¿Qué te parece un Ford Escort clásico de carreras con 205 CV? Un preparador inglés te lo hace, pero por un precio que te hará llorar un poquito

Si tienes dinero, puedes comprarte cualquier coche que desees. ¿Qué te parece un Ford Escort clásico de carreras con 205 CV? Boreham Motorworks te hace uno nuevo.

¿Qué te parece un Ford Escort clásico de carreras con 205 CV? Un preparador inglés te lo hace, pero por un precio que te hará llorar un poquito. Se trata del Ford Escort Mk1 de Alan Mann Racing, que regresa en una producción oficial limitada a 24 ejemplares.

Boreham Motorworks ya anunció hace tiempo que fabricaría una serie de continuación de algunos modelos de Ford con autorización de la marca, los cuales formarían parte de la producción oficial de la marca. Uno de ellos sería el RS200 que tanta huella dejó en la década de 1980, pero también un Escort de competición con un notable éxito en la pista.

La temporada de 1968 del Campeonato Británico de Turismos quedó marcada por un coche especialmente dominador. Se trataba del Ford Escort Mk1 de Alan Mann Racing, un modelo que compitió con el piloto australiano Frank Gardner a los mandos, tras competir anteriormente con un Lotus Cortina. El resultado no pudo ser mejor.

Con casi 30 puntos de ventaja, aquel Ford rojo y dorado se hizo con el título y dejó a todos boquiabiertos. Tanto es así, que sigue siendo un coche recordado hoy en día, más aún con el último proyecto que ha desvelado Boreham Motorworks, que básicamente logra traerlo de vuelta tal y como se fabricó hace más de 50 años.

Se llama Ford Escort Alan Mann 68 Edition y se trata de un coche totalmente nuevo, pero fabricado de acuerdo a todos los detalles propios del coche original, algo que no ha sido fácil de conseguir. De entrada, fue necesario usar el coche de carreras original, el cual fue desmontado para que se pudieran escanear en 3D y con precisión todos sus componentes.

Esto ya supuso un trabajo meticuloso y complejo, pero en realidad solo se trataba de lo más sencillo. Posteriormente se dio comienzo a la producción como tal del coche de carreras, con unos pasos de rueda abombados a mano y una suspensión que, como en el modelo original, es derivada de un GT40.

Prácticamente todo se ha llevado a cabo como en la década de 1960, aunque hay algún elemento que ha cambiado. Por ejemplo, atrás hay un eje rígido y unos amortiguadores regulables firmados por Koni y no por Armstrong, ya que el fabricante hace mucho tiempo que cesó su actividad.

Sea como fuere, todo lo demás se ha intentado concebir con la mayor originalidad posible e incluso el fin de la producción de cada unidad y su puesta a punto se lleva a cabo en la sede de Alan Mann Racing. Se encuentra en Chobham, Surrey (Reino Unido) y está muy cerca de las antiguas instalaciones de Byfleet del equipo, donde se produjeron los primeros 5 Escort de carreras.

De la misma forma, el apartado técnico también se ha configurado de acuerdo a las cualidades originales. Aquí no hay un motor de más de 400 CV de gasolina o un propulsor eléctrico que haría llorar a cualquier purista de los clásicos. Como en el coche original, bajo el capó se encuentra un bloque de 1,8 litros con 205 CV de potencia para mover los 795 kg del coche.

Asociado a una caja de cambios manual de cuatro velocidades, el rendimiento prometido es idéntico al del coche original y unos frenos de disco situados tras todas las ruedas con llantas de 13” aseguran que el coche sea capaz de aguantar sin problemas una carrera en circuito. De hecho, está pensado para ello, ya que no es legal para circular por carretera.

Para lo que sí es legal es para competir en pruebas de coches históricos, ya que cuenta con el Pasaporte Técnico Histórico de la FIA. Cada unidad contará con ello y eso permitirá competir en pruebas creadas para coches clásicos, aunque técnicamente sea un modelo nuevo. A simple vista es difícil saberlo, eso sí.

Tampoco es fácil descubrirlo echando un vistazo a su habitáculo, además, ya que el interior del Ford Escort Alan Mann 68 Edition sigue una configuración similar a la del modelo de 1968, pero con más seguridad: hay dos asientos bucket, una jaula antivuelco, una instrumentación sencilla y un extintor. Por supuesto, no hay lujos tecnológicos ni aislante para el sonido.

De esta forma el Ford Escort Mk1 de Boreham Motorworks es un clásico de competición renacido con todas las de la ley. Una joya sobre ruedas muy especial, sin duda, pero que solo 24 personas en todo el mundo podrán disfrutar. Esto, tras haber pagado más de 300.000 euros por él.

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Sergio Ríos

Redactor

Sergio Ríos es Redactor de Auto Bild y Top Gear. Prueba todo tipo de coches, escribe artículos y graba contenido para redes sociales. Por un friki del motor, para los frikis del motor