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Prueba del Renault Mégane RS 2018. Con el puño en la mesa

¿Hyundai i30 N? ¿Porsche 718 Cayman? ¡Quién dijo miedo!

Imagen de perfil de Luis Guisado
Actualizado
Con sus 280 CV y su cambio de doble embrague

Durante la prueba del Renault Mégane RS 2018 he llegado a una conclusión. Tengo que tragarme mis palabras. O, al menos, cambiar un poco mi opinión.

Hace tiempo escribí la prueba del Hyundai i30 N y en ella llegaba a la conclusión de que era el mejor compacto deportivo del momento. Y es que me ganó con su estética tan cañera, ese sonido de escape que te permite ir petardeando allá donde vayas, esa dirección, ese feeling a deportivo de los de siempre, sin tonterías, sin estupideces... y eso sin hablar de su comportamiento dinámico tan bueno.

¿Renault Mégane RS o Hyundai i30 N?

El nuevo Renault Mégane RS 2018 sigue esa senda. Un camino, el de los deportivos compactos rápidos, que sabe recorrer a la perfección desde hace años, y, casi siempre, con productos bastante buenos. Mira el Renault Clio Williams, por ejemplo, un utilitario al que metieron un motor más grande que el 1.8 16v que solía llevar y que por eso mismo no cabía el aire acondicionado. O el Renault Mégane R26.R.

Pero no me enrollo más. Vamos a por la prueba: en el Renault Mégane RS el sistema ha sido optimizado para funcionar en unas condiciones más deportivas. Te cuento cómo es: a menos de 60 km/h, las ruedas traseras giran en contrarias a las del eje delantero (beneficio: más agilidad al simular menos batalla) y por encima de los 60 km/h, las traseras girar en la misma dirección que las delanteras (beneficio: más velocidad de paso por curva y estabilidad, porque el efecto es como si tuviera mayor distancia entre ejes).

Vídeo: así funciona el 4Control del Mégane R.S.

Otra de las exquisiteces del Renault Mégane RS son los topes hidráulicos en compresión de la suspensión. Básicamente, se trata de un amortiguador dentro del amortiguador que evita el efecto rebote en compresión. Es decir, los cuando los amortiguadores se hunden al máximo, se encuentra el elemento hidráulico para no hacer tope en seco. Esta tecnología está derivada de los rallys y mejora el comportamiento en zonas de curvas.

El motor del Renault Mégane RS

Es un cuatro cilindros turboalimentado de 1,8 litros con 280 CV de potencia y un par máximo de 390 Nm a tan solo 2.400 vueltas. Es un bloque de la familia M relacionado con otros modelos como el Renault Clio RS o, ejem, la Renault Espace V. En este caso el código es M5P, lo que quiere decir que hablamos de una cilindrada de 1.797 cc... y que también lo puedes encontrar en el precioso Alpine A110.

 

Sobre el papel, el Renault Mégane RS de esta prueba es capaz de acelerar de 0 a 100 km/h en 5,8 segundos, plantarse en los 400 metros desde parado en 14 s y alcanzar una velocidad máxima de 250 km/h (posiblemente esté autolimitada). Es cierto que esperaba algo más de punch a la hora de hundir el pedal del acelerador, pero supongo que una cilindrada contenida tiene algo que ver. 

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Quizá el cambio automático del Mégane RS de esta prueba también tenga parte de responsabilidad. No es lo mismo una unión mecánica de una caja manual que un automática, donde una centralita tiene que pensar si sube de marcha, reduce o mantiene. En todo caso, no me parece un drama escoger este coche con esta especificación: en modo Race hace cambios contundentes y rápidos, escoge siempre la marca más adecuada y, a diferencia de lo que me pasaba en el Renault Clio RS, no echo de menos el embrague. Además, las levas, suficientemente largas como para dejarte cambiar con el volante girado, te ayudan a acoplarte rápidamente.

Ese modo Race ha sido la constante durante la prueba, y eso que tiene otros modos comunes con el resto de los Renault Mégane: Neutral, Confort y Sport (además del que puedes configurar varios parámetros). De los dos primeros mejor no te hablo para que no se te ponga la cara triste, aunque probablemente serán los que utilices si no quieres que la resonancia del escape acabe por marear a tu tía abuela del pueblo. El Sport... bueno, tiene difícil justificación, ya que la configuración Race es la verdaderamente deportiva. Junto a ella puedes optar por una pantalla algo más deportiva en aspecto con las revoluciones y la principal diferencia que encuentro es que en este modo y con el cambio en manejo manual no te cambia de marcha automáticamente.

Prueba Mégane RS: curvas, curvas, curvas

El Mégane RS es un coche relativamente confortable: los asientos recogen el cuerpo de maravilla y son hasta cómodos por mullido y diseño. También su habitáculo te pone las cosas fáciles: no hay que olvidar que en el fondo se trata de un Renault Mégane. Es decir: espacio bien estudiado, plazas traseras decentes y, ay, el mismo sistema de infotainment que deja todo el manejo en manos de botones táctiles.

Pero si estás leyendo esta prueba del Renault Mégane RS 2018  es porque te interesan otras cosas más allá de ir y venir del trabajo con un electrodoméstico. Así que vamos a buscar curvas, que es de lo que vice este modelo.

Una de las cosas que más me ha gustado ha sido la dirección. El volante tiene un grosor adecuado: ni tan gordo como puede tener un BMW M, ni tan fino como el de un Jaguar E-Type. Y lo mejor llega cuando lo mueves: te encuentras una dirección muy precisa que marca el camino con seguridad. El eje trasero, con las ruedas traseras directrices, sigue obediente: es muy complicado sacarlo de sus casillas. Eso lo consigues si en pleno apoyo levantas el acelerador: al ahuecar, la trasera se mueve levemente, pero siempre de manera comunicativa. Además, el ESP para bien sin brusquedades.

Frente a sus rivales, es más efectivo que el Volkswagen Golf GTI (también es menos potente aunque cuesta lo mismo), al nivel del Hyundai y menos radical que el Honda Civic Type R. En cuanto al Seat León Cupra, se podría decir que tambien va mejor a la hora de hacer un puerto de montaña.

No he podido conducir el Mégane RS con chasis Cup (Torsen, suspensión específica, pinzas en color rojo), pero tal cual lo he probado es más que satisfactorio. Una de las particularidades del RS automático con chasis Cup es que no puede montar el autoblocante que sí lleva la versión manual, pero te aseguro que no lo vas a echar de menos: como te decía antes, se come las curvas con una solvencia total. 

También me han gustado los frenos. Me pasa como co el motor: me gustaría algo más de fuerza, sobre todo en los primeros momentos al pisar el pedal, pero luego demuestra ser un equipo potente, duradero y resistente a la fatiga. Claro, lo firma Brembo y eso siempre es un punto a favor.

¿Cuál es el precio del Renault Mégane R.S. 2018?

Como puedes ver abajo, el precio del Renault Mégane RS 2018 no es bajo, pero seguro que en la marca tienen promociones con las que convertir a este modelo en el compacto deportivo definitivo:

Precio del Renault Mégane RS 2018
Renault Mégane RS cambio EDC 36.470 euros  
Renault Mégane RS cambio manual 34.470 euros  
Renault Mégane RS Cup cambio EDC 38.237 euros  
Renault Mégane RS Cup cambio manual: 31.600 euros 36.237 euros  

Para terminar esta prueba del Renault Mégane RS 2018, solo me queda lo bien equilibrado que está este compacto. Quizá no es visualmente tan potente como el i30 N, pero en general, y para mi gusto, es un coche más conseguido. Lo que no quiere decir que el coreano sea malo. Si dudas entre los dos, te aseguro que no me gustaría estar en tu pellejo (bueno, sí).

¿Quieres buscar rivales para el Renault Mégane R.S.? Mira en nuestras fichas de coches

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