He probado el Mazda 6e, la berlina eléctrica que quiere que te olvides del Tesla Model 3

He probado el Mazda 6e, la nueva berlina eléctrica creada junto al fabricante chino Changan que quiere que te olvides del Tesla Model 3, con hasta 552 km de autonomía.

Ha tardado, pero la electrificación está llegando a Mazda y podría afectar incluso a su icónico MX-5, el coche más purista de la marca asiática. Eso son cosas del futuro, pero el presente ya es muy prometedor como coches como el Mazda 6e, la berlina eléctrica que quiere que te olvides del Tesla Model 3.

Es innegable que Mazda es una marca que suele ir a contracorriente. Cuando otros fabricantes apuestan por el downsizing (hacer motores más pequeños), decide lanzar bloques de gran cilindrada. ¿Y cuando todos apuestan por la electrificación? Pone en valor la combustión y se adentra en los BEV de forma relajada.

Hasta ahora, el único coche eléctrico de la marca japonesa era el MX-30, un SUV con mucha personalidad, pero con cualidades muy limitadas como coche de baterías. Sin embargo, gracias a una colaboración con el fabricante chino Changan, ahora hay otra alternativa que puede luchar de forma seria en el sector.

Saluda al Mazda 6e, una berlina de 4,92 metros de largo que se presenta como el sucesor del Mazda 6 que todos conocemos y que llegó hace un par de décadas a las carreteras. Al contrario que aquel, este no es un coche tan japonés, ya que un gran porcentaje proviene de Changan y Mazda se ha ocupado de cuestiones como el diseño y la puesta a punto. Aun así, se agradece su llegada.

En un momento en el que cada vez se ofrecen más SUV, es agradable que lleguen nuevas berlinas al mercado. Además, hay que reconocer que la marca japonesa ha hecho un gran trabajo con el aspecto exterior, que se basa en el lenguaje ‘Kodo’ que define a sus modelos. 

El diseño del Mazda 6e es imponente, con un frontal comandado por una gran parrilla simulada y unos finos faros LED, mientras que en la zaga destacan unos pilotos unidos con focos circulares y un alerón activo justo por encima. Asimismo, en el lateral destacan las llantas de aluminio de 19 pulgadas y una silueta con una cierta caída coupé del techo.

Este último detalle es atractivo en el exterior, aunque hace que el espacio para la cabeza en las plazas traseras se vea algo limitado si eres alto. Aun así, la anchura es correcta y el espacio para las piernas es más que adecuado. Esto es algo esencial en una berlina, como lo es un maletero correcto, aquí con 466 litros de capacidad.

Por otra parte, el interior del 6e destaca por otras cuestiones, como un cambio de filosofía claro respecto de anteriores coches del fabricante. Ya no hay un enfoque tan claro en la ergonomía a través de los mandos fisicos, sino una idea más alineada con la mayoría de marcas actuales: dos pantallas (de 10,2” para el cuadro de instrumentos y una central de 14,6”) y casi todo táctil.

Ni siquiera hay un botón de arranque a bordo y funciones como las de la climatización se manejan desde la pantalla, así como el ajuste de los espejos e incluso el manejo de los limpiaparabrisas. Personalmente, me parece un atraso, aunque reconozco que la pantalla central tiene buena resolución, es muy fluida y ofrece muchas opciones de personalización de accesos directos.

Junto a esto, el habitáculo es agradable, con una selección de materiales que da una buena impresión. Quizás algunos acabados se sitúen por debajo de algunos anteriores coches de la firma, pero es un entorno bien terminado en lo general.

Dos potencias y 552 km de autonomía

Hay dos versiones que conforman la gama mecánica de la berlina eléctrica de Mazda, ambas con tracción trasera. Hay una de 258 CV con una batería LFP de 68,8 kWh de capacidad, así como también está disponible una variante de autonomía extendida con 245 CV y una batería NCM de 80 kWh. En ambos casos, el par es de 320 Nm.

Las prestaciones de ambas versiones son casi idénticas, con una velocidad máxima limitada a 175 km/h y una aceleración de 0 a 100 km/h en 7,6 segundos en el modelo de 258 CV y en 7,8 segundos en el de 245 CV. Ahora bien, hay otra diferencia clave.

Se trata, cómo no, de la autonomía del Mazda 6e. El modelo de acceso puede recorrer 479 kilómetros con una carga y la batería mayor permite recorrer 552 kilómetros. Las recargas se realizan a 11 kW en CA en ambos casos, pero una peculiaridad es la carga rápida en CC, que puede realizarse a 165 kW en la batería pequeña, pero se queda en 90 kW en la más grande.

¿Cómo se conduce?

Si creías que la conducción del Mazda 6e iba a ser similar a la de muchos otros eléctricos con ADN chino, estás equivocado. En lugar de tener un tacto extremadamente blando y muy filtrado, hay ciertos rasgos que permiten identificar a este modelo como uno más de la gama del fabricante asiático.

Por ejemplo, la suspensión tiene un tarado algo firme, pero no llega a ser incómoda. Filtra adecuadamente los baches, especialmente en el modo normal de conducción, pero no llegas a notar que la carrocería se mueva mucho. Es así incluso en carreteras algo reviradas y a mayor velocidad, donde el coche se mantiene estable.

Aquí también sale a relucir la dirección, que también me da buenas sensaciones. Por supuesto, no es extremadamente comunicativa, pero no se siente desconectada y tiene un cierto peso que te hace sentir en control. Además, también es bastante directa para un coche de estas dimensiones, lo que hace que encuentres un inesperado carácter dinámico.

Evidentemente, el 6e no es un coche deportivo, pero ofrece una conducción que deja buenas sensaciones. Es así en sus tres modos de conducción: Normal, Sport e Individual. Tienes la variedad justa, aunque su elección te obliga a quedarte con ciertos parámetros de la conducción.

Me refiero a la retención, que no podrás regular mediante levas o algún botón en el habitáculo. Hay niveles predeterminados para los modos Normal y Sport que no puedes cambiar y solo puedes variarlos en el modo Individual, ya sea a través de la pantalla o si configuras uno de los dos botones personalizables del volante.

Así es como puedes navegar entre los niveles Low, Standard, Moderate y Strong. El modo más severo está enfocado a la ciudad, aunque no llega a ser un one-pedal, mientras que los demás son perfectos para otras vías y condiciones de tráfico. Ahora bien, se echa en falta la existencia de unas levas que te dejen variar entre los niveles con más facilidad.

Como digo, esa variación solo podrás llevarla a cabo en el modo Individual, donde también puedes ajustar parámetros como el tacto de la dirección y la aceleración. Sobre esto último, el empuje es tan inmediato como esperas al pisar el pedal derecho y no hay nada de retardo en la entrega de potencia, pero el empuje se vuelve más progresivo cuando ya estás en marcha.

En esencia, la aceleración recuerda levemente a la de un coche de combustión, algo que también sucede con el freno. Al contrario que en otros BEV, el tacto del pedal tiene una dureza moderada y es efectivo desde el principio, de manera que no tienes esa zona muerta que sí presentan muchos otros eléctricos.

De esta forma, aunque la prueba del Mazda 6e ha sido un primer contacto muy leve, las sensaciones son positivas. La conducción tiene ese carácter dinámico que se espera de una berlina, así como demuestra comodidad y estabilidad. Incluso es así en algunos tramos de Autobahn, donde la conducción a la velocidad máxima se realiza con suavidad, confort y poco ruido.

En general, mis pegas van más asociadas al nuevo concepto de interior y al exceso de dependencia de la pantalla, lo que ha reducido la comodidad de uso del coche. Sin embargo, en lo demás me quedo muy satisfecho. Habrá que esperar algo más para poder probarlo a fondo y convivir con él, eso sí.

Precio y rivales

Sin ayudas ni descuentos, el precio del 6e arranca en 43.725 euros para la versión de 258 CV, mientras que el de 245 CV con la batería grande escala a 45.425 euros. Ahora bien, la firma japonesa ofrece una oferta de lanzamiento que permite encontrar el modelo más potente por 39.515 euros.

Con unas primeras unidades que se esperan para los últimos meses del año, la berlina eléctrica de Mazda está lista para plantarle cara a rivales muy duros. Por ejemplo, el BMW i4 eDrive35 Gran Coupé de 286 CV con entre 450 y 514 km de autonomía parte de 58.650 euros y el BYD Seal Comfort de 231 CV con 460 km de autonomía arranca en 40.990 euros (39.780 euros con descuentos).

A estos modelos se sumará la referencia entre las berlinas de baterías: el Tesla Model 3. Se ofrece desde 39.990 euros en su variante de 283 CV con 513 km de autonomía, lo que lo convierte en el rival más duro del Mazda 6e.

Nuestro veredicto

8

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Sergio Ríos

Redactor

Sergio Ríos es Redactor de Auto Bild y Top Gear. Prueba todo tipo de coches, escribe artículos y graba contenido para redes sociales. Por un friki del motor, para los frikis del motor