El GT-R (R32) fue el deportivo que cambió las reglas del juego JDM. Y puede ser porque Nissan compró un Porsche 959 para fijarse en él

El Nissan Skyline GT-R de la generación R32 dejó una huella imborrable al ser casi invencible, pero ¿sabías que Nissan compró un Porsche 959 para desarrollarlo?
El GT-R de Nissan es un deportivo JDM casi invencible y todo un icono, especialmente en aquellos con el motor RB26DETT, que puedes comprar actualmente por lo que te cuesta un compacto. El coche que lo usó por primera vez fue el R32, pero ¿sabías que Nissan compró un Porsche 959 para desarrollarlo?
La historia de Nissan con el GT-R se remonta a la década de 1960, cuando se lanzó al mercado el C10 o ‘Hakosuka’, con un motor S20 de seis cilindros en línea que rendía unos 160 CV. Este mismo propulsor se utilizó en la siguiente generación, pero más tarde desapareció la variante GT-R y solo se ofrecieron algunos como el GTS-R (R31).
Esto cambió a finales de la década de 1980, cuando la firma japonesa quiso recuperar estas siglas con una nueva versión deportiva del Nissan Skyline que fuera capaz de plantarle cara a algunos de los coches más rápidos del momento. Una de las claves para ello era desarrollar una mecánica a la altura, pero ¿cuál era la mejor forma de llevar su potencia a las ruedas?

En la firma japonesa pensaron en la tracción a las cuatro ruedas, que gozaba de una gran popularidad en aquel momento. Una de las marcas que más estaba destacando con ella fue Porsche con su 959, de manera que Nissan se puso en contacto con el fabricante de Stuttgart para comprarles un ejemplar y así poder investigar su sistema de tracción. Sonaba bien, pero no salió.
La marca alemana se negó a venderles un ejemplar de su deportivo, así que la compañía asiática optó por seguir un plan B, que no fue otro que comprar una unidad a un vendedor externo. En concreto, se hicieron con un coche vendido en Bélgica, el cual presentaba un color Polar Silver exterior que se combinaba con un tono Dark Grey Metallic para el habitáculo.
Con un motor twin-turbo de seis cilindros y 2,8 litros, el Porsche 959 era uno de los mejores deportivos del momento, pero Nissan solo estaba interesada en el sistema de tracción integral. Hacia eso enfocaron todos sus esfuerzos en el que era el chasis 22 de las 292 unidades que se fabricaron y que se agotaron casi al instante pese a costar 420.000 marcos alemanes.

Tras realizar multitud de pruebas e incluso desmontar el coche por completo, el Nissan Skyline GT-R de la generación R32 salió al mercado con el sistema de tracción total ATTESA (Advanced Total Traction Engineering System for All-Terrain) como una de sus mayores fortalezas. Era una tecnología que ya estaba presente en otros coches, pero se mejoró en el GT-R.
En la generación R32 de este modelo es donde contó con una versión con división electrónica del par motor E-TS. Su diseño era similar al de un sistema de tracción trasera, pero se utilizaba una caja de transferencia en la parte trasera de la transmisión para enviar la tracción al eje delantero. En esencia, era una fórmula similar a Steyr-Daimler-Puch del 959.
Este sistema se fue mejorando en generaciones posteriores del deportivo japonés, como en la generación R33, que trajo consigo una nueva versión denominada E-TS Pro. Esta variante se utilizó incluso en el Nissan GT-R de la generación R35, el más reciente, pero con algunas variaciones.

A pesar de todo, fue el R32 el que marcó la diferencia, ya que incorporó este sistema por primera vez y lo combinó con un motor RB26DETT que se ha convertido en uno de los mejores propulsores del automovilismo japonés. En conjunto, esta generación fue casi invencible y se ganó el apodo de ‘Godzilla’ por su buen rendimiento en competición.
Así, hablamos de una leyenda del universo JDM, la cual le debe mucho al Porsche 959. De no ser por ese modelo, quizás no habría sido un coche tan bueno en diversos aspectos, lo que hace que aquel chasis 22 del superdeportivo de Stuttgart sea tan especial. Casi podría estar en un museo, pero ese no fue su destino.
Tras ser usado por Nissan y contar con 1.500 km recorridos, la empresa de coches clásicos Canepa lo compró en 2019 con la documentación que acreditaba que fue adquirido por el fabricante japonés. Ahora bien, la idea era restaurarlo y modificarlo en el apartado técnico para convertirlo en un 959 SC Reimagined by Canepa.
Estéticamente, se pintó el exterior de color Oak Green y el habitáculo se especificó en color marrón. También se instalaron nuevos amortiguadores y unas nuevas llantas de 18” con una estética similar a la original, tras las cuales se colocaron unos frenos mejorados. El habitáculo también mantuvo la esencia de fábrica, pero la mecánica cambió mucho.
El propulsor no varió, pero fue mejorado para entregar nada menos que 800 CV de potencia, de manera que este 959 se convirtió en un coche capaz de plantarle cara a los superdeportivos actuales más de tres décadas después. Salió a la venta por más de 3 millones de euros, lo que le dotó de una inesperada nueva vida como restomod.
De esta forma, este Porsche 959 que sirvió para desarrollar el Nissan Skyline GT-R ha tenido una historia de lo más peculiar y siempre será muy especial. No solo es una de las mejores creaciones de la marca alemana y un representante de los mayores avances técnicos de los años 80, sino que sirvió para concebir uno de los mayores iconos de los deportivos japoneses.
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Sergio Ríos
Redactor
Sergio Ríos es Redactor de Auto Bild y Top Gear. Prueba todo tipo de coches, escribe artículos y graba contenido para redes sociales. Por un friki del motor, para los frikis del motor
