Ligero, motor atmosférico y manual: el futuro Mazda MX-5 sigue su camino sin mirar a nadie

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El futuro Mazda MX-5 seguirá siendo fiel a las características que han hecho del Miata un coche único y no va a seguir las tendencias del mercado.

El Mazda MX-5 es uno de esos coches especiales, un modelo diferente, que desde sus inicios se ha mostrado fiel a sus valores y principios, lo que le ha granjeado una legión de seguidores a lo largo de sus distintas generaciones. Sin embargo, esos fans miran con miedo al futuro por cómo las nuevas normativas de emisiones pueden afectar a ese carácter tan diferenciado.

Parece que pueden relajarse porque, en resumidas cuentas, el MX-5 va a mantener sus tres pilares básicos: va a seguir siendo un deportivo ligero, bajo su capó se seguirá encontrando un motor de gasolina atmosférico y será el conductor el que siga metiendo las marcas gracias a una caja de cambios manual.

Los compañeros de Road & Track han podido hablar sobre el futuro del Miata con tres personas clave en su desarrollo: Masahiro Moro, CEO de Mazda; Ryuichi Umeshita, director técnico de Mazda; y Masashi Nakayama, jefe de diseño.

Es Umeshita el que da la primera clave de lo que tiene que ser su deportivo:” ¿Qué define al MX-5? Diría que lo más importante es su ligereza y lo segundo más importante es su ligereza. Esa es la clave: sea cual sea el futuro MX-5, debe ser muy ligero”.

Por su parte, Nakayama explica: “Cuando empecé a diseñar esta cuarta generación, recibí una solicitud de Estados Unidos para hacer el coche más grande y aumentar su potencia. Les pregunté: ‘¿De verdad quieren una Harley-Davidson?’”.

“Cuando tenemos que elegir una alternativa entre dos, hay un principio sencillo. Solemos elegir las que tienen piezas más económicas, ligeras y pequeñas. De esta manera, evitamos que un coche sea demasiado grande. En cuanto al MX-5 de próxima generación, estamos considerando fabricarlo con menos de una tonelada de peso y menos de cuatro metros de longitud”, comenta.

Se trata de cifras realmente contenidas que, para poner en contexto, implicarían que la siguiente generación del Miata sería incluso más ligera que la actual, algo que parece complicado y que, además, va en contra de las tendencias del mercado, en el que cada reemplazo de un automóvil es más grande y pesado que el anterior.

Esto enlaza con el siguiente aspecto que suele generar polémica: la potencia. Hay quienes consideran que el deportivo nipón va algo corto de caballaje, pero eso no es lo que considera la propia Mazda.

Umeshita señala que “la relación potencia-peso actual es suficiente. No creemos que necesitemos más potencia para el coche, porque ya podemos aprovechar al máximo la capacidad del motor… así que mi respuesta es que no planeamos añadir más potencia. Básicamente, este es el concepto que hace que el coche sea tan único”.

Además, se sabe que el propulsor será uno de los nuevos Skyactive Z de Mazda, que han sido desarrollados para cumplir con las normativas de emisiones más estrictas, como la Euro 7. Sin embargo, para conseguirlo tiene que cumplir con las condiciones Lambda: 1, lo que supone un problema.

“Si cambiamos a Lambda:1, la potencia disminuirá naturalmente. Pero, para evitarlo, hemos definido la cilindrada en 2,5 litros. Así que la potencia es muy buena y el consumo de combustible también lo será”, comenta Umeshita.

Además, para regocijo de los más puristas, el director técnico confirmó algo esperado por muchos: “La transmisión manual transmite la sensación de inmediatez, la sensación de Jinba Ittai. Es clave para el conjunto, al menos para el MX-5”.

De esta manera, el nuevo Miata seguirá utilizando una caja de cambios manual, algo que se hace desde un enfoque pasional, pero también por enfoque práctico: sencillamente es una solución más ligera que montar una caja de cambios automática mucho más compleja.

De nuevo, la ligereza está presente, y es un factor que juega un papel clave en el posible futuro eléctrico del Mazda MX-5.

“Si se prohibieran todos los motores de combustión interna, no tendríamos otra opción, y, por supuesto, nuestro equipo de ingeniería está estudiando ambas opciones: un vehículo eléctrico de batería y un Miata de combustión interna. Pero, hagamos lo que hagamos, el de combustión interna es más ligero”, añade, por lo que parece que queda MX-5 para rato, al menos hasta que lo permita la normativa.

Es algo que ocurre cuando se deja la dirección de un proyecto a tres auténticos ‘petrolheads’. Nakayama, cuando todavía era joven, pidió un crédito para comprarse uno, Umeshita lo utiliza como ‘daily’ y, además, comparte equipo con Moro en pruebas de resistencia a los mandos de un MX-5. Son personas que tienen el Miata en el ADN, lo que hace que su futuro sea bastante halagüeño.

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Mario Herráez

Colaborador

Colaborador redacción motor Auto Bild España