Prueba del Alpina B3 GT Touring: el penúltimo del preparador antes de desaparecer. ¿Pero está a la altura?

Hemos probado el Alpina B3 GT Touring, un familiar alternativo al BMW M3 Touring (y con 1 CV menos) que ofrece una manera diferente de entender la deportividad.

Me pongo al volante del Alpina B3 GT Touring pensando que estoy ante uno de los últimos modelos en llevar el emblema del preparador en lugar del logo de BMW. Una prueba de un coche con aires de canto del cisne porque desde que BMW compró Alpina, una cuenta atrás ha estado sonando en la sede del preparador.

Han pasado tres años desde que BMW hizo uno de los movimientos más llamativos del mundo del motor. Y, también, desde que puso fecha al fin de la andadura en solitario del preparador: el 31 de diciembre de 2025.

Antes decía "uno de los últimos", pero en realidad es el penúltimo. Ahora que este y el B4 GT ya están disponibles, solo queda el B8 GT (que en teoría alcanzará 330 km/h) para marcar el final de los 60 años de Alpina.

Primero una mirada hacia atrás (solo un poco)

Esta generación del B3 se lanzó a finales de 2020 con unos nada despreciables 462 CV y 516 Nm extraídos del seis en línea de 3.0 litros del M3, aunque con los turbos propios de Alpina que son más pequeños. Cinco años después, este B3 GT ahora alcanza los 529 CV/538 Nm entre 2.500 y 4.500 rpm. 

Esa cifra no es casual, y probablemente, de no haberse dado esta operación de compra, sería superior. ¿La razón? El BMW M3 Touring Competition tiene 530 CV, uno más que la preparación, por lo que uno no puede dejar de pensar en esa frase que dice "perro no come perro".

Pero no se puede obviar que los retoques se han hecho casi todos en base a ingeniería, que la manera buena de preparar un coche: en cuanto al software, se ha revisado el mapa del motor, al igual que la programación de la caja automática ZF de ocho velocidades para afrontar ese aumento de potencia. 

En Alpina afirman que el diferencial autoblocante controlado electrónicamente —una fuente clave de magia para el M3— no se ha visto afectado en el proceso. Y ya que menciono los componentes, la mejora empieza con discos de freno perforados y una conexión más rígida entre el amortiguador trasero y la carrocería del Serie 3 con puntales adicionales para mayor rigidez y precisión de dirección. Dejando a un lado los efectos prácticos, lucen de maravilla . 

También hay una barra estabilizadora trasera más grande para un mejor soporte de balanceo, y los amortiguadores han sido reconfigurados para ser más apropiados para algo con 'GT' en su nombre.

En la parte delantera, el alerón cuenta con un nuevo splitter y planos de ataque. Un difusor trasero completa la aerodinámica, y se incluyen llantas de aleación de 20 pulgadas en las cuatro ruedas en lugar de 19-20 pulgadas del BMW M3.

Diría que son llamativas, ya que el dorado es el tono que lleva el coche de pruebas tanto en las llantas como en las insignias, algunos detalles en la carrocería, las costuras interiores y los vinilos que recorren cada flanco. 

El nombre oficial es "Oro Técnico" (así, en castellano) y son opcionales (sin sobrecoste), pero un poco excesivos en mi humilde opinión. Aunque si eres de los que están dispuestos a gastarse una fortuna en un torpedo disfrazado de coche familiar, probablemente no te importe pasar desapercibido...

En el interior, Alpina ha puesto su sello personal, mejorando la calidad del cuero con Lavalina en el volante. Los asientos PerformTex vienen de serie, pero la versión completa de merino que se ve aquí es una opción que te costará unos 4.000 euros.

Se aprecia un cambio claro en la ejecución del habitáculo, con un toque menos recargado y más sofisticado que en el agresivo del M3... más o menos, porque creo que la moldura de fibra de carbono está fuera de lugar.

Pero no todo es superfluo. Se acabaron las levas de plástico del M3; ahora vienen unas de aluminio anodizado que te permiten mejorar la conexión con el coche al conducirlo en modo manual. Puede que sea una pequeñez, pero la palanca de cambios también tiene un peso que antes no existía: hace que tomar el control sea más táctil, más una experiencia. Me encanta.

En marcha: un empuje brutal, pero distinto al M3

Si conduces con normalidad, nunca notarías el potencial que tienes bajo tu pie derecho, pero si pisas el acelerador a fondo, la reacción es extraordinaria. Como conducir una avalancha impulsada por fusión nuclear. Gana velocidad y se adhiere a la carretera con una tracción increíble.

Sería una experiencia profunda si no terminara tan rápido: de 0 a 100 km/h en 3,5 segundos. Al salir de un pueblo, siendo realistas, alcanzarás el límite de velocidad nacional en dos. 

Con suficiente autobahn o pista privada, seguirás hasta 305 km/h. Yo creo que lo puedo definir como un misil balístico con asientos calefactados.

Si empiezas a enlazar curvas, te conviertes en uno de esos chistes de Chuck Norris: el B3 GT no aguanta la fuerza lateral: la fuerza lateral aguanta el B3 GT. Es cierto que no está tan afinado como el M3, lo cual no sorprende, pero conserva ese mismo equilibrio entre los ejes que hace del M3 un coche tan entretenido. 

¿Es ágil? Yo no usaría esa palabra: el Alpina sigue pesando 1.945 kg en vacío, más de dos toneladas con combustible y una persona delgada al volante. Pero es firme y está listo para hacerte disfrutar, aunque la dirección no sea tan envolvente como podría.

Y eso ocurre porque esto es una Alpina. Lo más impresionante del B3 GT es su doble personalidad: pocos coches pueden abrumarte con la tercera ley de Newton y aun así consumir kilómetros en autopista con tanta soltura. 

El reglaje de la amortiguación está magníficamente calculado y, con la opción Comfort+, puedes maximizar la suavidad de la conducción cuando tengas mucho terreno por recorrer. 

En sete punto se asalta una reflexión: en general, la mayoría de los fabricantes no buscan ese tipo de compromiso. Quizás BMW lo haga si convierte a Alpina en una variante o un nivel de equipamiento...

Muchos elogios, sí. ¿Pero dónde está lo malo? Si lo juzgara solo por su capacidad, la puntuación sería de 9/10, sin duda. Pero este no es un Alpina cualquiera, es uno de los últimos Alpina. Debería ser desafiante hasta el final.

El B3 GT Touring no lo es, porque la realidad es que tiene muy poco que destacar, ninguna característica distintiva aparte de ser una especie de rareza. El preparador alemán fue excelente en el pasado porque tomó decisiones innovadoras que la división M no pudo o no quiso, optando por motores biturbo, transmisiones automáticas y tracción a las cuatro ruedas, ofreciendo grandes coches de lujo de alto rendimiento. 

Menos agresividad, principalmente. Lo mismo ocurrió cuando se adentró en el mercado de los diésel biturbo a mediados de la década de 2000, mientras BMW se resistía: mucha potencia, pero no necesariamente un carácter radical.

¿Y ahora? BMW finalmente se ha alejado de los motores atmosféricos, las transmisiones manuales y la tracción trasera, y ha comido terreno a Alpina. Los coches M actuales son tan completos, cómodos, prácticos y locos al mismo tiempo que el atractivo de la preparación se ha desvanecido.

Y aquí estamos, con este "M3 Touring para el que compra con la calculadora", presentado como poco más que un paquete de confort y equipamiento. Por unos 100.000 euros. Ahí está el quid de la cuestión.

Todos esperaban con ansias que el B3 GT fuera la gran final, y aunque es un gran coche, no es un gran Alpina. Y eso solo subraya la triste y simple verdad: Alpina ha llegado a su fin.

Nuestro veredicto

7

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Luis Guisado

Webmanager

Luis Guisado es Webmanager en TOPGEAR.es y AUTOBILD.es. Prueba coches desde 2001 y es un apasionado de los clásicos y la historia del automóvil. Tan porschista que hasta el Cayenne diésel o los 718 eléctricos le parecen genial.

NOTA9

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