McLaren ya vende la versión de carretera del Hypercar de Le Mans para 2027. La diferencia principal está en su V6 más potente que el de carreras

McLaren da a sus clientes la oportunidad de sentirse como un piloto del Mundial de Resistencia, pero con un coche que es casi mejor.
McLaren está dando forma a uno de los proyectos más exclusivos de su historia reciente: la marca británica prepara su regreso a la categoría reina de resistencia en 2027 con un nuevo Hypercar para el Campeonato del Mundo de Resistencia y las 24 Horas de Le Mans. Pero ese programa de competición no llegará solo: la firma de Woking también ha decidido vender a clientes una versión derivada de ese mismo coche de carreras. Estás de enhorabuena si tienes mucho dinero.
Lo mejor de todo es que, aunque comparte su ADN con el prototipo del Mundial de Resistencia, hay una diferencia clave que lo hace todavía más interesante, aunque eso depende de la mentalidad de cada uno: el modelo para clientes tendrá un V6 más potente que el del propio coche de carreras… aunque a cambio de perder la hibridación.
El proyecto se conoce internamente como “Project: Endurance” y consiste en una edición muy limitada de un hipercoche desarrollado en paralelo al prototipo con el que McLaren competirá en Le Mans. La idea no es nueva en el mundo de la resistencia, ya que otros fabricantes también han ofrecido a clientes versiones de sus coches de competición, pero siempre llama la atención como al no tener que estar atado a la normativa, el modelo de calle tiene diferencias técnicas.
El Hypercar de carreras de McLaren estará basado en la normativa LMDh del Mundial de Resistencia. Esto implica que el coche utilizará un sistema híbrido formado por un motor de combustión y un motor eléctrico, con una potencia total limitada por las reglas de “Balance of Performance” a unos 671 CV para mantener la igualdad entre fabricantes.
Sin embargo, el coche que podrán comprar los clientes prescinde completamente de esa parte eléctrica. En lugar del sistema híbrido, utilizará únicamente un motor de combustión interna: un V6 biturbo de 2,9 litros derivado del que utiliza el superdeportivo híbrido de la marca.
Y es aquí donde llega la paradoja más interesante del proyecto. Al eliminar el sistema híbrido y no tener que cumplir con las limitaciones del reglamento de competición, el motor del coche para clientes puede desarrollar alrededor de 720 CV, una cifra superior a la del Hypercar de carreras y eso que hablamos aquí del motor de gasolina “a pelo”.
Es decir, el coche que se venderá a coleccionistas será, al menos sobre el papel, más potente que el prototipo que compite en Le Mans. No es algo habitual, pero tiene sentido si se tiene en cuenta el contexto. En competición, el rendimiento está estrictamente controlado por los organizadores para mantener la igualdad entre marcas, mientras que el coche para clientes no tiene que cumplir esas restricciones.
Eso sí, el hecho de que sea más potente no significa que sea más extremo y, de hecho, nos gustaría ver a los dos echar una carrera en circuito con el mismo piloto profesional a los mandos de ambos, para ver cuál es el rendimiento en pista de uno y otro.

Como cabría esperar, McLaren ha confirmado que el modelo destinado a clientes tendrá algunos ajustes específicos para hacerlo más manejable por pilotos no profesionales. Entre ellos habrá sistemas recalibrados de control de tracción, un ABS adaptado para uso en circuito y una entrega de potencia más progresiva que en el coche de carreras.
Es algo lógico y la intención de este enfoque es clara: ofrecer una máquina que se sienta como un auténtico prototipo de resistencia, pero que al mismo tiempo pueda ser pilotada con cierta seguridad por clientes con experiencia en track days… sin que se estrellen por el camino.
Otro aspecto interesante del proyecto es que el coche se está desarrollando al mismo tiempo que el prototipo de competición, algo que no es tan habitual en programas de este tipo. Para McLaren supone el primer proyecto en el que colaboran directamente las divisiones de automóviles y de competición de la marca en un modelo para clientes.
Para quienes vayan a disfrutar del bólido, esto significa que ambos coches compartirán buena parte de su arquitectura y filosofía de diseño, desde el chasis de fibra de carbono hasta muchos elementos aerodinámicos.
Y es que la marca británica no quiere que quien compre una de las pocas unidades que se van a producir lo haga para tenerla cogiendo polvo en el garaje. McLaren también venderá una experiencia completa de competición con la que los propietarios tendrán acceso a un programa global de circuito de dos años de duración con apoyo directo de la marca en pista: ingenieros, mecánicos e incluso instructores de pilotaje.

