La locura se apodera de Abu Dabi: este McLaren F1 rompe récords y se vende por 25 millones. En 2006 se vendió por un 2.500 por ciento menos

McLaren F1
McLaren F1

Fue el McLaren F1 del Sultán de Brunei, ha tenido una historia movida y en menos de 20 años ha multiplicado por 25 su precio.

El McLaren F1 es uno de los coches más icónicos de todos los tiempos, un modelo que tiene asegurado su lugar en el Olimpo de los deportivos por muchos motivos… al que suma ahora una auténtica locura: un ejemplar ha multiplicado por 25 su valor en menos de 20 años. Esta es su loca historia.

Cualquiera de los 64 ejemplares del F1 producidos en especificación de calle es objeto de deseo, pero solo uno acaba de ser vendido por 25 millones, una cifra a la que pocos no, poquísimos automóviles pueden aspirar. Podríamos decir que es una cantidad que está “justificada” por lo que vamos a contar a continuación, pero es una cifra tan alta que de pocas maneras se puede justificar algo así.

El chasis número 014 de la producción es nuestro protagonista. Terminada como la decimocuarta unidad que salió de fábrica, lo que la hacía destacar en primera instancia era el llamativo tono Titanium Yellow de la carrocería, combinado con un interior en cuero y Alcantara negro.

Hasta ahí, un McLaren F1 más, con una decoración un tanto estrambótica, pero para gustos los colores. Sin embargo, lo primero que hizo que tuviera más pedigrí que sus hermanos fue su destino, realmente exclusivo: la Familia Real de Brunei, conocida por su colección automovilística casi inabarcable.

La suerte quiso que, al contrario que los cientos de coches del sultán, que se dedicaron a coger polvo, el McLaren fue vendido de nuevo, regresando al Reino Unido, donde pasó por manos del exdirector de McLaren Cars, David Clark, y volvió a Woking para un servicio completo.

Poco después, cruzó el Atlántico hacia Estados Unidos, donde lo adquirió un propietario que ya tenía experiencia con otros F1. Vivió primero en Nueva York y luego en California, siempre bajo el cuidado experto de BMW North America en Montvale, el servicio oficial autorizado por McLaren para la costa este.

En 2006, cambió de manos otra vez, por una cantidad que tampoco era baladí: 1 millón de dólares. Sin embargo, visto desde la perspectiva actual es prácticamente calderilla.

Su nuevo propietario (un coleccionista empedernido) decidió darle un lavado de cara total, aunque eso supusiera cubrir los rasgos característicos del modelo del Sultán de Brunei. En 2007 volvió a Woking para una reconstrucción a fondo, que incluyó un cambio radical: el coche pasó a lucir un elegante color Ibis White y recibió el High-Downforce Kit, que añadía un plus de radicalidad al ya de por sí radical deportivo.

Este pack añadía un alerón fijo, un nuevo paragolpes frontal con splitter inspirado en el GTR y lamas tipo LM en las aletas. Solo ocho F1 recibieron este tratamiento, y el chasis 014 fue el último de ellos. De nuevo, un giro de tuerca extra a la exclusividad del vehículo. Suponemos como su propietario iba haciendo cálculos ya de cómo el valor se iba incrementando por momentos.

Además, la actualización no se quedó ahí. También se montaron faros más modernos, un sistema de escape revisado y llantas negras de cinco radios fabricadas por OZ con el estilo propio del GTR. El interior adoptó especificaciones LM, con un asiento de conductor tipo competición y más presencia de fibra de carbono vista.

La factura total superó los 500.000 dólares, totalmente documentados en más de 450 fotografías. Medio millón de dólares, posiblemente el ‘glow-up’ más caro de la historia, aunque a la postre podemos estar de acuerdo en que se trata de una inversión de lo más rentable.

Un detalle curioso es que, antes de la “reforma”, el coche llevaba una firma de Michael Schumacher, fechada en marzo de 1996. Sin embargo, tras su paso por Woking en 2007, pasó a lucir la firma de quien más adelante sería otro campeón del mundo: Lewis Hamilton en pleno año de debut en la Fórmula 1.

McLaren F1
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Durante más de una década, el chasis 014 recorrió Estados Unidos de costa a costa, sumando kilómetros hasta superar los 12.000. En 2018 recibió una importante labor de mantenimiento con el motor fuera del coche y otros más de 50.000 dólares de inversión, incluidos nuevos depósitos de combustible. No paró de cambiar de manos hasta llegar al propietario previo a la venta multimillonaria, en Dinamarca y con el odómetro marcando 13.711 millas, es decir, poco más de 22.000 km.

Ahora, ha vuelto a cambiar de manos, pero en esta ocasión con un precio estratosférico. Se ha encargado de su venta RM Sotheby’s, en cuya página web ha quedado grabada la cifra: 25.317.500 dólares. No hay duda de que la inversión mereció la pena.

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Mario Herráez

Colaborador

Colaborador redacción motor Auto Bild España