Mucho, mucho más. 

El Chevrolet Camaro ZL1 1LE de esta prueba tiene, además de un corazón sobrecogedor, unas cuantas gominolas para hacerlo más efectivo sobre la pista: su caja de cambios es manual de seis relaciones con lo que llaman ‘Rev matching’, que no es más que un punta-tacón automático -aquí tienes cómo hacer doble embrague y cómo cambiar sin usarlo- para evitar que las ruedas posteriores pierdan tracción al realizar una reducción brusca. ¿Todavía no lo habíamos mencionado? Oh, sí: este monstruo yanqui es de propulsión. Como te habrás podido imaginar al ver las imágenes de la galería superior, su carrocería cuenta con un paquete aerodinámico específico diseñado para mejorar su comportamiento... pudiendo generar hasta 135 kg de carga a 241 km/h gracias a su generoso alerón posterior. Sí, algo así como montar a tu suegra -aquí los coches en los que nunca podrías meterla- en la parte trasera. Pero sin tener que escuchar sus gritos para que te detengas. 

¿Vas entendiendo que hablamos de algo serio? Seguimos: en el apartado de las suspensiones también se ha realizado un magnífico trabajo y son completamente personalizables. Pero no como suelen serlo habitualmente en los deportivos: aquí tienes la posibilidad de configurarlas entendiendo qué demonios estás haciendo... y no fiándote de que un ordenador con sus complejos algoritmos te diga que es la opción más adecuada a lo que necesitas. Además de tener unos amortiguadores hasta 2,5 kg más ligeros que en otros modelos de la gama, resultan realmente sencillos de toquetear: en la parte superior de las torretas encontrarás la tuerca para elegir la caída de cada rueda que, junto a la posibilidad de ajustar la altura del eje delantero -modificable hasta 10 mm- y el poder optar por tres parámetros distintos en la estabilizadora trasera, te permitirán dejarlo listo para devorar kilómetros de pista o carretera en unos 10 minutos. Y, repetimos, entendiendo lo que haces. 

Aquí tienes el motor V8 de un Camaro impreso en 3D... que funciona de verdad

Como podrás imaginar para calzar al conjunto no se ha elegido cualquier cosa y los desarrolladores de Chevrolet han creado, junto a Goodyear, los Eagle F1 SuperCar 3R. ¿Te preguntas por qué han pasado de gomas tan interesantes como las Michelin Pilot Sport Cup 2 -presentes en el espectacular Jaguar XE Project 8-? No encajaban del todo con el rendimiento esperado por ellos. Así que de fábrica traerá montadas las americanas sobre unas llantas de 19 pulgadas y con un ancho de 305 y 325 para los ejes delantero y trasero, respectivamente. 

Vale, quizá te estemos contando en esta prueba del Chevrolet Camaro ZL1 1LE demasiada literatura y estés deseando que te digamos cómo se comporta, pero entiende que es necesario poner todo en su contexto para entenderlo por completo. ¿Quieres saber qué nos ha parecido el coche? Brutal. Escueta y sencillamente brutal. El comportamiento del Camaro -¿sabías que tiene 50 años?- disimula a la perfección los 1.700 kg de masa que tiene que poner en movimiento en cada giro y ofrece una experiencia al volante tan conseguida que resulta abrumadoramente adictiva. ¿Sigues creyendo que un modelo estadounidense sólo es rápido en el cuarto de milla? Échale un ojo al vídeo de su vuelta en Nürburgring -aquí tienes los datos del circuito que no conoces- y nos cuentas. Y lo mejor de todo es que fuera del circuito también se deja usar sin ningún problema... con un nivel de refinamiento que nos recuerda peligrosamente al 911 GT3 RS que probamos meses atrás. No: no nos hemos vuelto completamente locos. Nosotros tampoco damos crédito a lo que sentimos al volante. 

Si necesitas un veredicto tras la prueba del Chevrolet Camaro ZL1 1LE, es éste: cómpratelo. No sólo por lo que acongoja su imagen, su interior o su bloque. Lo más acongojante es que fuera de la línea recta va bien... y podrías dejar a más de un propietario de 911 -aquí sus siete generaciones en un minuto y medio- con la mandíbula desencajada al verse incapaz de seguirte el ritmo. Magia, amigos y amigas. Magia. 

Texto: Pat Devereux

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