Lexus quiso tener su propio BMW M4 y lanzó el IS-F con motor V8. No vendieron demasiados, pero ahora es una opción encantadora

El Lexus IS-F fue la respuesta de la marca japonesa al trío premium alemán, con una propuesta que se salía de lo común.
Durante muchos años, hablar de Lexus ha sido sinónimo de hablar de confort, refinamiento y fiabilidad. La marca japonesa se ha construido una sólida reputación fabricando berlinas premium silenciosas y tecnológicamente avanzadas, pero se quedaba atrás respecto a sus competidores alemanes en el terreno de las altas prestaciones, que dominaban por BMW M, Mercedes-AMG o Audi RS. Eso cambió en 2007, cuando Lexus decidió lanzar su primer modelo desarrollado específicamente para competir en el segmento de las berlinas deportivas de alto rendimiento: el Lexus IS-F.
La letra “F” no fue elegida al azar. Procedía del circuito Fuji Speedway, en Japón, donde el coche fue desarrollado y puesto a punto. Lexus quería dejar claro desde el principio que aquello no era simplemente un IS con más potencia, sino un modelo profundamente modificado para ofrecer unas prestaciones y un comportamiento deportivo al nivel de los referentes alemanes del momento.
El corazón del IS-F era un motor completamente nuevo: un V8 atmosférico de 5,0 litros denominado 2UR-GSE. Este bloque desarrollaba 423 CV a 6.600 rpm y entregaba un par máximo de 505 Nm a 5.200 rpm. Gracias a ello, era capaz de acelerar de 0 a 100 km/h en apenas 4,8 segundos.
Más allá de las cifras, el motor destacaba por su planteamiento técnico. Contaba con culatas de aluminio, distribución variable dual VVT-iE y un sistema de inyección combinado directa e indirecta, denominado D-4S, que permitía optimizar tanto el rendimiento como la eficiencia dependiendo de las condiciones de conducción.
Lexus también prestó mucha atención al sonido del motor. El sistema de admisión incorporaba un conducto específico que transmitía parte de la acústica mecánica al habitáculo para intensificar la experiencia deportiva.
Otro elemento clave del IS-F era su transmisión automática Sport Direct Shift (SPDS) de ocho velocidades. En 2007 era una auténtica rareza encontrar una caja automática con tantas relaciones en un deportivo de este tipo. Lexus aseguraba que podía realizar cambios en apenas 0,1 segundos en modo manual y que estaba diseñada para ofrecer una respuesta similar a la de una transmisión secuencial. Además, incorporaba levas tras el volante y diferentes programas de conducción.

La puesta a punto del coche fue otro aspecto en el que la marca nipona se volcó. El chasis del IS-F recibió más de 300 modificaciones respecto al Lexus IS convencional, la carrocería se reforzó estructuralmente para soportar las mayores exigencias dinámicas, se mejoraró la rigidez torsional y la suspensión también era específica.
Además, en el eje trasero se instaló un diferencial Torsen de deslizamiento limitado y el sistema de frenos también recibió un “power up”, pasando a incorporar enormes discos ventilados con pinzas Brembo de seis pistones delante y dos detrás.
Lo mejor de todo es que Lexus no abandonó su característica sobriedad y elegancia en este proyecto, y es que el IS-F mantenía cierta discreción a nivel visual. Eso, sin embargo, no implica que no tuviera detalles específicos, como la toma de aire del capó, los pasos de rueda ensanchados, las cuatro salidas de escape superpuestas en diagonal o las llantas de 19 pulgadas.
El interior también tenía un tratamiento específico. Los asientos deportivos ofrecían mayor sujeción lateral y el cuadro de instrumentos incorporaba gráficos exclusivos, todo ello sin perder su habitual equipamiento muy completo y los materiales de alta calidad.
En 2011 Lexus introdujo una actualización del IS-F con varias mejoras técnicas. La suspensión fue revisada para mejorar tanto el confort como la estabilidad, mientras que la dirección recibió nuevos ajustes para ofrecer una respuesta más precisa. También se modificó el diferencial trasero y se optimizó la calibración electrónica del chasis.
Además, la marca incorporó un nuevo sistema denominado Torque Vectoring Differential (TVD), un diferencial electrónico capaz de distribuir el par entre las ruedas traseras de manera variable. Este sistema contaba con tres modos de funcionamiento (Standard, Slalom y Track), cada uno pensado para modificar el comportamiento dinámico dependiendo del tipo de conducción, desde uso cotidiano hasta el circuito.

Lexus también realizó pequeños cambios estéticos y mejoró algunos acabados interiores en esta puesta al día. Sin embargo, el planteamiento general seguía siendo el mismo: una berlina deportiva rápida, muy tecnológica y diferente a sus rivales alemanes.
El IS-F nunca fue un superventas. Su producción fue relativamente limitada y su impacto comercial quedó lejos del éxito de los BMW M3 o Mercedes C63 AMG de la época. Pero precisamente eso es parte de su atractivo actual.
Hoy se ha convertido en una especie de rara avis dentro del mundo de los deportivos modernos: un sedán japonés con motor V8 atmosférico, desarrollado con una enorme atención técnica y con una personalidad muy distinta a la habitual en Lexus. Esto ha hecho que, con el tiempo, además, haya ganado valor entre aficionados y coleccionistas.


