El primer Ferrari con tracción total no fue el FF, sino el desconocido 408 4RM que creó Mauro Forghieri

Fue la última creación del ingeniero italiano para Ferrari que nunca llegó a producirse. Montaba un motor V8 de 300 CV con caja de cambios manual de cinco relaciones.
Sólo se construyeron dos prototipos de este modelo. El primero, un coche rojo, se completó en junio de 1987 y llevaba el chasis no. 70183, mientras que el segundo, número de chasis 78610, era amarillo y ahora se exhibe en la Galería Ferrari de Maranello. Lo que hacía de este un modelo tan inusual era que contaba con tracción a las cuatro ruedas mediante un innovador sistema hidráulico.
A pesar de que pudieras pensar que estamos hablando del Ferrari FF, no, no lo es. Resolvemos la adivinanza diciéndote que hablamos del Ferrari 408 4RM (acrónimo de '4 Ruote Motrici'), que continúa siendo uno de los prototipos más avanzados -y al tiempo desconocidos- en la historia de la marca. A nivel de ventas no fue bien, pero conviene recordar su historia porque era muy peculiar.
Choca que, a pesar de nacer en en 1987, esa tracción total no llegó a serie en un modelo de Maranello hasta el citado FF, que vio la luz en 2011. Porsche se adelantó a la jugada y en 1986 ya montó la tracción total en el 959. Fue entonces cuando emergió la figura de Mauro Forghieri, que vio un objetivo alcanzable el de implementar en Ferrari aquella tecnología.
El 408 4RM fue el último gran trabajo del ingeniero italiano para Il Cavallino, que, a posteriori, partió hacia Lamborghini. La idea de lo quería estaba clara y este deportivo iba a ser el conejillo de indias del sistema de tracción total en el que una bomba hidráulica se encargaba de controlar el par enviado a cada eje tal como sucedió años después con el citado FF.
En lo que se refiere al tren motriz, desde Maranello se pensó que era ideal para un V8 de 3.9 litros que alcanzó los 300 CV a 6.250 rpm con un par de 373 Nm y alimentación por doble turbo e inyección electrónica. Estaba estaba instalado longitudinalmente en posición central trasera e iba asociado a una caja de cambios manual de cinco relaciones.
El propulsor se ubicó a un lado del eje central del vehículo. La intención era que hubiera espacio para el sistema hidráulico de tracción total permanente y no elevar en exceso el centro de gravedad de este deportivo.
La carrocería tuvo dos esqueletos -uno en acero a primera unidad tenía un chasis convencional de acero, mientras que la segunda unidad fabricada tenía un chasis de aluminio fabricado por la empresa canadiense Alcan, y unido mediante adhesivo.

Ambas unidades compartían una suspensión tipo push-rod, independiente en ambos ejes. Y ambas unidades eran exteriormente idénticas, carrozadas por Scaglietti. El objetivo era probar diversas técnicas de producción. Una de ellas era amarilla, la otra de color rojo.
El interior de este 408 4RM era muy normal para ser un Ferrari. La sencillez se apoderó de su habitáculo en el que se veía una palanca de cambios manual que rememoraba los tiempos más queridos por sus fanáticos. El resto, incluidos sus asientos de cuero negro que podrías encontrar en cualquier otro coche, no sobresalía por nada.
Este prototipo no nació bendecido (porque tampoco Ferrari hizo por darle cariño a nivel mediático), con lo que fue mandado al almacén de los coches olvidados. Hubo que esperar a que apareciera el FF para que la marca italiana volviese a dar la relevancia que merece a la tracción integral.