El motor F154 del Ferrari Amalfi Spider mantiene el V8 vivo y en la carretera un poquito más

El Ferrari Amalfi Spider replica la experiencia del coupé, pero con un formato a cielo abierto gracias a una capota de lona.
En un momento en el que cada vez más deportivos están apostando por la electrificación total o parcial, Ferrari ha decidido mantener con vida uno de sus motores más emblemáticos. El nuevo Ferrari Amalfi Spider llega como un descapotable deportivo que replica la fórmula del Amalfi “normal”, lo que implica que sigue presente el mítico V8 biturbo F154.
Este motor, que lleva años impulsando algunos de los modelos más icónicos de la marca italiana, sigue teniendo protagonismo en un coche pensado para disfrutar tanto de la conducción deportiva como del placer de viajar a cielo abierto.
El Amalfi Spider es un descapotable de cuatro plazas (teóricas, ya hablaremos de eso más abajo) con motor central delantero, una configuración que Ferrari ha utilizado a menudo a lo largo de su dilatada trayectoria. Como sus predecesores, es un deportivo práctico, que ofrece un alto rendimiento, pero también el confort necesario para acometer viajes largos. Además, cuenta con el siempre interesante plus de sentir el viento en la melena.
Uno de sus puntos clave está en su mecánica, un motor V8 biturbo de 640 CV y 760 Nm de par máximo, una evolución del conocido motor F154 que tiene un extra de rendimiento respecto a sus predecesores. Se combina con una transmisión automática de doble embrague y 8 marchas y con un sistema de tracción trasera. El resultado es una aceleración de 0 a 100 km/h en 3,3 segundos, una aceleración de 0 a 200 km/h en de 9,4 segundos y una velocidad máxima de 320 km/h.
El bloque se aloja bajo un capó largo y esculpido, una solución clásica en los Ferrari con motor delantero que contribuye tanto al equilibrio dinámico como a la estética del coche. El diseño general es idéntico al del Ferrari Amalfi de techo cerrado salvo, lógicamente, porque aquí no hablamos de un techo rígido.
En su lugar, emplea una capota de lona retráctil, que se abre o cierra en apenas 13,5 segundos y puede accionarse incluso en marcha a velocidades de hasta 60 km/h. Este detalle es importante y de agradecer porque nunca se sabe cuándo se va a poner a llover, así que poder adaptarse en movimiento siempre es un punto a favor.

Ferrari señala, además, que el techo está diseñado para ocupar muy poco espacio cuando se pliega. Con apenas 220 milímetros de grosor, permite conservar una capacidad de maletero bastante razonable dentro de lo que es un deportivo descapotable: 255 litros con el techo cerrado y 172 litros con el techo abierto. No es mucho, pero para dos personas puede ser suficiente incluso para una escapada de fin de semana.
La marca también ha prestado atención al confort acústico y térmico. La capota utiliza un tejido de cinco capas que ofrece un aislamiento que dice que es comparable al de un techo rígido retráctil, así que tanto a nivel sonoro como de temperatura sus ocupantes están mejor aislados.
Además, para mejorar la experiencia de conducción a cielo abierto, el coche incluye un deflector de viento integrado en el respaldo trasero que puede activarse con solo pulsar un botón. Su función es reducir las turbulencias dentro del habitáculo para que conducir sin techo sea más cómodo incluso a velocidades elevadas.
El interior sigue la filosofía vista en el Amalfi estándar, con una configuración de doble cabina que separa visualmente el espacio del conductor y el del pasajero. Uno de los detalles que más llama la atención es el regreso de los botones físicos en el volante, algo que muchos conductores llevan tiempo reclamando, no solo a Ferrari, si no a toda la industria en general. La pantalla central de 10,25 pulgadas se sitúa en una posición discreta y los controles están diseñados para poder utilizarse con facilidad incluso cuando se lleva a cabo una conducción deportiva.
Otro punto interesante es la configuración 2+, que añade dos pequeños asientos traseros tras los de conductor y acompañante. No están pensados para viajes largos con adultos, pero sí permiten transportar a niños o utilizar ese espacio como una zona adicional para llevar más equipaje, algo útil ya que el espacio disponible en el maletero no es muy amplio.

Por último, el diseño exterior no es un mero adorno o cuestión estética, si no que la marca italiana ha trabajado activamente en la aerodinámica para que sea comparable con la de un coupé. El elemento más destacado a este respecto es el alerón móvil activo, que de manera automática cambia entre las tres posiciones que ofrece para llegar a generar una carga aerodinámica de hasta 110 kg extra cuando el coche va a 250 km/h.


