En 2013 Alfa Romeo se dio cuenta de que necesitaba un coche que hiciera soñar a los alfistas. Y lanzó el 4C que se fabricaba con los Maserati en Módena

El Alfa Romeo 4C fue el último deportivo puro de la firma italiana, equipado con tecnologías vanguardistas y una relación peso-potencia inferior a 4 kg/CV.
Uno de los Alfa Romeo más bonitos jamás construidos fue el 8C Competizione y estaba inspirado en los deportivos de los años 30 y 40. Sin embargo, en 2013 la firma italiana se dio cuenta de que necesitaba un coche que hiciera soñar a los alfistas con una experiencia de conducción totalmente radical. Ese fue el Alfa Romeo 4C.
En aquella época, la industria del automóvil atravesaba por un momento difícil, intentando recuperarse todavía de las crisis de 2008, al tiempo que tenía que adaptarse a las nuevas obligaciones de Europa de reducir las emisiones. Empezaban a proliferar los motores de tres cilindros y baja cilindrada, el Downsizing.
Alfa Romeo llevaba unos años renovando su gama. En 2008 lanzó el MiTo para el segmento B y en 2010 el Giulietta, con el que la marca del Biscione regresaba al segmento C para competir directamente con el Volkswagen Golf, el rey de la categoría. También en 2008 enamoró al mundo con el Alfa Romeo 8C Competizione.
Por otro lado, el 159 ya acusaba sus años y en la dirección ya estaban preparando su relevo, que llegaría más tarde, con el Giulia. Igualmente, en la compañía estaban preparando el terreno para desembarcar en el segmento SUV, que ya estaba en pleno auge.
Entre tanto, Alfa Romeo hizo una de esas cosas que hace cada cierto tiempo, lanzar un deportivo extremo. Un coche pensado únicamente para aquellos que aman la conducción y no les importa el tamaño de la pantalla, cuántas posiciones tiene el asiento o si puede cargar su smartphone por inducción.
Alfa Romeo 4C, el último deportivo puro del Biscione

El Alfa Romeo 4C se presentó oficialmente en el Salón del Automóvil de Ginebra de 2013 con una edición limitada llamada Launch Edition y con un precio de 62.300 euros para el mercado español.
Con el 4C, la marca italiana regresaba al mundo de los coupés deportivos ligeros. Era un pequeño coupé biplaza de apenas 3,99 metros de largo, 2 metros de ancho y sólo 1,18 metros de alto, con una distancia entre ejes de 2,38 metros.
Unas medidas que lo convertían en un coche único y que resaltaban sus proporciones de superdeportivo, al tiempo que acentuaban sus características de agilidad.
Además, gracias al excelente trabajo de los diseñadores, el vehículo alcanzaba los máximos niveles de eficiencia aerodinámica garantizando un Cx negativo que, al igual que en los vehículos de competición, contribuía a aumentar la estabilidad a alta velocidad, gracias a la carga aerodinámica.
El diseño estaba claramente inspirado en el prototipo presentado dos años antes en el mismo escenario suizo y que suscitó tanta expectación, ganando tres prestigiosos premios: ‘AutoBild Design Award' (2011, Alemania), 'Design Award for Concept Cars & Prototypes' (2012, Italia) y 'Most Exciting Car of 2013 - 'What Car?' (2013, Gran Bretaña).

Una de las señas de identidad del Alfa 4C eran los faros bi-LED, compuestos por un conjunto de LEDs integrados en una carcasa de fibra de carbono. En el interior, destacaba la fibra de carbono de la célula central, a la vista para resaltar la sensación de ligereza, tecnología y unicidad del vehículo.
El salpicadero, sencillo y marcado para disfrutar a bordo, se realizó extremando el concepto de "orientado hacia el conductor", gracias a unos instrumentos digitales y a los selectores del cambio situados en el volante convenientemente perfilado.
Tecnologías y materiales de vanguardia

Igual que en el 8C Competizione, la denominación 4C estaba inspirada en el pasado de la marca, proyectando hacia el futuro valores de tecnología y emoción. De hecho, recuerda la gran tradición deportiva de Alfa Romeo: las siglas 8C y 6C en los años 30 y 40 identificaban modelos de competición y de carretera equipados con el motor de ocho y seis cilindros, respectivamente.
Así confirmaba Alfa Romeo en su proyecto y construcción el objetivo de una relación entre peso y potencia de auténtico superdeportivo, inferior a 4 kg/CV, pero apuntando más a que a la potencia máxima desarrollada, a la contención del peso para garantizar la máxima agilidad y las mejores prestaciones.
El Alfa Romeo 4C utilizaba para ello tecnologías y materiales de vanguardia derivados de superdeportivos (como el Alfa Romeo 8C Competizione), como la fibra de carbono, el aluminio, la tracción trasera y otras soluciones propias de los últimos modelos de serie, pero evolucionadas para resaltar aún más la deportividad del 4C.
Una prueba de ello era el motor de cuatro cilindros turbo 1.750 con inyección directa, realizado completamente en aluminio y unido al sofisticado cambio automático de doble embrague en seco Alfa TCT y el selector Alfa D.N.A. con el inédito modo Race.

El motor entregaba 240 CV de potencia y 350 Nm de par, cuyo 80% ya estaba disponible desde las 1.700 vueltas. Los ingenieros de Alfa lo diseñaron con un objetivo concreto: garantizar prestaciones extraordinarias, pero sin renunciar a la fluidez de marcha y al aprovechamiento de cualquier situación, en un circuito o en el tráfico urbano.
Colocado en posición central, el motor adoptaba sistemas de admisión y escape específicos optimizados para resaltar la respuesta a regímenes bajos y altos, favorecido por el cigüeñal de ocho contrapesos.
Asimismo, incorporaba soluciones técnicas de vanguardia como la mencionada inyección directa de gasolina, el doble variador de fase continuo, tanto en la admisión como en el escape, el turbocompresor y el revolucionario sistema de control denominado scavenging que eliminaba el turbolag.
Un chasis muy ligero

En Alfa Romeo eran conscientes de que una estructura rígida, resistente y ligera es un requisito imprescindible para diseñar un automóvil deportivo de altas prestaciones.
En particular, el chasis del 4C estaba constituido por un monocasco realizado totalmente en fibra de carbono con tecnología pre-preg derivada de la Fórmula 1.
Esta solución sólo se adoptaba en los superdeportivos más compactos, de apenas 65kg de peso, en cuyo interior se obtiene el espacio para el piloto y el pasajero. Las estructuras delantera y trasera del chasis y la jaula de refuerzo del techo estaban hechas en su totalidad de aluminio.
El Alfa Romeo 4C se producía en la factoría Maserati en Módena, lo que asegura la máxima calidad y un cuidado de los detalles a un nivel casi artesanal.
La disponibilidad anual se limitó a sólo 3.500 unidades, debido a las limitaciones relacionadas con las soluciones técnicas y tecnológicas adoptadas. De todas ellas, 1.500 se destinaron a Europa, Oriente Medio y África, 1.200 a Norteamérica y 800 al resto del mundo.
