En BMW nos han puesto un poco contentos: dicen que no les importaría tener un nuevo M1, y las marcas no hablan por hablar...

BMW M1

El BMW M1 es un clásico de culto. Hoy está en la cúspide de la gama clásica de la marca, aunque a más de un alto cargo de BMW no le importaría desarrollar un sucesor espiritual.

Todos sabemos de la grandeza del BMW M1, un coche que sentó las bases de lo que hoy es la exitosa gama M de vehículos deportivos de la marca alemana. El M1 llegó al mercado en una dosis bastante limitada, ya que entre 1978 y 1981 BMW fabricó solo 453 unidades de su primer superdeportivo con motor central. 35 años después, el M1 vuelve a escena, si bien para la marca nunca ha dejado de estar presente. Así al menos lo ha manifestado Frank van Meel, el mandamás de BMW M, en una entrevista reciente con BMWBlog.

“Me encanta el M1 original, pero me encantaría diseñar uno nuevo”, confesó el CEO y presidente de BMW M cuando le preguntaron acerca de sus coches señados, unas declaraciones que Oliver Heilmer, jefe de M Design, reafirmó, asegurando que a ambos les encantaría trabajar en un sucesor espiritual del E26.

BMW jamás llegó a desarrollar un sucesor para el M1 original. De hecho, en 2011, cuando la marca alemana lanzó al mercado la versión más extrema del primer BMW Serie 1, en lugar de llamarlo BMW M1 (lo cual hubiera sido lógico según la estructura de nomenclaturas de la marca alemana), decidieron bautizarlo como BMW 1M como muestra de respeto al clásico con motor central.

BMW Vision M Next Concept

En cambio, esto no ha impedido a la firma con sede en Múnich pensar en formas de devolver a la vida al M1. BMW lo ha considerado en más de una ocasión, como en el año 2019, cuando presentó el BMW Vision M Next Concept, un hiperdeportivo híbrido enchufable con 600 CV de potencia que recordaba poderosamente al superdeportivo de 1978.

El concept car sentaba las bases de lo que debía haberse convertido en un coche de producción en serie en 2022. Sin embargo, caprichos del destino provocaron que en la sede de BMW cambiasen de opinión en favor del BMW XM, un SUV híbrido enchufable de alto rendimiento que finalmente ocupó el lugar que debía tener en la gama el sucesor del M1.

El deportivo más importante de la historia de BMW

El BMW M1 ocupa un lugar único dentro de la historia de la firma de Baviera. El M1 tiene el honor de ser el primer automóvil desarrollado íntegramente por la, por aquel entonces (1978) recién creada división BMW M GmbH, y fue el único superdeportivo de motor central que la marca alemana produjo en serie hasta la llegada del BMW i8 en el año 2013.

Su desarrollo tenía como objetivo homologar un coche para competir en el Grupo 4 de la FIA, aunque el proyecto terminó convirtiéndose en uno de los modelos más icónicos jamás fabricados por BMW.

La idea comenzó a gestarse a mediados de los años ‘70. BMW pretendía crear un deportivo capaz de plantar cara a los mejores fabricantes italianos y, para acelerar el proyecto, incluso llegó a un acuerdo con Lamborghini para que se encargase del desarrollo del chasis y de la producción. Sin embargo, los graves problemas financieros que atravesaba la firma de Sant’Agata Bolognese provocaron la ruptura del contrato antes de que el coche llegara a fabricarse.

BMW M1
BMW M1

BMW reorganizó entonces todo el proyecto repartiendo el trabajo entre diferentes empresas italianas y alemanas. El diseño final fue obra de Giorgetto Giugiaro, quien creó una carrocería de líneas angulosas que rápidamente se convirtió en uno de los grandes iconos del diseño automovilístico de finales de la década.

Presentado en 1978, el BMW M1 estaba construido alrededor de un chasis tubular con carrocería de fibra de vidrio y montaba en posición central el célebre motor M88, un bloque de seis cilindros en línea atmosférico de 3.5 litros con doble árbol de levas y culata de 24 válvulas.

En su versión de calle, el M1 desarrollaba 277 CV de potencia a 6.500 rpm con un par motor de 330 Nm, suficientes para superar los 260 km/h de velocidad máxima y pasar de 0 a 100 km/h en 5,6 segundos. El conjunto se asociaba a una caja de cambios manual ZF de cinco velocidades conectada al eje trasero a través de un diferencial de deslizamiento limitado.

A pesar de haber nacido con fines deportivos, los retrasos acumulados durante el desarrollo impidieron que pudiera competir inicialmente en la categoría para la que había sido concebido. Como solución, BMW creó en 1979 el campeonato BMW M1 Procar Championship, una copa monomarca que se disputaba como carrera de apoyo de los Grandes Premios de Fórmula 1.

En ella participaban los cinco pilotos más rápidos de la clasificación del sábado de Fórmula 1 junto a destacados pilotos de resistencia y turismos, todos al volante de BMW M1 Procar prácticamente idénticos.

Las versiones Procar llevaban el mismo bloque de seis cilindros, aunque profundamente evolucionado hasta alcanzar los 470 CV de potencia gracias a importantes mejoras, como pistones forjados aligerados, bielas de titanio, válvulas más grandes o árboles de levas más agresivos. El campeonato apenas se celebró durante dos temporadas, pero dejó imágenes históricas con pilotos como Niki Lauda, Nelson Piquet, Alan Jones o Carlos Reutemann compitiendo con igualdad mecánica.

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Aarón Pérez

Colaborador

Colaborador redacción motor Auto Bild España