Testarossa es de Ferrari. Lo sabes tú y el juzgado que ha legislado en una batalla de propiedad intelectual

Ferrari no sólo conserva los derechos sobre el nombre Testarossa, sino que, además, la sentencia sienta un precedente jurídico para otras marcas heredadas.

Hablar del Ferrari Testarosa es hacerlo de una auténtica leyenda. Uno de los modelos más deseados del Cavallino Rampante que, todavía hoy, sigue alcanzando precios en subastas que quitan el hipo. Testarossa es un nombre muy ligado a Ferrari y eso lo sabe también el tribunal que ha legislado en una batalla de propiedad intelectual.

Ferrari acumula muchas victorias. Tantas, que tardaríamos un buen rato en contarlas todas en los distintos deportes de motor en los que ha participado. Pero ahora suma también una victoria en un campo completamente diferente: el judicial.

La compañía italiana acaba de obtener una importante victoria legal, no sólo para sí misma, sino para toda una serie de marcas heredadas. Tras casi una década de idas y venidas legales en torno a la cabeza roja, el nombre vuelve oficialmente a su lugar de origen: Maranello. 

El cambio se produjo después de que el Tribunal General de la Unión Europea (TGUE) revocara decisiones anteriores. Se trata de una decisión que podría tener repercusiones más allá de la industria automovilística.

Por si andas algo perdido, te ponemos en situación. En 2017, Ferrari perdió sus derechos de propiedad intelectual sobre la denominación Testarossa, debido a que una empresa de juguetes alemana alegó que el fabricante italiano no había utilizado el nombre en al menos cinco años. 

Maranello gana la batalla judicial: Testarossa es propiedad intelectual de Ferrari

La legislación de la Unión Europea exige a los propietarios de marcas que demuestren el uso genuino de dicha marca con regularidad. La compañía de juguetes alegó que, dado que el Testarossa estaba fuera de producción, el nombre era válido.

Como era de esperar, Ferrari apeló la decisión y ha estado en los tribunales desde entonces. De hecho, en 2023, la Oficina de Propiedad Intelectual de la Unión Europea acordó que el nombre era de libre uso

Sin embargo, eso ha cambiado, según dictaminó recientemente el TGUE, el tribunal encargado de resolver los recursos de anulación que interponen los particulares, las empresas y, en algunos casos, los gobiernos nacionales. Eres decir que, en la práctica, este tribunal se ocupa sobre todo de la legislación sobre competencia, ayudas estatales, comercio, agricultura y marcas comerciales.

Tal y como informa Courthouse News, el nombre Testarossa es efectivamente propiedad intelectual de Ferrari y que puede seguir teniendo los derechos sobre él.

Entonces, ¿qué cambió? El tribunal escuchó los argumentos que presentó Ferrari, en los que afirma que ha seguido utilizando la propiedad intelectual a través de varios métodos. 

El fabricante de automóviles sigue ofreciendo certificados de autenticidad para el Testarossa y vende muchas piezas, réplicas y regalos del modelo, e incluso revende el propio coche en sus concesionarios. Todo ello constituye un uso genuino, según el TGUE.

La sentencia sienta un precedente

La sentencia no sólo ayuda a Ferrari, sino que puede beneficiar a casi todas las marcas, no sólo a las de la industria automovilística. El tribunal ha demostrado esencialmente que las marcas pueden mantener su propiedad intelectual incluso después de dejar de fabricar un producto.

Según explica Philip Carter, de Ainvest, “para los inversores, este caso subraya una verdad fundamental: el valor de las marcas de lujo no se limita a las líneas de producción actuales, sino que se extiende a su capacidad de monetizar el patrimonio a través de mercados secundarios, piezas de recambio y licencias”.

Esencialmente, las marcas pueden ahora mantener sus derechos a través de mercados secundarios. Eso incluye cosas como réplicas, venta de componentes, recuerdos y certificación. 

Curiosamente, esto podría hacer que las marcas que ya aprovechan este tipo de fuentes de ingresos sean aún más valiosas de lo que ya son.

Un mito de los 80

El Ferrari Testarossa se presentó al mundo en el Salón del Automóvil de París en 1984 y su diseño, obra de Pininfarina, tardó en conquistar al público lo mismo que dura una golosina en la puerta de un colegio.

Además de su estética afilada, el Testarossa llamaba la atención por sus espectaculares branquias laterales, la rejilla negra trasera que cubría los pilotos y por el mantenimiento del motor V12 plano (a 180º) en la parte trasera. 

De hecho, fue el último modelo de la marca en montar un V12 atrás en modelos de alta producción. Su sustituto, el 550 Maranello, volvió a colocarlo delante.

El deportivo rojo se convirtió en un mito de la década de los 80 y protagonizó una de las series más recordadas de la época, Miami Vice (Corrupción en Miami en España), si bien el coche que utilizaban los detectives Sonny Crockett y Ricardo ‘Rico’ Tubbs.

Como curiosidad, al principio de la serie, los agentes utilizaban un Ferrari 365 GTS/4 negro Daytona negro que, en realidad, era un Corvette C3 modificado. El coche murió en una explosión y el departamento obsequió a Crockett con un Ferrari Testarossa, esta vez blanco.

La elección del color se debió a que Enzo Ferrari, al ver el Daytona negro, pensaba que no le favorecían las escenas nocturnas y envió dos Testarossa blanco.

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Álvaro Escobar

Colaborador

Colaborador redacción motor Auto Bild España