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Prueba: Mercedes-AMG GT 63S 4 puertas

Está disfrazado de berlina, pero...

Imagen de perfil de Luis Guisado
 

Antes de comenzar con esta prueba, me paro ante el Mercedes-AMG GT 63S de cuatro puertas. Pienso en que la gama de coches de Mercedes sigue extendiéndose con una rapidez casi viral, aunque en estos tiempos hacer esta analogía quede feo. 

Pero es que en Stuttgart alguien se dio cuenta de que había un nicho vacío y es por eso que han creado el Mercedes-AMG GT con cuatro puertas y estética coupé. Se trata del tercer modelo desarrollado en su totalidad por AMG (después del SLS y GT) y gracias a ese frontal de nariz de tiburón y a, en palabras del diseñador de Exterior Vitales Enns, “su culo fantástico” , el GT de cuatro puertas tiene un aspecto mucho más impactante para la calle que el Porsche Panamera o el BMW M5

Dos asientos de serie
Dos asientos de serie. Si pagas 1.000 euros, ponen uno más: innecesario. Foto: Mercedes

No te dejes engañar, eso sí, por su nombre, puesto que el Mercedes AMG GT de cuatro puertas usa la plataforma MRA. Eso quiere decir que es la misma del Clase C, Clase E o el CLS, por lo que no es un GT de cuatro puertas en realidad. 

Al menos, su uso esto permite que lleve tracción integral 4Matic, lo que motiva a usarlo en el día a día sin importar las condiciones meteorológicas o el terreno, a diferencia de lo que ocurre con otros coches deportivos. Durante la prueba del AMG GT 63S me ha llamado la atención lo bien que funciona, especialmente cuando tienes en cuenta que pesa 2.045 kilos

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El motor que utiliza es el fantástico V8 biturbo de 4,0 litros firmado por AMG, que brinda 639 CV y 850 Nm de par de 2.500 a 4.500 rpm. Si el motor de doble turbo de Ferrari es el que lidera el camino, esta unidad de AMG está muy cerca en términos de flexibilidad y carisma. En breve, por cierto, podremos hablar también de una versión híbrida enchufable del Mercedes AMG GT 4: ¿justo lo que necesitaba?

Sus compresores y su doble salida de escape mejoran la eficiencia, el par a bajas revoluciones y, quizá lo más importante, la respuesta del motor. Su rendimiento es estremecedor, con una aceleración de 0 a 100 km/h en tan sólo 3,4 segundos y una velocidad máxima de 313 km/h, todo ello aderezado con sonidos de la vieja escuela. Sí: petardea al retener. 

Para tragar kilómetros sin mirar la gasolina

Dicho esto, también es importante mencionar que el es más fácil de manejar que el GT Coupé: me lo deja patente durante toda la prueba: el AMG GT 63S con sus cuatro puertas y su "gran" maletero es un devorakilómetros que cuenta con un gran arsenal tecnológico. 

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La caja de nueve velocidades usa un embrague húmedo para reducir el peso y mejorar la respuesta. Los cambios de marcha son rápidos y los parámetros de la dirección, suspensión, motor y transmisión se rigen por el sistema Dynamic Select, que abarca seis configuraciones, desde una para terrenos resbaladizos hasta un modo Race. Dentro de estos hay una disposición adicional, llamada Dynamic Plus, que abarca los Basic, Advanced, Pro y Master. También hay un modo Drift, por si tienes un circuito a mano y goma para quemar... 

Prueba del Mercedes AMG GT 63S cuatro puertas: otra dimensión

El coche se muestra asombrosamente ágil. Se controla muy bien en las curvas y en las frenadas (monta discos de 390 mm delante, aunque si quieres los cerámicos tendrás que pagar por ellos cerca de 8.000 euros). También consigue una excelente tracción en las salidas y es progresivo a la hora de alcanzar sus límites, por lo que te hará feliz si decides jugar con él. 

En cuanto a su habitáculo, aparte de la gran calidad de los materiales que utiliza, la cabina está dominada por la  gran pantalla, también conocida como el IMAX de los coches. Elige entre las configuraciones Classic, Sport y Supersport, y todas las funciones principales del equipo multimedia se mostrarán en la pantalla central. La consola recurre ahora a pantallas TFT empotradas en lugar de los tradicionales botones, y no encontrarás ni una sola ruleta. En su lugar, hay un trackpad sensible al tacto.

Sin botones y con un trackpad
La consola central prescinde de botones físicos; ahora son sensibles al tacto. También hay un trackpad. Foto: Mercedes

El AMG GT de cuatro puertas puede elegirse con cuatro o cinco plazas (añade al precio 1.031 euros en este último caso), tiene dos conexiones USB, posavasos con control de temperatura y, si has elegido los asientos traseros individuales, una pantalla táctil en el centro. El maletero ofrece 461 litros, ampliables hasta 1.324 con los asientos plegados.

Además, tanto el aire acondicionado como los asientos y la iluminación del coche se pueden vincular para “mejorar la condición física del conductor”, explican. Por otro lado, AMG también ha desarrollado su propia fragancia, un “aroma atractivo y deportivo”. En definitiva, podríamos decir que la proliferación de estos modelos ha contaminado el pensamiento de algunos de los grandes jugadores del mercado (sí, nos referimos a Audi y BMW). Mercedes no es inmune, pero hay que decir que el AMG GT de cuatro puertas se merece un lugar en el firmamento por ser bueno, extremadamente bueno. Puede que no sea un GT de cuatro puertas verdadero, pero es algo incluso mejor.

Para terminar con esta prueba del Mercedes-AMG GT 63S s cuatro puertas, solo me queda hacer una reflexión. Mercedes ha dado en la línea de flotación a modelos tan serios como los que propone Porsche. Pero quizá, solo quizá, esa unión un tanto forzada con su hermano Coupé le hace perder algo de fuerza. ¿Internet, qué opinas?  

Un texto de Jason Barlow

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