En los 2000 Lotus quiso resucitar el Esprit con el motor V8 del Lexus IS-F. Y apareció una extraña unión con esto que no es un Ferrari 458

Mula de Lotus disfrazada de Ferrari 458
Mula de Lotus disfrazada de Ferrari 458Top Gear

Uno de los coches deportivos más icónicos es el Lotus Esprit, diseñado por Giugiaro. La marca británica quiso recuperarlo en 2010 con un motor V8 fabricado por Lexus y Yamaha.

El Lotus Esprit es uno de los superdeportivos más míticos de los 70, especialmente recordado por su aparición en La espía que me amó, de 007, convertido en submarino. Mientras una empresa en Reino Unido lo trae de vuelta en forma de restomod con el Encor Serie 1, recordamos el último intento de Lotus de rescatar el deportivo británico con un motor V8 de Lexus.

A finales de la década de 2000, Lotus decidió lanzar una avalancha de nuevos modelos, incluyendo una nueva berlina de lujo, un gran coupé GT y un superdeportivo central: el nuevo Esprit.

Inicialmente, la compañía británica planeó que llevara el V8 del Lexus IS-F, porque Toyota ya suministraba el motor de cuatro cilindros para el Elise y el V6 en la parte trasera del Evora.

Ese bloque se instaló en un Ferrari 458 Italia (que puedes ver arriba), que fue visto probando en las carreteras de Norfolk, Inglaterra, antes de que el proyecto se cancelara y se enviara a un desguace.

Lotus Esprit Concept, en busca del equilibrio entre pasado y futuro

A finales de los 2000, Lotus estaba decidida a traer de vuelta el Esprit. En el Salón del Automóvil de París de 2010, la firma británica presentó el Lotus Esprit Concept, un prototipo que representa la esencia misma de la conducción exclusiva de superdeportivos, al tiempo que recogía y superaba el legado de sus antepasados.

El entonces CEO de la marca, Dany Bahar, lo definía como "el superdeportivo definitivo. En el pasado, cuando la gente pensaba en el Esprit, pensaba en las películas, en Bond, en Pretty Woman, en Instinto Básico, pero esta vez, el coche es la estrella del espectáculo”.

No siempre es fácil reinventar un clásico tan icónico. En los últimos años hemos visto numerosos ejemplos, como el Renault 5 E-Tech, que ha salido bien. Pero el movimiento representa un importante desafío.

Hay una línea muy delgada entre reconocer la grandeza del pasado y, al mismo tiempo, avanzar rápidamente hacia el futuro. En el caso del Esprit, había que asegurar que no sólo hiciera justicia a su denominación, sino también a la marca Lotus. Pero parecía que el equilibrio se había logrado.

El prototipo del Lotus Esprit seguía la filosofía de Colin Chapman de ofrecer el máximo rendimiento posible a través de la ligereza y combinaba lo último en tecnología con ingeniería excepcional.

Lucía un diseño agresivo, con unas proporciones muy bajas y anchas que recordaban mucho al Ferrari 458 Italia, sobre todo, cuando se veía de perfil.

El estilo del Lotus Esprit reflejaba su rendimiento con líneas fuertes en toda la carrocería baja y elegante. La simetría a través de la masa y la proporción del Lotus Esprit le daban un aspecto intenso, el ejemplo perfecto del nuevo ADN de Lotus en acción.

Motor V8 sobrealimentado con hasta 620 CV

Lotus Esprit Concept con motor V8 del Lexus IS-F.
Lotus Esprit Concept con motor V8 del Lexus IS-F.

Aunque lo más espectacular del Lotus Esprit Concept estaba bajo su capó trasero. Aquí se escondía un motor V8 de 5.0 litros de cilindrada procedente del Lexus IS-F, colocado en posición central-trasera.

La diferencia con la berlina japonesa era que ésta recurría a una aspiración natural y entregaba 423 CV de potencia a 6.600 rpm y 505 Nm de par a 5.200. Era capaz de estirarse hasta las 7.000 vueltas y emitir un sonido de esos que nunca te cansas de oír, un sonido de motor puro. Este motor, como ocurría en el V10 del Lexus LFA, se fabricó con Yamaha Racing.

Yamaha se encargó de las culatas montadas sobre el bloque de aluminio que, a su vez, procedía del Lexus LS600h, modificó la admisión y añadió inyección de aceite para la cabeza de los cilindros, entre otros ajustes.

Con respecto al motor del IS-F, el Lotus Esprit Concept incluía sobrealimentador, lo que elevaba la potencia hasta los 620 CV y 720 Nm de par, y alcanzaba las 8.500 vueltas, mucho para un motor sobrealimentado.

De esta forma, alcanzaba un rendimiento excepcional, gracias a su diseño ligero único y convirtiéndose en la máxima expresión de lo que representa un superdeportivo de Lotus.

El motor se combinaba con una caja de cambios automática de siete relaciones. Gracias a un peso de 1.450 kg, el Esprit Concept podía acelerar de 0 a 100 km/h en 3,4 segundos y alcanzar una velocidad máxima de 330 km/h, según la compañía.

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Álvaro Escobar

Colaborador

Colaborador redacción motor Auto Bild España