El Honda Prelude es casi un Type-R por debajo, pero con pocos CV. Otros coches con un chasis muy superior a su potencia real

Honda Prelude
Honda Prelude

Repasamos algunos de los mejores deportivos con potencia justa y chasis de ensueño de la historia: curiosamente todos son japoneses.

Vivimos en una época en la que parece que, si un coche no supera los 400 o 500 CV, que son especialmente fáciles de conseguir desde la llegada de las mecánicas eléctricas, ya no merece llamarse “deportivo”. Pero la realidad es que la diversión al volante no siempre tiene que ver con el motor más grande o el turbo más salvaje, la historia está repleta de modelos con potencia justa, pero con un chasis que ofrecía grandes sensaciones de conducción.

Sacamos esto a colación debido al nuevo Honda Prelude. Su regreso marca el retorno de uno de los nombres más míticos de la marca japonesa, pero no solo eso, también es una reivindicación de una manera de entender cómo pueden ser los coches deportivos: equilibrados, precisos y usable en el día a día.

Emplea el mismo motor que el Honda Civic, un 2.0 de gasolina que cuenta con el apoyo de dos bloques eléctricos, es decir, es híbrido autorrecargable. Desarrolla una potencia de 184 CV, suficiente para pasar de 0 a 100 km/h en 8,2 segundos, pero una cifra que no termina de convencer a todo el mundo.

Esto es así porque a nivel de chasis y componentes comparte mucho con el Civic Type-R, lo que indica de manera inequívoca que podría digerir una potencia mucho mayor. Sin embargo, la marca de la ‘H’ no ha querido crear un modelo radical, de manera que el comportamiento estará muy por encima de la potencia bruta que entregará.

Esto nos ha hecho recordar estos otros coches que tienen un chasis muy superior a su potencia.

Subaru Levorg

El Subaru Levorg es, probablemente, uno de los coches más infravalorados del mercado. A simple vista, parece un familiar discreto, más pensado para el día a día que para atacar un puerto de montaña. Pero quien haya conducido uno sabe que su chasis es una pequeña obra de arte.

Bajo el capó lleva un motor 1.8 turbo con 170 caballos, que dista mucho de poder ser considerado como espectacular, pero combinado con la tracción total simétrica y el bajo centro de gravedad típico de Subaru lo convierten en un coche tremendamente estable. No es especialmente rápido en recta, pero en curvas transmite una sensación de control y agarre que muchos deportivos más potentes envidiarían.

Su equilibrio entre comodidad y rigidez, la precisión del eje delantero y el reparto de pesos hacen que el Levorg sea una joya para conductores que disfrutan de la conducción fluida y técnica. Es un ejemplo perfecto de coche que te saca una sonrisa cuando enlazas curvas, aunque el velocímetro no marque cifras de infarto.

Toyota GT86 y Subaru BRZ

Fueron criticados por su falta de potencia y el rango de revoluciones en el que la entregaban, así que en su segunda generación (ya como GR86), ambas compañías subieron la cilindrada del motor a 2,4 litros y su potencia a 234 CV. Ese pequeño aumento, sumado a una mayor elasticidad del bloque, resultó en un perfeccionamiento de la fórmula.

Aquí no hay turbos, no hay ayudas invasivas, no hay trucos: solo tú, el coche y la carretera. El chasis es tan equilibrado que permite jugar con el eje trasero con mucho control, lo que es una delicia para quienes tienen mejores manos. Este dúo demuestra que no hacen falta tracción total, muchos caballos y toneladas de electrónica para divertirse.

Honda CR-X

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No podemos hablar de deportivos con poco motor pero gran chasis sin mencionar al Honda CR-X. Primero, porque es un miembro de la dinastía de Honda y el Prelude. Segundo, porque ese coupé compacto, lanzado en los años 80, es uno de los mayores ejemplos de que la ligereza y el equilibrio pueden superar a la potencia pura.

Con apenas 125 o 150 CV en sus versiones más potentes, el CR-X se convirtió en un icono de conducción divertida gracias a su peso pluma (menos de una tonelada) y a un chasis tan ágil que costaba creérselo. Fue un referente y a día de hoy sigue siendo un coche muy buscado entre los aficionados, precisamente porque representa lo que muchos echan de menos: un deportivo pequeño, ligero, directo y sin filtros.

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Mario Herráez

Colaborador

Colaborador redacción motor Auto Bild España